domingo, 6 de abril de 2008

Explotación de litio en el salar de Uyuni será realidad


La explotación del litio en el salar de Uyuni será una realidad ya que el Presidente Evo Morales Aima, mediante el Decreto Supremo 29496, confirmó la explotación industrial de recursos como el litio, y otros no metálicos presentes en el salar de Uyuni (sur), el mayor desierto de sal del mundo con 12.000 kilómetros cuadrados, ubicado a 3.650 metro sobre el nivel del mar.

La inversión total presupuestada es de 5.730.540 dólares, el gobierno pondrá en marcha una planta piloto de industrialización del litio existente en gran cantidad en el salar de Uyuni y otros recursos evaporíticos como el boro, el potasio y magnesio.

El Presidente Evo Morales hizo ese anuncio durante la sesión de honor del Concejo Municipal de Potosí, en conmemoración del 463 aniversario de la fundación de esa ciudad.

PROYECTO
Este proyecto piloto será el inicio de lo que posteriormente se constituirá en una gran planta industrial de los recursos del salar.

El Primer Mandatario explicó que solamente se debe esperar tres semanas para el desembolso del dinero. Los recursos económicos se distribuirán de la siguiente manera:

Infraestructura 1.181.569 dólares, 1.500.000 dólares la planta química, 543.728 dólares equipamiento e infraestructura, 1.660.000 dólares planta de bombeo, 255.748 dólares capital de operaciones y 18.500 dólares organización interna. Se calcula su instalación en 18 meses y cuando comience a funcionar se estima que la planta generará 300 mil dólares mensuales.

Con este objetivo el Poder Ejecutivo promulgará este miércoles un Decreto Supremo que crea la Dirección General de Recursos Evaporíticos del Salar de Uyuni, que estará bajo la administración directa de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

HISTORIA
El 26 de julio de 1988, el Ministerio de Minería y Metalurgia realiza la invitación directa a la Lithium Corporation Of América (Lithco) para iniciar negociaciones para la explotación del Salar de Uyuni.

A la cabeza de Jaime Villalobos entonces ministro de Minería y Metalurgia el 30 de enero de 1989 se firma la carta de intenciones entre el ministro y el presidente de la Lithco Harold Andrews, desde la firma de esta carta hasta agosto del mismo año se llevan a cabo 9 reuniones de negociación, que tuvieron como resultado la firma del borrador de contrato el 17 de noviembre de 1989, contrato firmado entre el Ing. Walter Soriano Lea Plaza (Min. Minería de entonces) y la Lithco.

Este borrador es socializado recién en enero de 1990, antes de la firma del contrato final varias instituciones potosinas solicitan postergación de la firma hasta 22 de febrero. El borrador de contrato pasa a conocimiento de la Brigada Parlamentaria potosinista por que componentes del Directorio del Ciresu sostienen que el contrato es ilegal, inconstitucional y lesivo a los intereses del país. La Brigada parlamentaria responde solicitando se cumpla la Ley 719 (que en sus art. 2 y 3) señala la obligatoriedad de convocar a licitación y no así realizar invitaciones directas. Por lo tanto, en febrero de 1990 el ministro de Minería dispone que debe convocarse a licitación internacional.

Sin embargo las negociaciones continúa y es el Presidente de la República, que ante presiones cívicas y regionales desestima la firma del contrato y e instruye la convocatoria a licitación pública e internacional para la explotación de los recursos evaporíticos del salar de Uyuni (4 de mayo de 1990)

El 17 de enero de 1991 se publica dicha convocatoria, a la que se presentan: FMC-Lithium División (Estados Unidos), Copla Ltda. (Bolivia) y Soquimich (Chile), se califica a la primera por la empresa con mayor capacidad técnica y económica. Comienza la negociación de las condiciones del contrato que durarán más de cinco meses. El borrador final del contrato a ser firmado con la Lithco, en Riesgo Compartido con el Ciresu, otorga a la Empresa irrestricta posibilidades sobre toda la extensión del Salar (exploración, desarrollo, explotación y aprovechamiento de los minerales existentes en el salar), por un lapso de 40 años, con la posibilidad de ser ampliados, con exclusividad de explotación del litio por 17 años.

Este contrato no sólo entregaba todo el salar y sus contenidos en salmuera a esta empresa internacional, además beneficiaba a la misma con un impuesto del 10% por concepto de IVA. El Estado a través del Ciresu apenas tendría una participación del 0.5% sobre ventas netas. Estas condiciones son observadas particularmente el pago del 10% en vez del 13% y son tratadas en el parlamento en junio de 1992, el contrato se modifica a 13% y la Lithco finalmente no acepta.

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