Cuando se trata el tema de la minería nacional en la coyuntura actual, hay una serie de aspectos que preocupan al no observarse un desarrollo continuo de algunos proyectos que siendo considerados importantes demoran mucho tiempo para dar los pasos necesarios hacia su concreción.
La información internacional en torno a este rubro productivo, nos muestra cada día los avances que se registran en países vecinos, en los que sus gobiernos han determinado priorizar sus planes mineros, en una abierta competencia que incluye normativas específicas para viabilizar especialmente la atracción de inversionistas y de ese modo permanecer en los límites superiores de los cronogramas de rendimiento y efectividad de los emprendimientos.
EL COBRE
Por ejemplo, es clara la competencia entre el Perú y Chile en la producción de cobre. Se menciona primero al Perú porque se trata del país que está aumentando su ritmo productivo y pretende tomar el lugar que Chile ostenta como el mayor productor de cobre, no sólo de la región, incluso en niveles extraterritoriales. La Argentina, en cuestión de algo más de una década ha cambiado sustancialmente su tradicional matriz productiva con su oferta de la mejor carne del mundo, ahora dispone lo necesario en ese rubro, pero abrió las puertas a grandes inversiones mineras y está ampliando programas intensivos de exploración minera, tanto así que más provincias se incluyen en un rol de futuras operaciones.
EL LITIO
Los estudios internacionales realizados, verificados, evaluados y cuantificados han denominado "el triángulo más rico del mundo" a la zona que forman Bolivia, Chile y Argentina, donde se ubica la reserva más grande litio. La explotación de este mineral estratégico y su industrialización ocupa de manera prioritaria la atención de sus gobiernos en la búsqueda de alcanzar el predominio en la explotación del también denominado "oro blanco" y ganar terreno en su industrialización.
Estrategias de alto nivel competitivo y que no pasan desapercibidas por la cuantía de inversiones y la estructura de su aplicación, dan cuenta de alianzas sui géneris entre empresas que van tras el litio en ambos países, además de la intervención societaria de sus gobiernos, en una perspectiva de "doble alcance" en lo que significará muy pronto la fabricación masiva de las baterías de ion litio.
En el caso boliviano, la estrategia del litio va por cuenta separada y hasta se creó una nueva empresa Yacimientos del Litio Boliviano, que tendrá la responsabilidad de concretar en tiempo relativamente corto, el proceso de industrialización de los recursos evaporíticos de los salares de Uyuni y Coipasa, para no quedar en rezago con los planes conjuntos de la doble competencia.
EL HIERRO
En lo que corresponde al hierro, la competencia directa se ubica en Brasil, país que tiene en actividad una industria muy fuerte que abarca varios mercados de la región con su producción de fierro y acero. Nuestro yacimiento de hierro ubicado en el Mutún, precisamente colindante con Brasil, comenzará a ser explotado por una empresa china, se supone antes de finalizar esta gestión, después de una prolongada espera que inviabilizó más de dos proyectos por circunstancias adversas a las buenas intenciones de explotar nuestro hierro. La nueva iniciativa, tercera en este caso, debe llegar a la instalación y puesta en marcha de una siderúrgica que produzca fierro industrial y acero.
MÁS FUNDICIONES
El paso trascendental en el futuro de nuestra minería es su industrialización y la necesidad imperiosa para llegar a ese objetivo es la habilitación de más empresas metalúrgicas, debidamente activas y convenientemente equipadas para encarar la transformación de nuestros concentrados en metales con valor agregado y de alta pureza para satisfacer requerimientos de la gran industria internacional.
Lo que se ha hecho hasta ahora, aunque con una serie de contratiempos y periodos prolongados en fases de modernización, aparte de fuertes inversiones para incrementar índices de producción, puede considerarse de rendimiento positivo en la Metalúrgica de Vinto en Oruro, donde producen estaño metálico de alta pureza y que llega a importantes mercados internacionales, es la fundición modelo del país.
No tiene la misma suerte la Empresa Metalúrgica de Karachipampa (EMK) que sigue de tropiezo en tropiezo y …con la misma piedra (su obsoleto equipo) cuyas constantes reparaciones significan un fuerte desembolso para el tesoro nacional que todavía tardará bastante en recuperar tales gastos, sin embargo, ya se han hecho algunos adelantos productivos de metálicos de plomo y plata, lo que permite vislumbrar algunos beneficios, ojalá fuera a corto plazo, con lo que se avanzaría sustancialmente en la transformación de nuestros concentrados en lingotes (metálicos) con mayor valor de exportación.
El anuncio incumplido y que sigue postergado, corresponde a la instalación de dos fundiciones de zinc, una en Oruro y la otra en Potosí. Se amplió ese proyecto al distrito minero de Colquiri y allí se le dio el impulso financiero y operativo para que avance su instalación, en tanto la que se tenía prevista para funcionar en los predios de la metalúrgica de Oruro, no tiene cronograma de su implementación aunque se aseguró que está aprobado el presupuesto para ponerlo en marcha sin fecha prevista por lo menos en este mes que se acaba. En el caso de Potosí, la expectativa es grande, pero tal parece que lo primero es limpiar el camino para que camine "el elefante blanco" sin tropiezos y luego se pensará en la refinadora de zinc.
Según los expertos la industrialización de la minería producirá un importante incremento en los ingresos nacionales, provenientes de la exportación de metálicos y ya no de concentrados, ese sustancial beneficio puede calcularse en más de un 7,5 de lo que actualmente se percibe, entendiendo que se habla de millones de dólares en cuestión de gestiones anuales. Lógicamente que deberá crecer paralelamente el monto de las inversiones, para lo que deberían ser establecidas cuanto antes las condiciones apropiadas que aseguren la atracción de capitales, que abran la perspectiva de establecer sociedades mixtas, en las que además de capitales se aprovecharía la transferencia y dotación de equipos para situarnos en un punto de equilibrio competitivo con los vecinos.
Cuando se habla de seguridades, lo primero que salta a la vista de los entendidos es la falta de regularización de la Ley Minera, la que carece de reglamento y tampoco tiene definida una escala tributaria que esté acorde con los niveles aplicados en países vecinos, de modo que nuestras opciones sean atractivas y no se conviertan en normas que hagan huidizas las posibles inversiones. El toque final está en la funcionalidad de una empresa minera estatal, reestructurada y en condiciones de afrontar los retos de una renovada minería.
Noticias de mineria en Bolivia, empresas, minas y cotizacion de minerales. Contacto: blogsnoticias@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta INDUSTRIALIZACION. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INDUSTRIALIZACION. Mostrar todas las entradas
martes, 1 de agosto de 2017
viernes, 14 de julio de 2017
Minería e industrialización (Parte II)
El sector minero-industrial: productividad, rentabilidad, competitividad, cuidado medioambiental, responsabilidad empresarial y oportunismo de mercado son atributos de este sector; este protocolo solo es posible en el subsector formal del país y entra en contradicción con cualquier otro informal y/o con sus derivaciones de minería ilegal. Hemos tratado ampliamente el tema en mi libro De oro, plata y estaño. Plural Editores 2017, 2da. Ed., y se puede aseverar que en el país y a contracorriente con los cánones universales de la industria, el sector informal de la minería se fomenta y que la estructura del sector formal, excepción hecha de los remanentes de la Minería Mediana de los años 90 (San Cristóbal, San Bartolomé, San Vicente, etc.), la minería formal estatal y/o privada, sobre todo la de pequeña escala, navega por mares de improvisación.
i) Se puede argüir lo que se quiera pero la decisión de renacionalizar las viejas minas para hacer del Estado otra vez un productor, solo fue un buen deseo y el objetivo de potenciar la estatal minera Comibol no pasó de aquello. No se puede decir con propiedad que Huanuni, Corocoro, inclusive Colquiri, son operaciones competitivas y de alta rentabilidad, algunas ni siquiera son rentables, tampoco tienen una trascendencia más allá de nuestras fronteras como operaciones mineras importantes y la Comibol se debate entre reestructurarse, refundarse como empresa pública estratégica corporativa o perecer.
ii) Mutún y Salar de Uyuni han salido del control corporativo y son unidades aisladas de futuro incierto a juzgar por su grado actual de avance. En el caso del Mutún que es ejemplo de indefinición, a esta altura del tiempo resulta paradójica la decisión política (una de las primeras de la administración actual) de expulsar del país a EBX Capital Partners del empresario y capitalista Eike Batista (quien ya había instalado una planta de arrabio y hierro esponja en Puerto Quijarro, Santa Cruz), para diez años después poner en agenda un proyecto estatal similar para una acería que produciría acero crudo, hierro laminado y perfiles de acero para el mercado interno, en asociación con una empresa china (Sinosteel) poco conocida en el exclusivo círculo del hierro y el acero. Al margen de las ventajas concedidas a EBX en la época para operar en Zona Franca y a los problemas medioambientales de su proyecto por el uso de carbón vegetal -que dispararon la resistencia popular al emprendimiento- ¿no se podía negociar con Batista un acuerdo más pragmático para utilizar su planta, mejorar parámetros medioambientales y acceder a relaciones con la industria del acero de Brasil? Hay que tener en cuenta que por la ubicación de nuestro proyecto estaremos obligados a relacionarnos con ese país si queremos tener alguna posibilidad de rentabilidad y mercados.
iii) En el caso del Salar y en relación al punto de oportunismo de mercado, hemos hecho todo lo contrario a lo recomendable: nos hemos limitado de tal manera por la Ley 535 (v. g. Art. 73- IV) que Comibol está obligada a completar la investigación de química básica antes de poder asociarse con otra empresa para desarrollar el proyecto industrial. Aún hoy nos debatimos en el pilotaje y en el diseño de la futura planta, perdiendo más de una década donde la industria ha sentado reales en Argentina y Chile y hoy ambos países tienen acuerdos de largo alcance para la venta de carbonato e hidróxido de litio, carbonato de potasio, plantas de ensamblaje de baterías e inclusive la infraestructura de fabricación de autos híbridos y eléctricos, con los íconos del tema: Tesla, Nissan, General Motors o Hyundai para citar algunos (Continuará).
i) Se puede argüir lo que se quiera pero la decisión de renacionalizar las viejas minas para hacer del Estado otra vez un productor, solo fue un buen deseo y el objetivo de potenciar la estatal minera Comibol no pasó de aquello. No se puede decir con propiedad que Huanuni, Corocoro, inclusive Colquiri, son operaciones competitivas y de alta rentabilidad, algunas ni siquiera son rentables, tampoco tienen una trascendencia más allá de nuestras fronteras como operaciones mineras importantes y la Comibol se debate entre reestructurarse, refundarse como empresa pública estratégica corporativa o perecer.
ii) Mutún y Salar de Uyuni han salido del control corporativo y son unidades aisladas de futuro incierto a juzgar por su grado actual de avance. En el caso del Mutún que es ejemplo de indefinición, a esta altura del tiempo resulta paradójica la decisión política (una de las primeras de la administración actual) de expulsar del país a EBX Capital Partners del empresario y capitalista Eike Batista (quien ya había instalado una planta de arrabio y hierro esponja en Puerto Quijarro, Santa Cruz), para diez años después poner en agenda un proyecto estatal similar para una acería que produciría acero crudo, hierro laminado y perfiles de acero para el mercado interno, en asociación con una empresa china (Sinosteel) poco conocida en el exclusivo círculo del hierro y el acero. Al margen de las ventajas concedidas a EBX en la época para operar en Zona Franca y a los problemas medioambientales de su proyecto por el uso de carbón vegetal -que dispararon la resistencia popular al emprendimiento- ¿no se podía negociar con Batista un acuerdo más pragmático para utilizar su planta, mejorar parámetros medioambientales y acceder a relaciones con la industria del acero de Brasil? Hay que tener en cuenta que por la ubicación de nuestro proyecto estaremos obligados a relacionarnos con ese país si queremos tener alguna posibilidad de rentabilidad y mercados.
iii) En el caso del Salar y en relación al punto de oportunismo de mercado, hemos hecho todo lo contrario a lo recomendable: nos hemos limitado de tal manera por la Ley 535 (v. g. Art. 73- IV) que Comibol está obligada a completar la investigación de química básica antes de poder asociarse con otra empresa para desarrollar el proyecto industrial. Aún hoy nos debatimos en el pilotaje y en el diseño de la futura planta, perdiendo más de una década donde la industria ha sentado reales en Argentina y Chile y hoy ambos países tienen acuerdos de largo alcance para la venta de carbonato e hidróxido de litio, carbonato de potasio, plantas de ensamblaje de baterías e inclusive la infraestructura de fabricación de autos híbridos y eléctricos, con los íconos del tema: Tesla, Nissan, General Motors o Hyundai para citar algunos (Continuará).
viernes, 23 de junio de 2017
Para aprovechar y diversificar las materias primas Industrial minero propone a la UTO obtener bronce en Oruro
La Universidad Técnica de Oruro (UTO) en la Carrera de Minería y Metalurgia de la Facultad Nacional de Ingeniería (FNI) debería obtener bronce, resultado de un proceso metalúrgico para aprovechar las materias primas de estaño y bronce, según propuesta realizada por el industrial minero, Hugo Campos Vacaflor.
El ex presidente de la Cámara de Minería de Oruro y del Comité Cívico de Oruro, Hugo Campos Vacaflor, en carta dirigida al rector de la UTO, Carlos Antezana García, le ofrece utilizar las instalaciones de su industria minero-metalúrgica instalada en el Parque Industrial Huajara, para lograr el beneficio del valor agregado en la fundición y aleación del estaño y cobre.
Menciona Campos que se puede utilizar una planta metalúrgica para procesar estaño, un horno fulming, una fundición de estaño y otra planta para procesar minerales complejos, lo que permitirá obtener el bronce, producto requerido en Bolivia y otros países para diversos usos.
Le solicita al rector de la UTO que en la Carrera de Minería y Metalurgia de la FNI se elabore un estudio de factibilidad y el diseño final para contar con una planta piloto que permita obtener el bronce a nivel primario y posteriormente a nivel industrial como un aporte real de la universidad a la región, en el proceso de diversificación minera que se tiene en marcha para el real aprovechamiento de las materias primas en Oruro, región que aporta al país con el pago de regalías mineras además de la entrega de sus materias primas para la exportación.
La propuesta según Campos, permitirá a la Universidad obtener importantes recursos económicos para cubrir su presupuesto, ante la advertencia del Gobierno a través del ministro de Hacienda, Luis Arze Catacora, que dijo que "el Gobierno no dará recursos para pagar a los administrativos de las universidades".
Hugo Campos en su gestión de presidente de la Cámara de Minería de Oruro, propuso la recuperación de los tributos mineros pagados en demasía por los industriales mineros de Oruro, monto que sumaba varios millones de dólares, dinero que bien se podría utilizar en un proyecto de reactivación de la minería chica de Oruro y Potosí, ante la ausencia de una política minera nacional que debería impulsar el desarrollo de la minería chica que se convertido en minería de subsistencia por los avasallamientos y falta de incentivos, siendo así que es el sector que genera mayor número de fuentes laborales.
El ex presidente de la Cámara de Minería de Oruro y del Comité Cívico de Oruro, Hugo Campos Vacaflor, en carta dirigida al rector de la UTO, Carlos Antezana García, le ofrece utilizar las instalaciones de su industria minero-metalúrgica instalada en el Parque Industrial Huajara, para lograr el beneficio del valor agregado en la fundición y aleación del estaño y cobre.
Menciona Campos que se puede utilizar una planta metalúrgica para procesar estaño, un horno fulming, una fundición de estaño y otra planta para procesar minerales complejos, lo que permitirá obtener el bronce, producto requerido en Bolivia y otros países para diversos usos.
Le solicita al rector de la UTO que en la Carrera de Minería y Metalurgia de la FNI se elabore un estudio de factibilidad y el diseño final para contar con una planta piloto que permita obtener el bronce a nivel primario y posteriormente a nivel industrial como un aporte real de la universidad a la región, en el proceso de diversificación minera que se tiene en marcha para el real aprovechamiento de las materias primas en Oruro, región que aporta al país con el pago de regalías mineras además de la entrega de sus materias primas para la exportación.
La propuesta según Campos, permitirá a la Universidad obtener importantes recursos económicos para cubrir su presupuesto, ante la advertencia del Gobierno a través del ministro de Hacienda, Luis Arze Catacora, que dijo que "el Gobierno no dará recursos para pagar a los administrativos de las universidades".
Hugo Campos en su gestión de presidente de la Cámara de Minería de Oruro, propuso la recuperación de los tributos mineros pagados en demasía por los industriales mineros de Oruro, monto que sumaba varios millones de dólares, dinero que bien se podría utilizar en un proyecto de reactivación de la minería chica de Oruro y Potosí, ante la ausencia de una política minera nacional que debería impulsar el desarrollo de la minería chica que se convertido en minería de subsistencia por los avasallamientos y falta de incentivos, siendo así que es el sector que genera mayor número de fuentes laborales.
viernes, 16 de junio de 2017
MINERÍA E INDUSTRIALIZACIÓN (Parte I)
Cada vez que se habla sobre industrializar nuestra producción minera, entrar en el mercado de productos acabados y dar ese pasito mágico pero difícil, una tensión involuntaria produce desazón, abundan comentarios de expertos sobre lo mal que van los intentos de dar ese salto cualitativo. No es que sea pesimista, o un optimista bien informado como dirían algunos, pero evidentemente las cosas no andan bien. A diario la prensa tradicional y las redes sociales registran declaraciones de todo tipo; que el costo de producción de la Planta de urea de Bulo Bulo es superior al precio de este producto en mercados de ultramar, que el proyecto siderúrgico del Mutún no tiene un avance que pueda indicar la posibilidad de su concreción en el mediano plazo por razones de infraestructura de transporte y energética, que las refinerías de zinc son un cuento en tanto no se tenga un adecuado planeamiento de suministro de materia prima, que el nuevo ingenio de Huanuni de una capacidad de 3.000 tpd (ton/día) es otro cuento por la esmirriada potencialidad de nuevas reservas en el distrito y los problemas de agua y dique de colas no previstos en su oportunidad, que el proyecto de litio y potasio del Salar de Uyuni no puede avanzar más allá del pilotaje y el diseño de la planta industrial por causas que se guardan en el más cerrado hermetismo, y podemos seguir.
No soy afecto al facilismo de tomar partido por estas afirmaciones ni de tratar de justificar lo contrario que no me incumbe ni es mi intención. Lo real es que en la década precedente se desenterraron proyectos y sueños de grandeza por diseñadores, planificadores y operadores imbuidos de un impulso hormonal e instinto político primando sobre el protocolo técnico y la investigación previa, que son claves en este negocio que se llama minería y de su horizonte inmediato la industrialización de sus productos. He opinado por años sobre el tema y he recopilado ese trabajo en la segunda edición de mi libro "De oro, plata y estaño", Ensayos sobre la minería nacional (Plural Editores 2017) al que el investigador acucioso puede remitirse; lo que quiero puntualizar son algunas pautas generales que salen del libro y del análisis de la realidad que hoy vive el sector minero.
1. Las medidas políticas anti sistémicas del actual gobierno se han trasladado a la planificación sectorial; se re-nacionalizaron los hidrocarburos y algunas operaciones mineras y se constituyó un portafolio de proyectos en base a estas unidades sin tener en cuenta las peculiaridades de cada una de ellas. En el caso minero (v.g. Huanuni, Colquiri y Vinto) no se tomó en cuenta la declinación de reservas de Huanuni ni el hecho de que estas tres unidades se planificaron como un "combo" a ser operado por una empresa privada de escala media y de gran rendimiento. Lo cual es diferente a operarlas como unidades aisladas con sus problemas particulares de supernumerarios, cooperativistas y de actualización tecnológica.
2. No se evaluaron algunos viejos proyectos como Corocoro y Mutún antes de incluirlos al portafolio de nuevos proyectos. Corocoro ya tuvo un fracaso en los años 80 como proyecto de "open pit" y Mutún no atraía inversionistas pese a su potencial por su ubicación geográfica, sus leyes marginales del mineral de hierro y la falta de infraestructura y energía.
3. La premura de resultados del modelo político no permitió seguir el protocolo técnico necesario, no se conocen por ejemplo los costos unitarios de la producción de sales en Uyuni recién los calcularan para el diseño de la planta. Para un proyecto que superará, los $us 700 MM de inversión deberíamos saber ya, si la producción será competitiva. (Continuará).
No soy afecto al facilismo de tomar partido por estas afirmaciones ni de tratar de justificar lo contrario que no me incumbe ni es mi intención. Lo real es que en la década precedente se desenterraron proyectos y sueños de grandeza por diseñadores, planificadores y operadores imbuidos de un impulso hormonal e instinto político primando sobre el protocolo técnico y la investigación previa, que son claves en este negocio que se llama minería y de su horizonte inmediato la industrialización de sus productos. He opinado por años sobre el tema y he recopilado ese trabajo en la segunda edición de mi libro "De oro, plata y estaño", Ensayos sobre la minería nacional (Plural Editores 2017) al que el investigador acucioso puede remitirse; lo que quiero puntualizar son algunas pautas generales que salen del libro y del análisis de la realidad que hoy vive el sector minero.
1. Las medidas políticas anti sistémicas del actual gobierno se han trasladado a la planificación sectorial; se re-nacionalizaron los hidrocarburos y algunas operaciones mineras y se constituyó un portafolio de proyectos en base a estas unidades sin tener en cuenta las peculiaridades de cada una de ellas. En el caso minero (v.g. Huanuni, Colquiri y Vinto) no se tomó en cuenta la declinación de reservas de Huanuni ni el hecho de que estas tres unidades se planificaron como un "combo" a ser operado por una empresa privada de escala media y de gran rendimiento. Lo cual es diferente a operarlas como unidades aisladas con sus problemas particulares de supernumerarios, cooperativistas y de actualización tecnológica.
2. No se evaluaron algunos viejos proyectos como Corocoro y Mutún antes de incluirlos al portafolio de nuevos proyectos. Corocoro ya tuvo un fracaso en los años 80 como proyecto de "open pit" y Mutún no atraía inversionistas pese a su potencial por su ubicación geográfica, sus leyes marginales del mineral de hierro y la falta de infraestructura y energía.
3. La premura de resultados del modelo político no permitió seguir el protocolo técnico necesario, no se conocen por ejemplo los costos unitarios de la producción de sales en Uyuni recién los calcularan para el diseño de la planta. Para un proyecto que superará, los $us 700 MM de inversión deberíamos saber ya, si la producción será competitiva. (Continuará).
jueves, 15 de junio de 2017
¿Hay condiciones favorables para instalar primera fundición de zinc?
El importante proyecto de instalar dos refinerías de zinc, se concretaría en parte con el primer intento de implementar esa planta en predios de la Metalúrgica de Vinto en Oruro, donde se ha dispuesto un predio muy próximo al horno Ausmelt y que sería adecuado para que funcione la fundición de zinc.
No son sólo meses, hay que contar años, los que se esperan para que se cumpla la promesa del Primer Mandatario de instalar dos fundiciones de zinc, una en Oruro y la otra en Potosí, habiéndose inclusive aprobado inicialmente una inversión de 500 mil dólares para el doble emprendimiento.
Ha transcurrido bastante tiempo y el adelanto que se hizo, correspondió a otro anuncio presidencial, en el mes de febrero pasado, cuando se menciona que en Oruro estará la primera fundición de zinc y será emplazada en terrenos del Complejo Metalúrgico de Vinto. Un buen adelanto en el mes del aniversario cívico de Oruro, pero que no paso de tal situación.
Reportes periodísticos del mes pasado (mayo) refieren que la minería alcanzó índices interesantes en materia de exportación, ocupando un lugar privilegiado, junto al rubro de las manufacturas y con un detalle especial señalando que el mineral de mayor producción fue el zinc, lo que nos permite pensar en resultados altamente favorables cuando se convierta en metálico y pueda exportarse con valor agregado, completando un eslabón más en la cadena de nuestras materias mineras con mejor precio en los mercados internacionales, pero además abriendo un reto a la industria nacional o a inversionistas extranjeros para crear nuevas fuentes productivas utilizando nuestro material metálico, estaño, plata, plomo, oro y el zinc.
La demora en la instalación de la primera fundición de zinc, es realmente un hecho preocupante, sabiendo que hay ciertas condiciones favorables de inicio para su implementación, como el caso de la ubicación de su futuro emplazamiento, algo importante que facilita desarrollar su diseño final.
En materia de financiamiento, desde el primer anuncio para instalar las fundiciones de zinc, se habló de 500 millones de dólares, entendiéndose que 250 millones corresponderían a cada una, la de Oruro y Potosí, sin embargo en una reciente explicación sobre el futuro montaje de la planta se menciona la necesidad de contar con 340 millones de dólares, eso implica 90 millones más de lo originalmente calculado, pero que igualmente estaría asegurado en el proceso de financiación, ni aún así se conocen informes para activar el proyecto en su fase inicial de construcción.
El presidente de la Comisión de Minería de la Asamblea Legislativa Departamental, mostró preocupación por la tardanza en el desarrollo del proyecto de la fundición de zinc en Oruro, especialmente en lo que corresponde a la fuente económica y el desembolso de los recursos para comenzar otra historia en la metalurgia nacional. El asambleísta recordó que inicialmente se requieren 8 millones de dólares para cubrir los gastos de elaboración del proyecto y su licitación, además de ejecutarlo en las condiciones más favorables, al interés del Gobierno y de Oruro.
La reactivación de la minería como factor preponderante del desarrollo departamental se ha consignado, más de una vez, en los pliegos petitorios de Oruro, tomando en cuenta su factor multiplicador, en fuentes de empleo, utilidades para el Estado y regalías para los municipios donde se producen proyectos mineros. La inclusión de una fundición de zinc, significa un paso positivo en la reafirmación de que Oruro, es el centro más importante en el rubro de la metalurgia nacional.
Es importante que se coordine un justificado reclamo coordinando tareas conjuntas con la brigada parlamentaria, el Comité Cívico, las instituciones empresariales y laborales, para exigir una explicación que hace falta para saber el futuro de la fundición de zinc en Oruro. Lo que se adelanta al respecto, tiene algunos pasos de avance, terreno y ubicación, estaría aprobado un presupuesto, faltando tan sólo gestionar y lograr los desembolsos necesarios para cubrir las etapas iníciales de un proceso activo que pueda estar funcionando para la gestión del 2020.
No son sólo meses, hay que contar años, los que se esperan para que se cumpla la promesa del Primer Mandatario de instalar dos fundiciones de zinc, una en Oruro y la otra en Potosí, habiéndose inclusive aprobado inicialmente una inversión de 500 mil dólares para el doble emprendimiento.
Ha transcurrido bastante tiempo y el adelanto que se hizo, correspondió a otro anuncio presidencial, en el mes de febrero pasado, cuando se menciona que en Oruro estará la primera fundición de zinc y será emplazada en terrenos del Complejo Metalúrgico de Vinto. Un buen adelanto en el mes del aniversario cívico de Oruro, pero que no paso de tal situación.
Reportes periodísticos del mes pasado (mayo) refieren que la minería alcanzó índices interesantes en materia de exportación, ocupando un lugar privilegiado, junto al rubro de las manufacturas y con un detalle especial señalando que el mineral de mayor producción fue el zinc, lo que nos permite pensar en resultados altamente favorables cuando se convierta en metálico y pueda exportarse con valor agregado, completando un eslabón más en la cadena de nuestras materias mineras con mejor precio en los mercados internacionales, pero además abriendo un reto a la industria nacional o a inversionistas extranjeros para crear nuevas fuentes productivas utilizando nuestro material metálico, estaño, plata, plomo, oro y el zinc.
La demora en la instalación de la primera fundición de zinc, es realmente un hecho preocupante, sabiendo que hay ciertas condiciones favorables de inicio para su implementación, como el caso de la ubicación de su futuro emplazamiento, algo importante que facilita desarrollar su diseño final.
En materia de financiamiento, desde el primer anuncio para instalar las fundiciones de zinc, se habló de 500 millones de dólares, entendiéndose que 250 millones corresponderían a cada una, la de Oruro y Potosí, sin embargo en una reciente explicación sobre el futuro montaje de la planta se menciona la necesidad de contar con 340 millones de dólares, eso implica 90 millones más de lo originalmente calculado, pero que igualmente estaría asegurado en el proceso de financiación, ni aún así se conocen informes para activar el proyecto en su fase inicial de construcción.
El presidente de la Comisión de Minería de la Asamblea Legislativa Departamental, mostró preocupación por la tardanza en el desarrollo del proyecto de la fundición de zinc en Oruro, especialmente en lo que corresponde a la fuente económica y el desembolso de los recursos para comenzar otra historia en la metalurgia nacional. El asambleísta recordó que inicialmente se requieren 8 millones de dólares para cubrir los gastos de elaboración del proyecto y su licitación, además de ejecutarlo en las condiciones más favorables, al interés del Gobierno y de Oruro.
La reactivación de la minería como factor preponderante del desarrollo departamental se ha consignado, más de una vez, en los pliegos petitorios de Oruro, tomando en cuenta su factor multiplicador, en fuentes de empleo, utilidades para el Estado y regalías para los municipios donde se producen proyectos mineros. La inclusión de una fundición de zinc, significa un paso positivo en la reafirmación de que Oruro, es el centro más importante en el rubro de la metalurgia nacional.
Es importante que se coordine un justificado reclamo coordinando tareas conjuntas con la brigada parlamentaria, el Comité Cívico, las instituciones empresariales y laborales, para exigir una explicación que hace falta para saber el futuro de la fundición de zinc en Oruro. Lo que se adelanta al respecto, tiene algunos pasos de avance, terreno y ubicación, estaría aprobado un presupuesto, faltando tan sólo gestionar y lograr los desembolsos necesarios para cubrir las etapas iníciales de un proceso activo que pueda estar funcionando para la gestión del 2020.
miércoles, 15 de febrero de 2017
Industrialización minera
Entre los grandes proyectos para dar el salto industrial de la minería boliviana, hay que consignar la importancia de contar con una acería que transforme la gran reserva de hierro en el Mutún en fierro y acero para exportación, pero además para cubrir la demanda nacional en gran escala. De momento el proyecto del Mutún en manos de una empresa china, todavía no se vislumbra como la solución a esa gran necesidad de tener una siderúrgica que produzca la materia prima suficiente para emplazar industrias derivadas y especialmente proveer materiales de uso imprescindible para el sector de la construcción.
Muchos trámites, gestiones de toda índole se han cumplido para activar la explotación de hierro en el Mutún, más de tres empresas han estado entre las candidatas para extraer el hierro y transformarlo en una fuente de materiales tan diversos, como clavos hasta planchas de acero, pero por diferentes razones no se han dado condiciones propicias para alcanzar ese objetivo de alta producción.
Por lo que se sabe, el hierro extraído en el Mutún se lo exporta al Paraguay que tiene una siderúrgica para transformar esa materia prima que nos devuelve como materiales de alta necesidad que compramos pagando el valor de todo un proceso que muy bien deberíamos estar realizándolo desde hace años.
El otro caso al que hacen referencia algunos expertos es el de la metalúrgica de Vinto, que si bien procesa concentrados de estaño boliviano y lo convierte en metálico con valor agregado y alto grado de pureza, todavía no alcanzó el grado óptimo de rendimiento aprovechando la costosa instalación del horno Ausmelt del que se mencionaba una producción extraordinaria. En los hechos y en criterio de observadores, algo hay que debe ajustarse para justificar la inversión y el tiempo que demandó poner en marcha el nuevo horno que ahora produce un promedio de 13 mil toneladas, cuando antes sin el Ausmelt se lograban 11 mil toneladas
También se habla de Karachipampa, el elefante blanco que por muchos años no pudo caminar y que actualmente todavía lo hace con dificultad. Hubo una inversión millonaria y por las dificultades presentadas se tuvo que gastar más recursos con la esperanza de que en algún momento, alcance el ritmo óptimo de producción de lingotes de plomo y plata para exportación con pureza del 99 % como lo exigen los importadores. Se recuerda que en algún momento de su mejor funcionamiento, existía un plantel profesional de técnicos orureños y potosinos que fueron relevados, dando paso a otra gestión menos sensible con los intereses regionales y nacionales. La Empresa Metalúrgica de Karachipampa, tiene que optimizar su rendimiento, para lograr un nivel competitivo que nos acerque mucho más a la meta de convertir nuestros concentrados en metálicos de alto precio en los mercados internacionales.
Las cosas van por ahí, recordando que Oruro tuvo la primera fundición de estaño, una empresa privada que aún produce excelente metal, aunque ha sido superada por la también primera Empresa Nacional de Fundiciones, perteneciente al Estado y que en la actualidad se modernizó con un nuevo horno y perfila para el futuro la instalación de una refinadora de zinc que producirá más de 60 mil toneladas anuales. La industrialización minera es un gran anhelo, cumplir ese objetivo debería ser premisa en los planes del desarrollo nacional.
Muchos trámites, gestiones de toda índole se han cumplido para activar la explotación de hierro en el Mutún, más de tres empresas han estado entre las candidatas para extraer el hierro y transformarlo en una fuente de materiales tan diversos, como clavos hasta planchas de acero, pero por diferentes razones no se han dado condiciones propicias para alcanzar ese objetivo de alta producción.
Por lo que se sabe, el hierro extraído en el Mutún se lo exporta al Paraguay que tiene una siderúrgica para transformar esa materia prima que nos devuelve como materiales de alta necesidad que compramos pagando el valor de todo un proceso que muy bien deberíamos estar realizándolo desde hace años.
El otro caso al que hacen referencia algunos expertos es el de la metalúrgica de Vinto, que si bien procesa concentrados de estaño boliviano y lo convierte en metálico con valor agregado y alto grado de pureza, todavía no alcanzó el grado óptimo de rendimiento aprovechando la costosa instalación del horno Ausmelt del que se mencionaba una producción extraordinaria. En los hechos y en criterio de observadores, algo hay que debe ajustarse para justificar la inversión y el tiempo que demandó poner en marcha el nuevo horno que ahora produce un promedio de 13 mil toneladas, cuando antes sin el Ausmelt se lograban 11 mil toneladas
También se habla de Karachipampa, el elefante blanco que por muchos años no pudo caminar y que actualmente todavía lo hace con dificultad. Hubo una inversión millonaria y por las dificultades presentadas se tuvo que gastar más recursos con la esperanza de que en algún momento, alcance el ritmo óptimo de producción de lingotes de plomo y plata para exportación con pureza del 99 % como lo exigen los importadores. Se recuerda que en algún momento de su mejor funcionamiento, existía un plantel profesional de técnicos orureños y potosinos que fueron relevados, dando paso a otra gestión menos sensible con los intereses regionales y nacionales. La Empresa Metalúrgica de Karachipampa, tiene que optimizar su rendimiento, para lograr un nivel competitivo que nos acerque mucho más a la meta de convertir nuestros concentrados en metálicos de alto precio en los mercados internacionales.
Las cosas van por ahí, recordando que Oruro tuvo la primera fundición de estaño, una empresa privada que aún produce excelente metal, aunque ha sido superada por la también primera Empresa Nacional de Fundiciones, perteneciente al Estado y que en la actualidad se modernizó con un nuevo horno y perfila para el futuro la instalación de una refinadora de zinc que producirá más de 60 mil toneladas anuales. La industrialización minera es un gran anhelo, cumplir ese objetivo debería ser premisa en los planes del desarrollo nacional.
sábado, 22 de octubre de 2016
Industrializar la minería boliviana es parte de una buena intención
Mientras nuestra minería se sostenga precariamente en sus actuales condiciones, "raspando" lo último que hay de minerales en las vetas de las minas de la conquista y la primera nacionalización de esas riquezas, la situación permanecerá en sólo buenas intenciones, si se trata de abordar el tema de su industrialización.
Por supuesto que el proceso nos muestra un camino complejo con muchos vericuetos que no han podido eliminarse, persisten y hacen dificultoso el avance hacia objetivos más concretos para transformar nuestros concentrados en metales como sucede con el estaño y algo de antimonio que produce la metalúrgica de Vinto en Oruro, pues el resto de nuestros minerales se exportan como concentrados "en bruto", sin un mínimo de valor agregado.
Este hecho es corriente en la exportación que hacemos de concentrados con bajo precio, con un deliberado desconocimiento de otros minerales no declarados y que son separados industrialmente por nuestros compradores, pero sin reconocimiento de su valor extra, que significa una pérdida directa en nuestra economía, lo que se evitaría si tales materias primas se funden y exportan con valor agregado.
La original Empresa Nacional de Fundiciones (Enaf), ha permitido adelantar el proceso de convertir nuestros concentrados de estaño en lingotes metálicos de alta pureza, reconocida esa calidad a nivel internacional, asegurando un mercado permanente y que se amplía en el mapa de las grandes industrias de Europa, Asia y EE.UU.
La fuerte demanda del producto ha motivado una reingeniería en la fundición de Oruro y la misma se ha modernizado con la incorporación de un horno Ausmelt, aunque el proceso de su instalación demoró mucho más de los previsto en tiempo y en costo, en fin, la fundición crece, su producción se incrementa y se habla de otras perspectivas para avanzar en la industrialización de otros concentrados.
No sucedió lo mismo con la Empresa Metalúrgica de Karachipampa (EMK), conocida por su inoperatividad y los altos costos de su mantenimiento como el "elefante blanco" de nuestra minería. Arrancó después de fuerte inversión, pero su marcha fue lenta y costosa pues se detuvo después de muy pocos pasos. Su reparación demoró buen tiempo y ponerla en funcionamiento significó otro esfuerzo más al Gobierno, todo en busca de habilitarla para fundir nuestros concentrados de plomo y plata. Algo se logró, pero otra vez se interrumpió el trabajo por fallas atribuibles a la obsolescencia de la gigante planta de la que alguien comentó que se trataba de "una planta de fierros ordenadamente colocados para uso de exposición, pero no de fundición".
Los esfuerzos persisten, nuevos gastos, pero con mayor criterio de salvar las dificultades y hacer que Karachipampa avance otro paso fundamental en el proceso de industrializar nuestra minería. La importante minera privada San Cristóbal le provee de suficiente materia prima y ya se contaron algunas ventas de plomo y plata en lingotes, también con calidad internacionalmente exigida.
Dos refinerías
En ese proceso paulatino de convertir nuestros concentrados en metálicos, ya se cuenta el estaño, como producto de exportación en crecimiento. Se perfila hacia adelante la fundición de plomo y plata, ojalá se ajuste el tratamiento técnico en Karachipampa para hacer regular la comercialización de esos lingotes cuyo mercado también tiene una excelente demanda que podremos satisfacer con una regular fundición de toneladas de pata y plomo.
Una última información originada en la gerencia de la EMK, señala que durante la gestión 2016, este complejo metalúrgico produjo cinco toneladas de plata y centenares (¿) de plomo con estándares internacionales. El gerente de la EMK, Hugo Arando, ratificó que en lo que va de la gestión la producción fue mayor a cinco toneladas de plata, además de 900 toneladas de plomo, en ambos casos con pureza de 99,98%, exigible en las compañías compradoras. Se resalta que es la "primera vez" que Karachipampa registra tales volúmenes de producción.
La gran expectativa de orureños y potosinos, especialmente de los primeros, está en la instalación de plantas refinadoras de zinc, una en cada distrito, con lo que otro mineral de alta producción, pasaría a la fundición, aumentando la cantidad de nuestras materias primas con precio al valor agregado, que significa más utilidades en toda la cadena productiva.
El caso es que en el ministerio de minería, no se explica ninguna razón por la prolongada demora en la ubicación e instalación de las fundiciones de zinc para hablar de su etapa práctica en producir otra línea de metálicos para exportarlos con el sello "made in Bolivia".
Para algunos dirigentes mineros y observadores del sector, el asunto de las fundiciones de zinc, está pasando de "castaño a oscuro", sin que exista ninguna aclaración a la demora persistente, pese a que en materia de presupuesto ya se aprobó cerca de medio millón de dólares para la ejecución de los dos proyectos.
Como se puede observar, con dos empresas metalúrgicas en funcionamiento, una casi de manera regular, aunque el horno Ausmelt deberá aumentar su rendimiento para que la metalúrgica de Vinto alcance objetivos trazados para elevar sus volúmenes de exportación, está la otra, la de Karachipampa con el horno Kivcet, todavía en ajustes de alta tecnología para consolidar su proceso productivo, haciendo posible ampliar la venta de nuestros concentrados, convertiros en metales con alto valor agregado, un paso, o mejor dos, en el proceso de la industrialización minera que tiene mucho por andar, en tanto, y lo ratifican los expertos, este asunto es una buena intención.
Lo más grande
El proyecto de industrializar el litio sigue avanzando pero lentamente, en cambio la competencia de países vecinos se hace sentir, con la materialización de importantes convenios estratégicos de inversión y transferencia de tecnología, para satisfacer la demanda del producto en un mercado creciente hasta cierto punto, pero inclusive muy voluble ante la generación de proyectos sustitutos al uso de baterías de ión litio, reemplazadas por otras de energía solar. El asunto está en no perder en espacio y tiempo, "el tren de turno" ante la competencia ilimitada".
Lo del hierro del Mutún, parecería desenvolverse con un sino de mala suerte, de una empresa brasileña que no funcionó, se pasó la firma india Jindal Steel & Powers, de esa a otra internacional, que se adjudicó el proyecto, una firma china que en el último tiempo no da señales de actividad, para encarar un trabajo que ya debía estar funcionando con miras a la instalación de una siderúrgica para transformar el hierro en acero del Mutún.
En ambos casos, litio y hierro, estuvieron cerca consorcios del país asiático. Estos proyectos son determinantes para la industrialización de nuestra minería. Deben exigirse resultados serios y efectivos, ya no estamos para cuentos…chinos.
Por supuesto que el proceso nos muestra un camino complejo con muchos vericuetos que no han podido eliminarse, persisten y hacen dificultoso el avance hacia objetivos más concretos para transformar nuestros concentrados en metales como sucede con el estaño y algo de antimonio que produce la metalúrgica de Vinto en Oruro, pues el resto de nuestros minerales se exportan como concentrados "en bruto", sin un mínimo de valor agregado.
Este hecho es corriente en la exportación que hacemos de concentrados con bajo precio, con un deliberado desconocimiento de otros minerales no declarados y que son separados industrialmente por nuestros compradores, pero sin reconocimiento de su valor extra, que significa una pérdida directa en nuestra economía, lo que se evitaría si tales materias primas se funden y exportan con valor agregado.
La original Empresa Nacional de Fundiciones (Enaf), ha permitido adelantar el proceso de convertir nuestros concentrados de estaño en lingotes metálicos de alta pureza, reconocida esa calidad a nivel internacional, asegurando un mercado permanente y que se amplía en el mapa de las grandes industrias de Europa, Asia y EE.UU.
La fuerte demanda del producto ha motivado una reingeniería en la fundición de Oruro y la misma se ha modernizado con la incorporación de un horno Ausmelt, aunque el proceso de su instalación demoró mucho más de los previsto en tiempo y en costo, en fin, la fundición crece, su producción se incrementa y se habla de otras perspectivas para avanzar en la industrialización de otros concentrados.
No sucedió lo mismo con la Empresa Metalúrgica de Karachipampa (EMK), conocida por su inoperatividad y los altos costos de su mantenimiento como el "elefante blanco" de nuestra minería. Arrancó después de fuerte inversión, pero su marcha fue lenta y costosa pues se detuvo después de muy pocos pasos. Su reparación demoró buen tiempo y ponerla en funcionamiento significó otro esfuerzo más al Gobierno, todo en busca de habilitarla para fundir nuestros concentrados de plomo y plata. Algo se logró, pero otra vez se interrumpió el trabajo por fallas atribuibles a la obsolescencia de la gigante planta de la que alguien comentó que se trataba de "una planta de fierros ordenadamente colocados para uso de exposición, pero no de fundición".
Los esfuerzos persisten, nuevos gastos, pero con mayor criterio de salvar las dificultades y hacer que Karachipampa avance otro paso fundamental en el proceso de industrializar nuestra minería. La importante minera privada San Cristóbal le provee de suficiente materia prima y ya se contaron algunas ventas de plomo y plata en lingotes, también con calidad internacionalmente exigida.
Dos refinerías
En ese proceso paulatino de convertir nuestros concentrados en metálicos, ya se cuenta el estaño, como producto de exportación en crecimiento. Se perfila hacia adelante la fundición de plomo y plata, ojalá se ajuste el tratamiento técnico en Karachipampa para hacer regular la comercialización de esos lingotes cuyo mercado también tiene una excelente demanda que podremos satisfacer con una regular fundición de toneladas de pata y plomo.
Una última información originada en la gerencia de la EMK, señala que durante la gestión 2016, este complejo metalúrgico produjo cinco toneladas de plata y centenares (¿) de plomo con estándares internacionales. El gerente de la EMK, Hugo Arando, ratificó que en lo que va de la gestión la producción fue mayor a cinco toneladas de plata, además de 900 toneladas de plomo, en ambos casos con pureza de 99,98%, exigible en las compañías compradoras. Se resalta que es la "primera vez" que Karachipampa registra tales volúmenes de producción.
La gran expectativa de orureños y potosinos, especialmente de los primeros, está en la instalación de plantas refinadoras de zinc, una en cada distrito, con lo que otro mineral de alta producción, pasaría a la fundición, aumentando la cantidad de nuestras materias primas con precio al valor agregado, que significa más utilidades en toda la cadena productiva.
El caso es que en el ministerio de minería, no se explica ninguna razón por la prolongada demora en la ubicación e instalación de las fundiciones de zinc para hablar de su etapa práctica en producir otra línea de metálicos para exportarlos con el sello "made in Bolivia".
Para algunos dirigentes mineros y observadores del sector, el asunto de las fundiciones de zinc, está pasando de "castaño a oscuro", sin que exista ninguna aclaración a la demora persistente, pese a que en materia de presupuesto ya se aprobó cerca de medio millón de dólares para la ejecución de los dos proyectos.
Como se puede observar, con dos empresas metalúrgicas en funcionamiento, una casi de manera regular, aunque el horno Ausmelt deberá aumentar su rendimiento para que la metalúrgica de Vinto alcance objetivos trazados para elevar sus volúmenes de exportación, está la otra, la de Karachipampa con el horno Kivcet, todavía en ajustes de alta tecnología para consolidar su proceso productivo, haciendo posible ampliar la venta de nuestros concentrados, convertiros en metales con alto valor agregado, un paso, o mejor dos, en el proceso de la industrialización minera que tiene mucho por andar, en tanto, y lo ratifican los expertos, este asunto es una buena intención.
Lo más grande
El proyecto de industrializar el litio sigue avanzando pero lentamente, en cambio la competencia de países vecinos se hace sentir, con la materialización de importantes convenios estratégicos de inversión y transferencia de tecnología, para satisfacer la demanda del producto en un mercado creciente hasta cierto punto, pero inclusive muy voluble ante la generación de proyectos sustitutos al uso de baterías de ión litio, reemplazadas por otras de energía solar. El asunto está en no perder en espacio y tiempo, "el tren de turno" ante la competencia ilimitada".
Lo del hierro del Mutún, parecería desenvolverse con un sino de mala suerte, de una empresa brasileña que no funcionó, se pasó la firma india Jindal Steel & Powers, de esa a otra internacional, que se adjudicó el proyecto, una firma china que en el último tiempo no da señales de actividad, para encarar un trabajo que ya debía estar funcionando con miras a la instalación de una siderúrgica para transformar el hierro en acero del Mutún.
En ambos casos, litio y hierro, estuvieron cerca consorcios del país asiático. Estos proyectos son determinantes para la industrialización de nuestra minería. Deben exigirse resultados serios y efectivos, ya no estamos para cuentos…chinos.
domingo, 9 de octubre de 2016
Inversión y tecnología para industrializar la minería
No es cosa de mero entusiasmo tratar de industrializar la minería. Otros países vecinos han pasado por largos y costosos procesos para llegar a la fundición de sus materias primas, algunos han alcanzado además la transformación de sus metálicos en un variedad de productos de utilidad en amplios rubros de la construcción o de industrias menores, convirtiéndose en proveedores de tales materiales o insumos a países como el nuestro que carece de esos mínimos materiales que ahora son importados, fierro, ferretería y quincallería entre otros.
El salto a la industrialización de nuestra minería, es un argumento esperanzador y por lo mismo sensible en las actuales condiciones, en las que sólo podemos hablar de la transformación de nuestros concentrados de estaño en metálico con valor agregado, pero pare de contar, es decir un paso mínimo en un largo y complicado proceso.
Sólo mejorar la fundición de lingotes de estaño, ha demandado bastante tiempo y una importante inversión al Estado, hasta que el horno Ausmelt, sea puesto a punto para mejorar la producción de esta materia prima, la principal si la relacionamos con igual volumen de concentrados.
En la otra alternativa, como el caso de Karachipampa, varios han sido los intentos y alto el costo para poner en movimiento al "elefante blanco" que tarda en caminar con paso seguro, por lo mismo hay que reconocer que todavía se necesitan más inversiones y más tecnología para asegurar una continua producción de lingotes de plomo y de plata, aún resta esperar que el nuevo intento de su rehabilitación, sea un hecho práctico y no resulte otro fallido experimento.
En los planes de refinación de minerales, también se consigna el zinc y para ese cometido se habla demasiado de dos plantas, una en Oruro, la otra en Potosí y pese a que este tema pareciera ser de interés en la estrategia metalúrgica del país el hecho es que no avanza ninguno y conste que hace tiempo atrás se mencionó la aprobación del financiamiento respectivo, considerado como excepcional, de cerca a casi medio millón de dólares y cuya utilidad permitiría avizorar en el panorama minero - metalúrgico una nueva opción con centenares de empleos y otro rubro de concentrados convertido en metálico de mayor precio y uso. Nada oficial sobre esas plantas, tan solo los buenos deseos, que ya no producen ninguna reacción colectiva por demorar bastante en su implementación y porque tal parece, no es prioridad en la estrategia productiva del Estado.
Faltan decisiones técnicas y voluntad política para avanzar en una posibilidad de industrializar nuestra minería.
El salto a la industrialización de nuestra minería, es un argumento esperanzador y por lo mismo sensible en las actuales condiciones, en las que sólo podemos hablar de la transformación de nuestros concentrados de estaño en metálico con valor agregado, pero pare de contar, es decir un paso mínimo en un largo y complicado proceso.
Sólo mejorar la fundición de lingotes de estaño, ha demandado bastante tiempo y una importante inversión al Estado, hasta que el horno Ausmelt, sea puesto a punto para mejorar la producción de esta materia prima, la principal si la relacionamos con igual volumen de concentrados.
En la otra alternativa, como el caso de Karachipampa, varios han sido los intentos y alto el costo para poner en movimiento al "elefante blanco" que tarda en caminar con paso seguro, por lo mismo hay que reconocer que todavía se necesitan más inversiones y más tecnología para asegurar una continua producción de lingotes de plomo y de plata, aún resta esperar que el nuevo intento de su rehabilitación, sea un hecho práctico y no resulte otro fallido experimento.
En los planes de refinación de minerales, también se consigna el zinc y para ese cometido se habla demasiado de dos plantas, una en Oruro, la otra en Potosí y pese a que este tema pareciera ser de interés en la estrategia metalúrgica del país el hecho es que no avanza ninguno y conste que hace tiempo atrás se mencionó la aprobación del financiamiento respectivo, considerado como excepcional, de cerca a casi medio millón de dólares y cuya utilidad permitiría avizorar en el panorama minero - metalúrgico una nueva opción con centenares de empleos y otro rubro de concentrados convertido en metálico de mayor precio y uso. Nada oficial sobre esas plantas, tan solo los buenos deseos, que ya no producen ninguna reacción colectiva por demorar bastante en su implementación y porque tal parece, no es prioridad en la estrategia productiva del Estado.
Faltan decisiones técnicas y voluntad política para avanzar en una posibilidad de industrializar nuestra minería.
lunes, 18 de enero de 2016
Solo el salto a la metalurgia hará rentable a la minería
La minería ha vivido un mal año el 2015, con un impacto negativo por los bajos precios internacionales de los metales. Ser un país minero sin posibilidad de generar valor agregado al mineral no es lo mejor, si no se llega por lo menos, a la obtención de metales. La mayor parte de los metales bolivianos se exportan como concentrados de mineral. Esta realidad de exportador de materia prima permite financiar las operaciones metalúrgicas de empresas en el exterior y es donde se genera el empleo y se añade valor a la materia prima.
Los precios de los metales han bajado significativamente, respecto a la gestión anterior y esto se tradujo en un contexto complicado, pero no por eso inesperado en el sector.
Un primer efecto directo es el alejamiento de capitales del sector y los pocos intentos se han dirigido a financiar proyectos ya en marcha o a punto de iniciar actividades.
Para la exploración de nuevos yacimientos no es buen momento. Bolivia intentó atraer capitales de riesgo para encontrar nuevos yacimientos interesantes; pero no se produjo el resultado deseado y la Comibol ha buscado alternativas en depósitos ya conocidos, algunos abandonados o en manos de operadores privados. Comibol anunció megaproyectos para explorarlos, mostrando una clara contradicción porque, si ya se sabe que son megaproyectos, la pregunta que nos hacemos ¿no era más oportuno realizar esas exploraciones en la etapa de altos precios?.
El Gobierno ha mostrado una buena intención de cambiar la situación; pero con éxitos modestos y con grandes dificultades. Podemos citar algunos ejemplos como el horno Ausmelt de Vinto que empezó sus operaciones este año o Karachipampa que ha sido reactivada, continúa su proceso de consolidación el proyecto del litio; o en otros casos, como el Mutún, donde sigue siendo una incógnita su explotación así como las plantas de zinc.
Huanuni, que anunció millonarias pérdidas a medio año, enfrenta la imposibilidad de poner en marcha su nuevo ingenio por falta de agua y de un dique de colas apropiado. Se tomaron ciertas medidas en el ámbito de las remuneraciones de los trabajadores, que representan una enorme carga social en los costos de producción y lógicamente la empresa todavía no sale a flote.
Si nos referimos a las operaciones privadas, existieron reacciones ante la crisis de precios. Por ejemplo, San Cristóbal, la mayor operación minera del país, que trataba 40.000 toneladas diarias en su ingenio, pasó a procesar 52.000 para recuperar más mineral y no disminuir sus ingresos. Paralelamente, disminuyó su consumo energético y bajó los costos para permanecer rentable. Para aumentar la vida de sus operaciones inició procesos de exploración en otras áreas del sector.
Glencore, propietaria de Illapa, contratada por Comibol para operar Bolívar y Porco, está en su peor momento, vendiendo operaciones, reduciendo sus actividades y tomando medidas que le ayudarían a salir de la crisis en que se encuentra.
Orvana, que había anunciado su salida parece que, finalmente, se queda en el país y continúa operando el depósito polimetálico de la mina Don Mario en Santa Cruz.
Manquiri, que reportó pérdidas, continuó sus actividades intentando bajar los costos operativos.
Las actividades estatales, exceptuando Huanuni, mostraron resultados positivos aunque, económicamente, mucho más modestos que en la gestión pasada.
Por todo lo expuesto, es evidente que el negocio de la minería no es bueno si no se da el salto a la metalurgia y a la industria. Cuando se exportan concentrados de mineral, el número de compradores es relativamente pequeño y las posibilidades de negociación y de encontrar alternativas son, ciertamente reducidas, dependemos de las fundidoras. No ocurre lo mismo con la comercialización de metales pues el número de compradores aumenta significativamente ya que el metal es una materia prima fácilmente usable y transformable, contrariamente a lo que ocurre con el mineral que debe sufrir procesos costosos y especializados de metalurgia para poner en el mercado la materia prima. Desde el punto de vista de la comercialización, es evidente que es mucho más conveniente exportar metales y no concentrados.
La producción y venta de metales es extremadamente dependiente de los precios de los mismos en el mercado internacional. Es grave para un productor que los precios de sus bienes se los fije en función de factores que no tienen nada que ver con la operación misma sino más bien con aspectos especulativos que, normalmente, favorecen a los compradores.
Es complicado para un país depender de la venta de sus recursos no renovables. La fácil liquidez que se consigue, en momento de precios altos, oculta la ineficiencia y, por otro lado, permite la adquisición de bienes del extranjero en detrimento de la producción local, provocando un retroceso del desarrollo interno haciendo muy vulnerable a la economía local, dada la volatilidad de los precios de las materias primas. Es importante diferenciar un crecimiento económico basado en lo extractivo por su alta vulnerabilidad, que de una economía productiva y diversificada que es más sostenible y menos vulnerable a los cambios.
Lo que se viene en el año 2016 parece ser algo sombrío. No se ven perspectivas de mejora de los precios de los metales y esto condiciona todo el accionar del sector. Es casi imposible que lleguen capitales de riesgo para exploración y, por tanto, esta responsabilidad deberá recaer en el Gobierno quien, al haber disminuido sus ingresos, difícilmente destinará montos que vayan a potenciar el sector, si ya tiene por delante un enorme reto de cómo continuar su política social, en especial la que está determinada por transferencias directas a sectores vulnerables de nuestra sociedad.
Las empresas, si quieren mantener sus utilidades, aumentarán el volumen de su producción, agotando más rápidamente los depósitos y disminuirán sus costos operativos reduciendo gastos no vinculados directamente con la producción. Esto podrá provocar conflictos con las comunidades donde se asientan las actividades mineras.
El conflicto o crisis se debe convertir en una buena oportunidad. El Gobierno tiene la opción de institucionalizar el sector, definir qué metales explotar, qué plantas instalar, cual la política de formación de recursos humanos, el manejo del tema energético y logístico; cómo vincular la minería con el desarrollo local, regional y nacional, añadir valor a los metales y ser menos dependientes de la oscilación de precios en el mercado. Lo contrario sería bajar impuestos y regalías para que las empresas sigan ganando lo mismo que antes; eso sería someter el bienestar de todo el pueblo al de unos pocos empresarios.
Es tiempo de planificación y de organización y de pensar en alternativas que podrían ser potenciadas con los excedentes que genere la minería.
PERFIL
Juan Carlos
Núñez Vidaurre
Sociologo
- Diplomado en Derechos Humanos
- Especialista en resolución de conflictos
- Amplia experiencia en el tema de derechos humanos
- Docente de Modelos de Desarrollo en el Centro Latinoamericano de Investigación para el Desarrollo- CELADIC
- Ex director de Pastoral Social - Caritas a nivel nacional.
- Actualmente es Director Ejecutivo de la Fundación Jubileo.
domingo, 16 de agosto de 2015
Cobre es el mineral más adúctil y maleable
El cobre, al igual que el oro y la plata, es un material que se caracteriza por su ductilidad y maleabilidad, ya que puede ser transformado en alambres y láminas extremadamente finas. Sus características tecnológicas más importantes son su aptitud para la elaboración secundaria por extrusión, laminación, trefilación y fabricación de curvas y otros materiales de igual o mayores posibilidades. Su solubilidad en fase sólida le permite unirse a otros metales para las aleaciones.
PRODUCCIÓN
Este mineral se obtiene con la explotación de minas a cielo abierto y, en ocasiones, se extrae de minas subterráneas, a través de túneles perforados en el subsuelo. La tecnología actual permite la producción de cobre de alta pureza, superior al 99,90 por ciento.
Empero, pequeñas cantidades de impurezas originan variaciones significativas en sus características tecnológicas, lo que ha hecho indispensable clasificar al cobre en función de su calidad o pureza.
La norma sobre la materia clasifica 21 tipos de cobre para diversos usos, industriales, comerciales y domésticos.
PRODUCCIÓN
Este mineral se obtiene con la explotación de minas a cielo abierto y, en ocasiones, se extrae de minas subterráneas, a través de túneles perforados en el subsuelo. La tecnología actual permite la producción de cobre de alta pureza, superior al 99,90 por ciento.
Empero, pequeñas cantidades de impurezas originan variaciones significativas en sus características tecnológicas, lo que ha hecho indispensable clasificar al cobre en función de su calidad o pureza.
La norma sobre la materia clasifica 21 tipos de cobre para diversos usos, industriales, comerciales y domésticos.
El zinc incluso se utiliza en la industria aeroespacial
La palabra zinc proviene del alemán Zin, es considerado como un elemento químico esencial, aunque generalmente se lo clasifica como metal de transición. Tiene cierto parecido con el magnesio, también con el cadmio. Y, a raíz de sus múltiples aplicaciones, está clasificado entre los 23 elementos más solicitados en las industrias, por ser un metal maleable, dúctil, de color gris.
APLICACIONES
El zinc fue un metal ampliamente utilizado en la antigüedad, en especial para la fabricación de piezas destinadas a rituales y algunos elementos ornamentales. En la actualidad, es empleado en procesos industriales, así como en los sectores de la construcción de viviendas y en la creación de insumos intermedios.
Algunas de las industrias más importantes hacen uso del zinc en diferentes procesos, como pueden ser: industria metalúrgica, de pinturas, alimenticias, farmacéuticas, automotriz y aeroespacial. Por estas aplicaciones que tiene, el zinc es un material muy importante de las industrias, incluso es una muy buena opción para el recubrimiento de los metales.
En efecto, para el galvanizado del acero, de metales, igualmente en el recubrimiento de metales, galvanizado de los mismos y como excelente conductor del calor y electricidad. La galvanización es el principal uso que se le da al zinc (47%), cuya función es reducir la corrosión en los metales.
ALEACIONES
El latón ocupa el segundo lugar en la utilización del zinc. Consiste en una aleación entre el cobre y zinc, que tiene la propiedad de ser un metal más resistente, lo que determina que sirva también para producir armamento, ornamentación y terminales eléctricas.
En el rubro de las aleaciones, el zinc se emplea en la fabricación de baterías, en bases de pigmentos, desodorantes, caucho e igualmente parar separar metales preciosos, en productos de uso diario como curitas, cremas bloqueadoras, lociones, shampoo, cosméticos, entre varios otros que tienen demanda para el uso y consumo humano.
ENFERMEDADES
Más aún, el zinc es útil para la producción de vitaminas. Es decir, es un elemento necesario para el correcto funcionamiento del organismo humano, pues ayuda a la prevención de enfermedades como la diarrea y la neumonía, así como resulta esencial para el desarrollo de los huesos, sobre todo de los niños.
De todo lo anterior, se desprende que la producción de zinc en Bolivia se presta para crear industrias de toda escala, en lo que atañe a procesos industriales y exigencias de financiamiento.
APLICACIONES
El zinc fue un metal ampliamente utilizado en la antigüedad, en especial para la fabricación de piezas destinadas a rituales y algunos elementos ornamentales. En la actualidad, es empleado en procesos industriales, así como en los sectores de la construcción de viviendas y en la creación de insumos intermedios.
Algunas de las industrias más importantes hacen uso del zinc en diferentes procesos, como pueden ser: industria metalúrgica, de pinturas, alimenticias, farmacéuticas, automotriz y aeroespacial. Por estas aplicaciones que tiene, el zinc es un material muy importante de las industrias, incluso es una muy buena opción para el recubrimiento de los metales.
En efecto, para el galvanizado del acero, de metales, igualmente en el recubrimiento de metales, galvanizado de los mismos y como excelente conductor del calor y electricidad. La galvanización es el principal uso que se le da al zinc (47%), cuya función es reducir la corrosión en los metales.
ALEACIONES
El latón ocupa el segundo lugar en la utilización del zinc. Consiste en una aleación entre el cobre y zinc, que tiene la propiedad de ser un metal más resistente, lo que determina que sirva también para producir armamento, ornamentación y terminales eléctricas.
En el rubro de las aleaciones, el zinc se emplea en la fabricación de baterías, en bases de pigmentos, desodorantes, caucho e igualmente parar separar metales preciosos, en productos de uso diario como curitas, cremas bloqueadoras, lociones, shampoo, cosméticos, entre varios otros que tienen demanda para el uso y consumo humano.
ENFERMEDADES
Más aún, el zinc es útil para la producción de vitaminas. Es decir, es un elemento necesario para el correcto funcionamiento del organismo humano, pues ayuda a la prevención de enfermedades como la diarrea y la neumonía, así como resulta esencial para el desarrollo de los huesos, sobre todo de los niños.
De todo lo anterior, se desprende que la producción de zinc en Bolivia se presta para crear industrias de toda escala, en lo que atañe a procesos industriales y exigencias de financiamiento.
Versatilidad del estaño para la industrialización
El estaño (Sn) es uno de los minerales más versátiles para su industrialización. Se puede elaborar con este mineral productos complejos y simples. En los primeros, las inversiones tienen que ser más altas, para utilizar tecnología moderna. Entre los simples se encuentran incluso los utensilios de hogar.
La utilización del estaño empezó en el Cercano Oriente y los Balcanes, alrededor del año 3000 a.C., empleándolo en aleaciones con cobre para producir un nuevo metal, el bronce, dando así origen a la denominada Edad de Bronce.
RESERVAS
Se calcula, según informes parciales de carácter oficial, que los yacimientos de estaño del país cuentan con un total de 400.000 toneladas métricas, los cuales se hallan situados en Oruro, La Paz y Potosí. Un experto estimó que estos reservorios pueden ser explotados durante 20 años más. Empero, desde la nacionalización de las minas, en 1952, la exploración minera es casi inexistente.
La principal mina productora de estaño es la de Huanuni, con 9.000 a 9.600 toneladas métricas finas (TMF) anuales. Le siguen el sector cooperativo, con 7.800 a 8.400 TMF, y la minería privada, con 1.000 a 1.200 TMF. En total, la producción nacional gira en las 20.000 TMF al año.
Esta producción es convertida en lingotes, en la fundición de Vinto, la cual facilita su industrialización.
PRECIOS
Según estadísticas difundidas por el economista Alberto Bonadona Cossío, “el precio promedio de la libra fina de estaño en 1980 llegó a 7,61 dólares. Los años siguientes los precios promedio anual cayeron sin parar, salvo el año 1989, que subió a 3,92 dólares la libra fina, después de encontrarse el año anterior en 3,24. Su descenso sostenido alcanzó su más baja posición en 2002, cuando llegó a 1,84. A partir del año siguiente se inicia el prolongado ascenso…, hasta llegar a su nivel más alto en 2011, cuando alcanzó el precio de 11,79. El siguiente año cayó a 10,11, que pareció iniciar un nuevo ciclo de declive, aunque se recuperó en 2014”. La cotización del estaño en la última semana fue de 7,03 dólares por libra fina.
ALEACIONES
La importancia del nuevo metal, con el que se fabricaban armas y herramientas más eficaces que las piedras o de huesos, originó durante toda la antigüedad un intenso comercio, a largas distancias, en particular en las zonas donde existían yacimientos de estaño.
Las aleaciones con base en el estaño, también conocidas como metales blancos, generalmente contienen cobre, antimonio y plomo. Estas aleaciones tienen diferentes propiedades mecánicas, dependiendo de su composición.
El peltre es una de las aleaciones del estaño, con plomo y antimonio. Se lo emplea para utensilios decorativos. El estaño es también utilizado en aleaciones de prótesis dentales. Asimismo, con bronce, titanio y circonio. Los principales productores de estaño del mundo son China, Malasia, Perú, Indonesia, Brasil, Bolivia, Rusia, Tailandia y Australia.
APLICACIONES
Entre los múltiples usos que tiene el estaño o también denominado “metal del diablo”, puede mencionarse a los siguientes:
- Protector del cobre, hierro y de diversos metales destinados a producir latas de conservas.
- Disminuye la fragilidad del vidrio.
- Sus compuestos se emplean para fungicidas, tintes, dentífricos y pigmentos.
- Soldadura blanda, aleada con plomo.
- En aleaciones con plomo se fabrica la lámina de los tubos de los instrumentos musicales.
- Tiene utilidad en etiquetas y recubrimiento de acero.
- En la industria de la cerámica para la fabricación de los esmaltes.
- En el sobretaponado de botellas de vino y en algunos alimentos, aunque hubo prohibiciones para ello.
La utilización del estaño empezó en el Cercano Oriente y los Balcanes, alrededor del año 3000 a.C., empleándolo en aleaciones con cobre para producir un nuevo metal, el bronce, dando así origen a la denominada Edad de Bronce.
RESERVAS
Se calcula, según informes parciales de carácter oficial, que los yacimientos de estaño del país cuentan con un total de 400.000 toneladas métricas, los cuales se hallan situados en Oruro, La Paz y Potosí. Un experto estimó que estos reservorios pueden ser explotados durante 20 años más. Empero, desde la nacionalización de las minas, en 1952, la exploración minera es casi inexistente.
La principal mina productora de estaño es la de Huanuni, con 9.000 a 9.600 toneladas métricas finas (TMF) anuales. Le siguen el sector cooperativo, con 7.800 a 8.400 TMF, y la minería privada, con 1.000 a 1.200 TMF. En total, la producción nacional gira en las 20.000 TMF al año.
Esta producción es convertida en lingotes, en la fundición de Vinto, la cual facilita su industrialización.
PRECIOS
Según estadísticas difundidas por el economista Alberto Bonadona Cossío, “el precio promedio de la libra fina de estaño en 1980 llegó a 7,61 dólares. Los años siguientes los precios promedio anual cayeron sin parar, salvo el año 1989, que subió a 3,92 dólares la libra fina, después de encontrarse el año anterior en 3,24. Su descenso sostenido alcanzó su más baja posición en 2002, cuando llegó a 1,84. A partir del año siguiente se inicia el prolongado ascenso…, hasta llegar a su nivel más alto en 2011, cuando alcanzó el precio de 11,79. El siguiente año cayó a 10,11, que pareció iniciar un nuevo ciclo de declive, aunque se recuperó en 2014”. La cotización del estaño en la última semana fue de 7,03 dólares por libra fina.
ALEACIONES
La importancia del nuevo metal, con el que se fabricaban armas y herramientas más eficaces que las piedras o de huesos, originó durante toda la antigüedad un intenso comercio, a largas distancias, en particular en las zonas donde existían yacimientos de estaño.
Las aleaciones con base en el estaño, también conocidas como metales blancos, generalmente contienen cobre, antimonio y plomo. Estas aleaciones tienen diferentes propiedades mecánicas, dependiendo de su composición.
El peltre es una de las aleaciones del estaño, con plomo y antimonio. Se lo emplea para utensilios decorativos. El estaño es también utilizado en aleaciones de prótesis dentales. Asimismo, con bronce, titanio y circonio. Los principales productores de estaño del mundo son China, Malasia, Perú, Indonesia, Brasil, Bolivia, Rusia, Tailandia y Australia.
APLICACIONES
Entre los múltiples usos que tiene el estaño o también denominado “metal del diablo”, puede mencionarse a los siguientes:
- Protector del cobre, hierro y de diversos metales destinados a producir latas de conservas.
- Disminuye la fragilidad del vidrio.
- Sus compuestos se emplean para fungicidas, tintes, dentífricos y pigmentos.
- Soldadura blanda, aleada con plomo.
- En aleaciones con plomo se fabrica la lámina de los tubos de los instrumentos musicales.
- Tiene utilidad en etiquetas y recubrimiento de acero.
- En la industria de la cerámica para la fabricación de los esmaltes.
- En el sobretaponado de botellas de vino y en algunos alimentos, aunque hubo prohibiciones para ello.
Hacia la industrialización de minerales
El reto que tiene Bolivia es industrializar los minerales que produce. Las opciones están abiertas tanto para el sector público como privado, porque tienen la capacidad económica necesaria para ello. Falta examinar las perspectivas del país y luego tomar decisiones.
El sector público puede emprender la tarea con fondos fiscales, mientras que el privado puede hacerlo a través de empresas privadas o holdings, es decir conjunto de empresas, de manera que cuenten con la suficiente capacidad profesional y financiera para emprendimientos mayores.
VALOR AGREGADO
Más del 80 por ciento de la exportación de minerales está por debajo del nivel cero del valor agregado, según estimaciones del experto, Héctor Córdova, expresidente de Comibol y actual analista de la Fundación Jubileo. "De todos nuestros minerales, estimo que más del 80% vendemos como concentrados y menos del 20% como metálico", expresó a la agencia de noticias ANF.
Expuso que la adición de valor es la industrialización. Se tienen algunas plantas "en el sector privado que fabrican soldadura de estaño y otros avances interesantes, pero es necesario producir metales y luego industrializarlos", añadió el experto.
VULNERABILIDAD
Destacó que por esta situación de rezago, el país recibe sólo la mitad del valor real de los minerales en el mercado internacional, lo que "nos hace vulnerables a la variación de los precios internacionales".
"Si tenemos estaño y cobre, hagamos bronces, bujes, engranajes, papel estañado, soldadura, que son productos de la mayor demanda en el mundo", opinó.
De acuerdo con estudios realizados por el Centro de Economía de la Cámara de Industrias, Comercio y Turismo (Cainco), de Santa Cruz (ver EL DIARIO 11/6/15), Bolivia está por debajo de la media regional de la tasa de industrialización. En términos concretos, se encuentra en rezago. Por consiguiente, es superfluo hablar de otorgar valor agregado a la producción nacional cuando no se hace nada para que esto ocurra.
MATERIAS PRIMAS
Hasta ahora, el país está limitado a la producción y exportación de materias primas en bruto, cuando lo lógico es que en vez de ello los produzca e industrialice dentro del territorio nacional, de manera de mejor considerablemente los réditos de un proceso de esta naturaleza.
En este orden, es indispensable remarcar que Bolivia mantiene el mismo grado de industrialización que alcanzó en los años 70, el 18%, según refirió el experto Pablo Mendieta, integrante de Cainco. Incluso, observando el comportamiento estadístico del PIB (Producto Interno Bruto), en el capítulo de industrialización, en 1970 se produjo ya un descenso de dos puntos, con respecto a años anteriores.
PROPORCIONES
En términos más específicos, en Bolivia existen el 4,7% de las empresas manufactureras por cada 100.000 habitantes. Está demás señalar que la industria moviliza al conjunto de la economía de un país. Activa al sistema financiero, crea puestos de trabajo, eleva la demanda e incluso puede incursionar en la exportación de los diversos productos que pueden elaborarse con el estaño, zinc, plomo, cobre, antimonio, bismuto y otros.
Mendieta considera que si el país responde al desafío que tiene, de industrializarse, al año 2025 debería elevarse esta área, vital para el desarrollo y progreso de los seres humanos, al 30 por ciento, respecto al 18% de los años 70.
En esta página se informa sobre los diversos productos que pueden ser industrializados con los principales minerales que explota el país.
El sector público puede emprender la tarea con fondos fiscales, mientras que el privado puede hacerlo a través de empresas privadas o holdings, es decir conjunto de empresas, de manera que cuenten con la suficiente capacidad profesional y financiera para emprendimientos mayores.
VALOR AGREGADO
Más del 80 por ciento de la exportación de minerales está por debajo del nivel cero del valor agregado, según estimaciones del experto, Héctor Córdova, expresidente de Comibol y actual analista de la Fundación Jubileo. "De todos nuestros minerales, estimo que más del 80% vendemos como concentrados y menos del 20% como metálico", expresó a la agencia de noticias ANF.
Expuso que la adición de valor es la industrialización. Se tienen algunas plantas "en el sector privado que fabrican soldadura de estaño y otros avances interesantes, pero es necesario producir metales y luego industrializarlos", añadió el experto.
VULNERABILIDAD
Destacó que por esta situación de rezago, el país recibe sólo la mitad del valor real de los minerales en el mercado internacional, lo que "nos hace vulnerables a la variación de los precios internacionales".
"Si tenemos estaño y cobre, hagamos bronces, bujes, engranajes, papel estañado, soldadura, que son productos de la mayor demanda en el mundo", opinó.
De acuerdo con estudios realizados por el Centro de Economía de la Cámara de Industrias, Comercio y Turismo (Cainco), de Santa Cruz (ver EL DIARIO 11/6/15), Bolivia está por debajo de la media regional de la tasa de industrialización. En términos concretos, se encuentra en rezago. Por consiguiente, es superfluo hablar de otorgar valor agregado a la producción nacional cuando no se hace nada para que esto ocurra.
MATERIAS PRIMAS
Hasta ahora, el país está limitado a la producción y exportación de materias primas en bruto, cuando lo lógico es que en vez de ello los produzca e industrialice dentro del territorio nacional, de manera de mejor considerablemente los réditos de un proceso de esta naturaleza.
En este orden, es indispensable remarcar que Bolivia mantiene el mismo grado de industrialización que alcanzó en los años 70, el 18%, según refirió el experto Pablo Mendieta, integrante de Cainco. Incluso, observando el comportamiento estadístico del PIB (Producto Interno Bruto), en el capítulo de industrialización, en 1970 se produjo ya un descenso de dos puntos, con respecto a años anteriores.
PROPORCIONES
En términos más específicos, en Bolivia existen el 4,7% de las empresas manufactureras por cada 100.000 habitantes. Está demás señalar que la industria moviliza al conjunto de la economía de un país. Activa al sistema financiero, crea puestos de trabajo, eleva la demanda e incluso puede incursionar en la exportación de los diversos productos que pueden elaborarse con el estaño, zinc, plomo, cobre, antimonio, bismuto y otros.
Mendieta considera que si el país responde al desafío que tiene, de industrializarse, al año 2025 debería elevarse esta área, vital para el desarrollo y progreso de los seres humanos, al 30 por ciento, respecto al 18% de los años 70.
En esta página se informa sobre los diversos productos que pueden ser industrializados con los principales minerales que explota el país.
lunes, 3 de agosto de 2015
Industrializar los recursos mineros un reto ineludible
El asunto va por ese lado, por lo menos en la intención práctica que expone el Gobierno, al encarar el proceso de industrialización del litio, uno de los megaproyectos de la minería actual en el país, el de mayor envergadura.
El litio mineral no metálico que estuvo yaciente por muchas décadas en los inmensos e imponentes salares de Uyuni (Potosí) y Coipasa (Oruro) está cobrando el interés que no se le dio en muchos años y que ahora puede cambiar el rumbo de la economía nacional a partir de su industrialización.
El Primer Mandatario ha suscrito un acuerdo con la empresa china CAMC. Engineering Co. Ltda que deberá construir y poner en marcha una planta industrial de sales de potasio, proyecto que demandará la inversión de 178 millones de dólares, financiados a través del Banco Central de Bolivia, para encarar el desarrollo del proyecto ubicado en el mayor reservorio de este recurso natural.
El convenio conlleva algunas condiciones especiales y una de estas que la empresa china debe ejecutar un proyecto que resguarda ciertas condiciones de exclusividad en los procesos de investigación y procesamiento del mineral, lo que representa una salvaguarda, frente al notorio interés de algunas transnacionales que estaban interesadas en comprar la materia prima para procesarla en sus países, lo que no sucederá con la puesta en marcha de la planta que hará el tratamiento industrial en nuestro país.
Las sales de potasio que se obtendrán serán utilizadas como fertilizantes para exportación, pues se trata de un producto altamente requerido, pero cuidando el abastecimiento en el mercado interno para aprovechar las condiciones del producto que aumenta la proteína de los cultivos, las hacen más resistentes a las sequías y disminuyen ostensiblemente las enfermedades en los plantíos.
Se trata evidentemente de un primer paso en la industrialización de un mineral que por la cantidad existente en su depósito natural, permitirá generar muy pronto una diversidad de emprendimientos hasta llegar a las baterías de ión litio.
Este caso especial nos permite recordar el planteamiento de expertos profesionales metalurgistas del país, cuando alarmados por las condiciones en que comercializamos nuestros concentrados, plantean la necesidad de avanzar en la transformación de nuestros concentrados por la vía de su industrialización, no sólo para vender el producto con valor agregado, sino para ampliar la industria nacional, generando gran cantidad de empleos y produciendo materiales que en la actualidad importamos de países vecinos.
Lo que se menciona concretamente es que teniendo estaño en lingotes y pudiendo lograr cobre fundido, se comenzaría la fabricación de soldadura, bujes, bronces, engranajes, material de quincallería, papel estañado, una amplia gama de material de ferretería, incluyendo herramientas y diverso tipo de envases, que ya es una parte de industrialización incipiente de nuestra materia prima minera, pero con perspectivas de pronto crecimiento y sostenibilidad futura.
Hay que hacer un buen intento, pero con buen respaldo financiero para encarar este paso fundamental en la diversificación del uso de nuestros minerales.
El litio mineral no metálico que estuvo yaciente por muchas décadas en los inmensos e imponentes salares de Uyuni (Potosí) y Coipasa (Oruro) está cobrando el interés que no se le dio en muchos años y que ahora puede cambiar el rumbo de la economía nacional a partir de su industrialización.
El Primer Mandatario ha suscrito un acuerdo con la empresa china CAMC. Engineering Co. Ltda que deberá construir y poner en marcha una planta industrial de sales de potasio, proyecto que demandará la inversión de 178 millones de dólares, financiados a través del Banco Central de Bolivia, para encarar el desarrollo del proyecto ubicado en el mayor reservorio de este recurso natural.
El convenio conlleva algunas condiciones especiales y una de estas que la empresa china debe ejecutar un proyecto que resguarda ciertas condiciones de exclusividad en los procesos de investigación y procesamiento del mineral, lo que representa una salvaguarda, frente al notorio interés de algunas transnacionales que estaban interesadas en comprar la materia prima para procesarla en sus países, lo que no sucederá con la puesta en marcha de la planta que hará el tratamiento industrial en nuestro país.
Las sales de potasio que se obtendrán serán utilizadas como fertilizantes para exportación, pues se trata de un producto altamente requerido, pero cuidando el abastecimiento en el mercado interno para aprovechar las condiciones del producto que aumenta la proteína de los cultivos, las hacen más resistentes a las sequías y disminuyen ostensiblemente las enfermedades en los plantíos.
Se trata evidentemente de un primer paso en la industrialización de un mineral que por la cantidad existente en su depósito natural, permitirá generar muy pronto una diversidad de emprendimientos hasta llegar a las baterías de ión litio.
Este caso especial nos permite recordar el planteamiento de expertos profesionales metalurgistas del país, cuando alarmados por las condiciones en que comercializamos nuestros concentrados, plantean la necesidad de avanzar en la transformación de nuestros concentrados por la vía de su industrialización, no sólo para vender el producto con valor agregado, sino para ampliar la industria nacional, generando gran cantidad de empleos y produciendo materiales que en la actualidad importamos de países vecinos.
Lo que se menciona concretamente es que teniendo estaño en lingotes y pudiendo lograr cobre fundido, se comenzaría la fabricación de soldadura, bujes, bronces, engranajes, material de quincallería, papel estañado, una amplia gama de material de ferretería, incluyendo herramientas y diverso tipo de envases, que ya es una parte de industrialización incipiente de nuestra materia prima minera, pero con perspectivas de pronto crecimiento y sostenibilidad futura.
Hay que hacer un buen intento, pero con buen respaldo financiero para encarar este paso fundamental en la diversificación del uso de nuestros minerales.
sábado, 30 de mayo de 2015
La industrialización minera un proceso complicado
Indudablemente industrializar la minería boliviana es una tarea sumamente compleja, difícil de querer implantarla como un programa más del Gobierno a través de la Comibol, se trata de un largo proceso que necesita la aplicación de moderna tecnología que puede obtenerse, pero a un elevado costo que podría cubrirse si se abre la perspectiva de inducir a empresas especializadas a invertir en la línea minero metalúrgica de nuestro país.
Ahí está el primer problema, pues no tenemos la línea programática para ordenar la política minera nacional, que incluya el fortalecimiento de la explotación de minerales y pasar luego a la etapa de su industrialización.
Se mencionan ciertas tareas de prospección y exploración minera, se ha destinado algunos recursos para ese fin, pero de manera general son muy pocos frente al reto de habilitar nuevos yacimientos, con proyección industrial. Un comentario de un analista del ramo, señala que "lo que se está haciendo es querer encontrar nuevos yacimientos, pero buscándolos con picota y pala".
La irónica apreciación parecería exagerada, empero por lo que se observa está muy próxima a esa situación pues los fondos que se destinan para ese fin son muy escasos, en las gobernaciones un mínimo porcentaje de regalías que se perciben no cubre los costos de prospecciones de envergadura para estimar el potencial de nuevos prospectos mineros.
La producción de las minas (estatales) si bien tienen cierto tiempo más de rendimiento, están en marcado declive y urge que sean reemplazados con otros de alto rendimiento y larga duración. Hay opciones interesantes según estudios preliminares, por ejemplo Mallku Khota, un yacimiento que puede rendir como San Cristóbal o más. En Oruro se menciona la zona de Challapata con posibilidades auríferas y de otros minerales, pero hay interferencia de pobladores que se oponen a las tareas de exploración, existen otras opciones, pero hay que explorarlas para establecer potencial y calidad de los minerales.
Si no se asegura la explotación de minerales, difícilmente se puede pensar en industrializar la minería. Sin concentrados no funcionan las fundiciones y aunque ahora se hable de cubrir la demanda de dos hornos, el Kivcet de Karachipampa con materia prima de la minera San Cristóbal y el Ausmelt de Vinto con la provisión de la minería estatal Huanuni, Colquiri y las cooperativas, el avance incipiente tendrá un largo periodo de "sostenimiento elemental".
Un reclamo implícito de los sectores mineros, privado y el estatal también, es que se definan las reglas de juego para captar inversiones y encarar verdaderos proyectos mineros con visión futura al salto de la industrialización minera. Hace falta que la Ley Minera sea reglamentada, estableciendo además el régimen tributario que debe aplicarse estratégicamente para competir con países vecinos en la captación de millonarias inversiones, que como se observa mueven capitales y tecnología de punta para la explotación minera y la transformación de esa materia prima en productos con valor agregado de diversidad industrial.
Una sumatoria de hechos hacen ver que mientras no se ponga en marcha una verdadera política de reactivación de nuestra minería, seguirá siendo una utopía alcanzar la meta de la industrialización minera, como observan los expertos en la materia.
Los casos irrefutables son parte de un factor determinante, la demora en ejecutar los proyectos. El caso de las fundiciones de zinc para Oruro y Potosí va esperando más de tres años, la instalación y puesta en marcha del horno Ausmelt tardó seis años y modificó sus costos iniciales, qué decir de Karachipampa, donde se siguen haciendo inversiones, pero todavía no se ajusta plenamente el funcionamiento del horno reparado más de una vez, la ilusión de tener una siderúrgica en el Mutún, es otra frustración en el proyecto de industrializar nuestras materias primas, en este caso convertir el hierro en acero.
En todo el proceso de frustraciones y algunos avances, tiene que ver el organismo administrativo de la minería, la Corporación Minera de Bolivia, Comibol, cuya ineficiencia es latente, aún reconociendo sus limitaciones, especialmente técnicas, pero también financieras. Mientras no se corrija este mayúsculo problema, cualquier intención de entrar a la fase industrial, se sumamente complicada.
Han pasado varios meses desde que los mineros asalariados plantearon de manera urgente una reestructuración de la entidad minera estatal, situación de la que dio cuenta el titular de Minería, señalando que se trabaja en comisiones y que se llegará a resultados de eficiencia y modernización, pero ya es mucho tiempo para un trabajo que merecía dedicación a "tiempo completo" y con todo el apoyo necesario de expertos profesionales que terminen entregando una Comibol totalmente remozada. Fondos para ese fin fueron dispuestos oportunamente aunque si se necesita un mayor soporte el mismo no debe escatimarse pues del cambio en la Comibol, dependerá el futuro de la minería boliviana.
Los esfuerzos que pretendidamente se hacen para dirigir la visión minera hacia su industrialización, es parte de la fantasía y la discursiva posición de algunas autoridades o dirigentes mineros, porque en los hechos se trata de un cuento ya conocido cuyo final debe ser reescrito responsablemente y con suficiente apoyo y voluntad política, pues se trata de dar impulso al segundo rubro temporalmente generador de riqueza para el país, después del gas naturalmente.
El tiempo pasa inexorable y cinco meses han transcurrido sin novedades de relieve para "reactivar" nuestra minería. Recuérdese que el 28 de mayo del 2014 se promulgó la Ley de Minería 535 y en un año no puede ser reglamentada para impulsar la actividad minera.
Ahí está el primer problema, pues no tenemos la línea programática para ordenar la política minera nacional, que incluya el fortalecimiento de la explotación de minerales y pasar luego a la etapa de su industrialización.
Se mencionan ciertas tareas de prospección y exploración minera, se ha destinado algunos recursos para ese fin, pero de manera general son muy pocos frente al reto de habilitar nuevos yacimientos, con proyección industrial. Un comentario de un analista del ramo, señala que "lo que se está haciendo es querer encontrar nuevos yacimientos, pero buscándolos con picota y pala".
La irónica apreciación parecería exagerada, empero por lo que se observa está muy próxima a esa situación pues los fondos que se destinan para ese fin son muy escasos, en las gobernaciones un mínimo porcentaje de regalías que se perciben no cubre los costos de prospecciones de envergadura para estimar el potencial de nuevos prospectos mineros.
La producción de las minas (estatales) si bien tienen cierto tiempo más de rendimiento, están en marcado declive y urge que sean reemplazados con otros de alto rendimiento y larga duración. Hay opciones interesantes según estudios preliminares, por ejemplo Mallku Khota, un yacimiento que puede rendir como San Cristóbal o más. En Oruro se menciona la zona de Challapata con posibilidades auríferas y de otros minerales, pero hay interferencia de pobladores que se oponen a las tareas de exploración, existen otras opciones, pero hay que explorarlas para establecer potencial y calidad de los minerales.
Si no se asegura la explotación de minerales, difícilmente se puede pensar en industrializar la minería. Sin concentrados no funcionan las fundiciones y aunque ahora se hable de cubrir la demanda de dos hornos, el Kivcet de Karachipampa con materia prima de la minera San Cristóbal y el Ausmelt de Vinto con la provisión de la minería estatal Huanuni, Colquiri y las cooperativas, el avance incipiente tendrá un largo periodo de "sostenimiento elemental".
Un reclamo implícito de los sectores mineros, privado y el estatal también, es que se definan las reglas de juego para captar inversiones y encarar verdaderos proyectos mineros con visión futura al salto de la industrialización minera. Hace falta que la Ley Minera sea reglamentada, estableciendo además el régimen tributario que debe aplicarse estratégicamente para competir con países vecinos en la captación de millonarias inversiones, que como se observa mueven capitales y tecnología de punta para la explotación minera y la transformación de esa materia prima en productos con valor agregado de diversidad industrial.
Una sumatoria de hechos hacen ver que mientras no se ponga en marcha una verdadera política de reactivación de nuestra minería, seguirá siendo una utopía alcanzar la meta de la industrialización minera, como observan los expertos en la materia.
Los casos irrefutables son parte de un factor determinante, la demora en ejecutar los proyectos. El caso de las fundiciones de zinc para Oruro y Potosí va esperando más de tres años, la instalación y puesta en marcha del horno Ausmelt tardó seis años y modificó sus costos iniciales, qué decir de Karachipampa, donde se siguen haciendo inversiones, pero todavía no se ajusta plenamente el funcionamiento del horno reparado más de una vez, la ilusión de tener una siderúrgica en el Mutún, es otra frustración en el proyecto de industrializar nuestras materias primas, en este caso convertir el hierro en acero.
En todo el proceso de frustraciones y algunos avances, tiene que ver el organismo administrativo de la minería, la Corporación Minera de Bolivia, Comibol, cuya ineficiencia es latente, aún reconociendo sus limitaciones, especialmente técnicas, pero también financieras. Mientras no se corrija este mayúsculo problema, cualquier intención de entrar a la fase industrial, se sumamente complicada.
Han pasado varios meses desde que los mineros asalariados plantearon de manera urgente una reestructuración de la entidad minera estatal, situación de la que dio cuenta el titular de Minería, señalando que se trabaja en comisiones y que se llegará a resultados de eficiencia y modernización, pero ya es mucho tiempo para un trabajo que merecía dedicación a "tiempo completo" y con todo el apoyo necesario de expertos profesionales que terminen entregando una Comibol totalmente remozada. Fondos para ese fin fueron dispuestos oportunamente aunque si se necesita un mayor soporte el mismo no debe escatimarse pues del cambio en la Comibol, dependerá el futuro de la minería boliviana.
Los esfuerzos que pretendidamente se hacen para dirigir la visión minera hacia su industrialización, es parte de la fantasía y la discursiva posición de algunas autoridades o dirigentes mineros, porque en los hechos se trata de un cuento ya conocido cuyo final debe ser reescrito responsablemente y con suficiente apoyo y voluntad política, pues se trata de dar impulso al segundo rubro temporalmente generador de riqueza para el país, después del gas naturalmente.
El tiempo pasa inexorable y cinco meses han transcurrido sin novedades de relieve para "reactivar" nuestra minería. Recuérdese que el 28 de mayo del 2014 se promulgó la Ley de Minería 535 y en un año no puede ser reglamentada para impulsar la actividad minera.
jueves, 21 de mayo de 2015
Feria Internacional congregó a la industria minera
La Feria Internacional congregó a la industria minera internacional en un evento que este viernes 15 en Antofagasta, y que buscó generar negocios por USD 850 millones a 12 meses entre proveedores y empresas mandantes.
El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Sergio Hernández. afirmó que entre los desafíos destaca la importancia de preservar el liderazgo de Chile en la industria, aumentar las inversiones en minería y la formación de capital humano.
"En términos comparativos, estas alianzas han contribuido para que países como Finlandia, Irlanda, Malasia, República Checa, Singapur o Suecia, alcancen el desarrollo. El Ministerio de Minería participa activamente en la iniciativa del Consejo público-privado y el Programa Nacional de Minería que cuenta con la colaboración de instituciones públicas y representantes de las mayores compañías mineras y proveedores, instancias en las que se trabaja en ampliar y potenciar el Programa de Proveedores de Clase Mundial", precisó Hernández.
"Se debe construir una agenda compartida de investigación, desarrollo e innovación, coherente con los desafíos estratégicos de la industria. Diversificar la matriz exportadora e incrementar las exportaciones de bienes y servicios intensivos en conocimiento asociados a la minería y desarrollar al menos 250 empresas proveedoras de clase mundial al 2020", enfatizó Hernández.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), organizadores del evento, Marko Razmilic, destacó a la Minería del país y resaltó las bondades de Antofagasta para el desarrollo de Innovación y Tecnología.
"Chile es un país minero y Antofagasta la locomotora de esa economía" concluyó el timonel de la AIA. El evento internacional más importante de la minería mundial concluye este viernes 15 en Antofagasta.
El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Sergio Hernández. afirmó que entre los desafíos destaca la importancia de preservar el liderazgo de Chile en la industria, aumentar las inversiones en minería y la formación de capital humano.
"En términos comparativos, estas alianzas han contribuido para que países como Finlandia, Irlanda, Malasia, República Checa, Singapur o Suecia, alcancen el desarrollo. El Ministerio de Minería participa activamente en la iniciativa del Consejo público-privado y el Programa Nacional de Minería que cuenta con la colaboración de instituciones públicas y representantes de las mayores compañías mineras y proveedores, instancias en las que se trabaja en ampliar y potenciar el Programa de Proveedores de Clase Mundial", precisó Hernández.
"Se debe construir una agenda compartida de investigación, desarrollo e innovación, coherente con los desafíos estratégicos de la industria. Diversificar la matriz exportadora e incrementar las exportaciones de bienes y servicios intensivos en conocimiento asociados a la minería y desarrollar al menos 250 empresas proveedoras de clase mundial al 2020", enfatizó Hernández.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), organizadores del evento, Marko Razmilic, destacó a la Minería del país y resaltó las bondades de Antofagasta para el desarrollo de Innovación y Tecnología.
"Chile es un país minero y Antofagasta la locomotora de esa economía" concluyó el timonel de la AIA. El evento internacional más importante de la minería mundial concluye este viernes 15 en Antofagasta.
lunes, 4 de mayo de 2015
La proyección hacia la Industrialización minera
Entre los grandes retos de la minería nacional está su paso de la extracción de concentrados a la concentración de minerales, encarar la fundición con mayor tecnología y luego la industrialización de esa materia prima nacional que ya tendría cierto valor agregado para su exportación, pero que en un futuro mediato pueda ser la base de la diversificación productiva completando así una cadena de muchos rubros que nos permitirían crear más de empleo y suprimir la importación de una variedad de materiales, desde los más simples de ferretería, quincallería y otros que ahora nos proveen países vecinos.
A propósito de este tema, César Navarro, que el mes pasado cumplió un año a la cabeza del Ministerio de Minería y Metalurgia (MMM), es un convencido de la necesidad de establecer un cambio entre la vieja minería del siglo XIX por una renovada minería acorde a los adelantos del siglo XXI, aspecto que constituye el principal reto de la gestión.
Se admite en el nivel ministerial que la minería debe avanzar de manera activa con responsabilidad del Estado y los actores regionales, eso significa que la minería no puede desarrollarse independientemente de un entorno social y material. La minería no solo tiene que satisfacer la necesidad de los productores, también tiene que responder a las necesidades del colectivo nacional y por lo tanto, según el ministro Navarro, es un reto vinculado a desarrollar las capacidades de los hombres y mujeres con una adecuada cualificación de recursos humanos.
Esa interesante apreciación hace suponer que –por fin- se están tomando providencias para fortalecer la base de acción de una nueva minería, es decir aquella que permita avances sustanciales en el salto de la extracción hacia la fundición y la industrialización.
Lo que se impone es definir estrategias, aprobar una política minera renovada, que ajustada a la nueva Ley Minera 535, debidamente reglamentada, abra un proceso hacia la diversificación del sector, permitiendo e incentivando las inversiones tan necesarias para encarar nuevos emprendimientos mineros, que por su magnitud demandarán cierto tiempo, pero garantizarán operaciones de magnitud, que se convertirán en miles de empleos, miles de regalías y muchas posibilidades de alcanzar los objetivos de convertir nuestros concentrados en metales y estos en materia prima con valor agregado para apuntar hacia la creación de múltiples industrias, manejando nuestra producción de estaño, plomo y plata en lingotes, la fabricación de elementos en base al litio y la gran transformación del hierro que tenemos en el Mutún en acero de alta calidad. Hay que hablar de las plantas de zinc en Oruro y Potosí, como complemento imprescindible para la diversificación de la minería industrial.
Hasta el momento es un conjunto de sueños, por supuesto no lejanos en su cumplimiento, por lo mismo impostergables en su consideración real para que se conviertan en patéticos y tales objetivos sean parte del cambio anunciado en el estratégico e importante sector de la minería, considerado además como parte del presente y el futuro de la economía boliviana.
Foto Nº 2.- Vista de la Fundición de Vinto.- Panorámica.
A propósito de este tema, César Navarro, que el mes pasado cumplió un año a la cabeza del Ministerio de Minería y Metalurgia (MMM), es un convencido de la necesidad de establecer un cambio entre la vieja minería del siglo XIX por una renovada minería acorde a los adelantos del siglo XXI, aspecto que constituye el principal reto de la gestión.
Se admite en el nivel ministerial que la minería debe avanzar de manera activa con responsabilidad del Estado y los actores regionales, eso significa que la minería no puede desarrollarse independientemente de un entorno social y material. La minería no solo tiene que satisfacer la necesidad de los productores, también tiene que responder a las necesidades del colectivo nacional y por lo tanto, según el ministro Navarro, es un reto vinculado a desarrollar las capacidades de los hombres y mujeres con una adecuada cualificación de recursos humanos.
Esa interesante apreciación hace suponer que –por fin- se están tomando providencias para fortalecer la base de acción de una nueva minería, es decir aquella que permita avances sustanciales en el salto de la extracción hacia la fundición y la industrialización.
Lo que se impone es definir estrategias, aprobar una política minera renovada, que ajustada a la nueva Ley Minera 535, debidamente reglamentada, abra un proceso hacia la diversificación del sector, permitiendo e incentivando las inversiones tan necesarias para encarar nuevos emprendimientos mineros, que por su magnitud demandarán cierto tiempo, pero garantizarán operaciones de magnitud, que se convertirán en miles de empleos, miles de regalías y muchas posibilidades de alcanzar los objetivos de convertir nuestros concentrados en metales y estos en materia prima con valor agregado para apuntar hacia la creación de múltiples industrias, manejando nuestra producción de estaño, plomo y plata en lingotes, la fabricación de elementos en base al litio y la gran transformación del hierro que tenemos en el Mutún en acero de alta calidad. Hay que hablar de las plantas de zinc en Oruro y Potosí, como complemento imprescindible para la diversificación de la minería industrial.
Hasta el momento es un conjunto de sueños, por supuesto no lejanos en su cumplimiento, por lo mismo impostergables en su consideración real para que se conviertan en patéticos y tales objetivos sean parte del cambio anunciado en el estratégico e importante sector de la minería, considerado además como parte del presente y el futuro de la economía boliviana.
Foto Nº 2.- Vista de la Fundición de Vinto.- Panorámica.
martes, 21 de abril de 2015
Proponen industrializar minerales para solucionar baja cotización
Ante la baja cotización del estaño, el vicepresidente de la Comisión de Minería de la Asamblea Legislativa Departamental, Froilán Fulguera Pita, propone la industrialización de los minerales para incrementar su precio y dejar de comercializar solo materia prima.
El asambleísta mencionó que se debe empezar a dar valor agregado a la materia prima y paliar los efectos negativos de la baja cotización de los minerales en el exterior, que ocasionan inestabilidad económica, motivo por el que se debe planificar de qué manera se realiza la exploración y prospección en diferentes áreas que son del Estado.
Ante este panorama que vive actualmente el sector minero, dijo que la baja cotización del estaño no afecta solo a Huanuni que es uno de los centros mineros más grandes, también a los productores chicos y cooperativistas, además de las regalías que perciben por este concepto todos los departamentos, no solo Oruro.
Se debe realizar políticas agresivas cuidando el medio ambiente por lo que se necesita inversión privada y estatal debido a que la minería fue y es actualmente uno de los sostenes económicos del país a pesar de estar en segundo lugar, detrás de los hidrocarburos.
"Si no se logra el valor agregado del estaño, zinc, plomo, cobre y otros, tendremos muchas dificultades porque no controlamos el mercado internacional de los precios de los minerales, por eso debemos tener reservas planificando con otras instituciones como la Universidad Técnica de Oruro o con las organizaciones sociales sindicales para que la minería no colapse", manifestó.
El asambleísta mencionó que se debe empezar a dar valor agregado a la materia prima y paliar los efectos negativos de la baja cotización de los minerales en el exterior, que ocasionan inestabilidad económica, motivo por el que se debe planificar de qué manera se realiza la exploración y prospección en diferentes áreas que son del Estado.
Ante este panorama que vive actualmente el sector minero, dijo que la baja cotización del estaño no afecta solo a Huanuni que es uno de los centros mineros más grandes, también a los productores chicos y cooperativistas, además de las regalías que perciben por este concepto todos los departamentos, no solo Oruro.
Se debe realizar políticas agresivas cuidando el medio ambiente por lo que se necesita inversión privada y estatal debido a que la minería fue y es actualmente uno de los sostenes económicos del país a pesar de estar en segundo lugar, detrás de los hidrocarburos.
"Si no se logra el valor agregado del estaño, zinc, plomo, cobre y otros, tendremos muchas dificultades porque no controlamos el mercado internacional de los precios de los minerales, por eso debemos tener reservas planificando con otras instituciones como la Universidad Técnica de Oruro o con las organizaciones sociales sindicales para que la minería no colapse", manifestó.
Etiquetas:
COTIZACION MINERALES,
INDUSTRIALIZACION
domingo, 8 de marzo de 2015
Proyección de cambios en la minería buscando su pronta industrialización
En realidad la buena intención de algunas autoridades de la minería nacional nos lleva erróneamente a mencionar el avance de algunos proyectos hacia la industrialización del sector, tomando como base para semejante avance las mejoras que se implementan aún, en el Complejo Metalúrgico de Vinto (CMV) en Oruro o la lenta rehabilitación de la Empresa Metalúrgica de Karachipampa (EMK) en Potosí.
En realidad lo que hemos avanzado en esa materia es la transformación de nuestros concentrados de minerales en metales, como los lingotes de estaño de alta pureza que produce el CMV y los que saldrán de plomo y plata de la EMK, también con pureza de 99,96 %, calidad exigida y en el caso del estaño reconocida internacionalmente con el sello de ENAF, la Empresa Nacional de Fundiciones, la primera estatal del país.
Según un trabajo del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), referido al proceso de la industrialización minera en Bolivia, se establece que en un periodo de cuatro años (2008 – 2012), "la incipiente situación en ese rubro no cambió sustancialmente".
Las referencias que se tienen en niveles de los organismos mineros del país, llámense Ministerio de Minería y Metalurgia (MMM), o la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) da cuenta de sólo buenas intenciones para pasar a la verdadera industrialización de nuestra minería.
INDUSTRIA - INDUSTRIALIZADORA
Profesionales del rubro, coinciden en señalar que lo necesariamente práctico en este rubro sería aprovechar nuestros metales, es decir nuestra materia prima inicialmente transformada en metales, como -valga la redundancia – materia prima para alimentar otras industrias, en una cadena productiva que nos permita surtirnos de materiales elementales que ahora los importamos, incluso de países vecinos, caso de Brasil, Chile, Perú o Argentina.
Según Cedla, la industrialización de la producción minera es básica y alcanza solo a la metalurgia, transformando los minerales en metales, pero lo que falta es estructurar "una gran industria productora de máquinas, que fabriquen otras máquinas", eso es lo que no existe en el país.
Hay que entender que ingresar en ese rubro de verdadera industrialización significará la creación de miles de empleos, parte fundamental para cambiar la situación económica de la mayor cantidad del material humano nacional, una gran parte, en la actualidad formando parte de la actividad informal, totalmente improductiva, evasora de impuestos y que se sostiene en la escala simple de "mera sobrevivencia".
PROYECTOS EN PROYECTO
Dadas las condiciones en que se desarrollan algunos proyectos, un analista haciendo alusión al caso los calificó como "en proyecto", es decir que se plantean como interesantes prospectos y resulta que por diferentes situaciones no se concretan objetivamente y demoran excesivo tiempo en su cristalización, tanto así que en algunos casos equipos adquiridos en un tiempo, resultan obsoletos cuando tienen que ser utilizados.
El caso Karachipampa es una muestra clara de esa apreciación, pues luego de más de tres décadas de espera, cuando comenzó a funcionar el 2013 lo hizo con problemas en su planta generadora, se inutilizó el horno Kivcet y tuvo que ser reparado a un alto costo, para producir las muestras de lingotes de plomo y plata que fueron "carta de promoción", pero todavía sin asegurar su producción.
Casi a fines del 2010 se lanzó la licitación para la construcción de dos plantas de zinc, una en Oruro y la otra en Potosí, disponiéndose de 250 millones de dólares cada una, una inversión de medio millón de dólares, para que las empresas oferentes presenten sus propuestas para ejecutar el proyecto en la modalidad "llave en mano". Al momento no hay llave que abra el proyecto.
El macroproyecto del hierro con un fabuloso yacimiento en el Mutún no prosperó porque no se definió la estrategia de dotar una cantidad adecuada de gas a la Jindal para encarar la construcción de una siderúrgica en la que se transforme nuestro hierro en acero. Pasa el tiempo y esa operación no marcha.
Pero…en ciertos niveles se habla y profusamente de "impulsar la industrialización minera", sin reconocer que en proyectos sencillos como el de Corocoro por ejemplo, no hay avance productivo al descubrirse que la planta tiene errores de diseño y problemas ambientales. Inversión se hizo, se avanzó muy poco y ahora no pasa nada. Casi lo mismo en Machacamarca que por falta de financiamiento no completa su habilitación, en tanto que la mina de Capurata productora de azufre, debería proveer materia prima a la planta de Eucaliptos, pero no sucede tal cosa porque la producción de ácido sulfúrico se hace con materia prima importada y se determina que Capurata no tiene planos de construcción ni proyecto a diseño final.
Lo que está claro en el caso del Complejo Metalúrgico de Vinto, es que el horno Ausmelt, fue "presentado" con motivo del aniversario de Oruro, pero todavía no está en producción, por lo mismo no se puede asegurar la eficacia de su rendimiento, que por los datos preliminares necesitará una provisión permanente de concentrados que deben proveer las minas estatales y las cooperativas, además de la minería privada, es decir toda la producción de estaño para "saciar el apetito" del Ausmelt…pero, el retrasado proyecto se sigue haciendo esperar. Según la alusión de Cedla en su informe, no se dice nada concreto de funcionamiento de la fundición de antimonio, "de cuya existencia se dieron cuenta después de dos años".
Referencias más, referencias menos…esa es la situación del proceso primario de industrialización de la minería boliviana, sin contar el megaproyecto de los evaporíticos del salar, de los cuales se hacen interesantes referencias, pero tampoco se alcanzó los grados de optimización industrial.
El ciclo de los buenos precios, definitivamente entró en su fase de bajada y si bien es posible que algunos mantengan cierto nivel aceptable para operaciones menores, lo evidente es que nuestra minería necesita de cambios estructurales para alcanzar recuperación y dar pasos seguros hacia su transformación, mientras tanto se tomen esas decisiones, hay muchos proyectos de buenas intenciones, pero que lamentablemente no entran en el rango de producción efectiva.
En realidad lo que hemos avanzado en esa materia es la transformación de nuestros concentrados de minerales en metales, como los lingotes de estaño de alta pureza que produce el CMV y los que saldrán de plomo y plata de la EMK, también con pureza de 99,96 %, calidad exigida y en el caso del estaño reconocida internacionalmente con el sello de ENAF, la Empresa Nacional de Fundiciones, la primera estatal del país.
Según un trabajo del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), referido al proceso de la industrialización minera en Bolivia, se establece que en un periodo de cuatro años (2008 – 2012), "la incipiente situación en ese rubro no cambió sustancialmente".
Las referencias que se tienen en niveles de los organismos mineros del país, llámense Ministerio de Minería y Metalurgia (MMM), o la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) da cuenta de sólo buenas intenciones para pasar a la verdadera industrialización de nuestra minería.
INDUSTRIA - INDUSTRIALIZADORA
Profesionales del rubro, coinciden en señalar que lo necesariamente práctico en este rubro sería aprovechar nuestros metales, es decir nuestra materia prima inicialmente transformada en metales, como -valga la redundancia – materia prima para alimentar otras industrias, en una cadena productiva que nos permita surtirnos de materiales elementales que ahora los importamos, incluso de países vecinos, caso de Brasil, Chile, Perú o Argentina.
Según Cedla, la industrialización de la producción minera es básica y alcanza solo a la metalurgia, transformando los minerales en metales, pero lo que falta es estructurar "una gran industria productora de máquinas, que fabriquen otras máquinas", eso es lo que no existe en el país.
Hay que entender que ingresar en ese rubro de verdadera industrialización significará la creación de miles de empleos, parte fundamental para cambiar la situación económica de la mayor cantidad del material humano nacional, una gran parte, en la actualidad formando parte de la actividad informal, totalmente improductiva, evasora de impuestos y que se sostiene en la escala simple de "mera sobrevivencia".
PROYECTOS EN PROYECTO
Dadas las condiciones en que se desarrollan algunos proyectos, un analista haciendo alusión al caso los calificó como "en proyecto", es decir que se plantean como interesantes prospectos y resulta que por diferentes situaciones no se concretan objetivamente y demoran excesivo tiempo en su cristalización, tanto así que en algunos casos equipos adquiridos en un tiempo, resultan obsoletos cuando tienen que ser utilizados.
El caso Karachipampa es una muestra clara de esa apreciación, pues luego de más de tres décadas de espera, cuando comenzó a funcionar el 2013 lo hizo con problemas en su planta generadora, se inutilizó el horno Kivcet y tuvo que ser reparado a un alto costo, para producir las muestras de lingotes de plomo y plata que fueron "carta de promoción", pero todavía sin asegurar su producción.
Casi a fines del 2010 se lanzó la licitación para la construcción de dos plantas de zinc, una en Oruro y la otra en Potosí, disponiéndose de 250 millones de dólares cada una, una inversión de medio millón de dólares, para que las empresas oferentes presenten sus propuestas para ejecutar el proyecto en la modalidad "llave en mano". Al momento no hay llave que abra el proyecto.
El macroproyecto del hierro con un fabuloso yacimiento en el Mutún no prosperó porque no se definió la estrategia de dotar una cantidad adecuada de gas a la Jindal para encarar la construcción de una siderúrgica en la que se transforme nuestro hierro en acero. Pasa el tiempo y esa operación no marcha.
Pero…en ciertos niveles se habla y profusamente de "impulsar la industrialización minera", sin reconocer que en proyectos sencillos como el de Corocoro por ejemplo, no hay avance productivo al descubrirse que la planta tiene errores de diseño y problemas ambientales. Inversión se hizo, se avanzó muy poco y ahora no pasa nada. Casi lo mismo en Machacamarca que por falta de financiamiento no completa su habilitación, en tanto que la mina de Capurata productora de azufre, debería proveer materia prima a la planta de Eucaliptos, pero no sucede tal cosa porque la producción de ácido sulfúrico se hace con materia prima importada y se determina que Capurata no tiene planos de construcción ni proyecto a diseño final.
Lo que está claro en el caso del Complejo Metalúrgico de Vinto, es que el horno Ausmelt, fue "presentado" con motivo del aniversario de Oruro, pero todavía no está en producción, por lo mismo no se puede asegurar la eficacia de su rendimiento, que por los datos preliminares necesitará una provisión permanente de concentrados que deben proveer las minas estatales y las cooperativas, además de la minería privada, es decir toda la producción de estaño para "saciar el apetito" del Ausmelt…pero, el retrasado proyecto se sigue haciendo esperar. Según la alusión de Cedla en su informe, no se dice nada concreto de funcionamiento de la fundición de antimonio, "de cuya existencia se dieron cuenta después de dos años".
Referencias más, referencias menos…esa es la situación del proceso primario de industrialización de la minería boliviana, sin contar el megaproyecto de los evaporíticos del salar, de los cuales se hacen interesantes referencias, pero tampoco se alcanzó los grados de optimización industrial.
El ciclo de los buenos precios, definitivamente entró en su fase de bajada y si bien es posible que algunos mantengan cierto nivel aceptable para operaciones menores, lo evidente es que nuestra minería necesita de cambios estructurales para alcanzar recuperación y dar pasos seguros hacia su transformación, mientras tanto se tomen esas decisiones, hay muchos proyectos de buenas intenciones, pero que lamentablemente no entran en el rango de producción efectiva.
lunes, 5 de enero de 2015
Varios factores hacen que la industrialización minera en Bolivia registre constantes bajas
El grado de industrialización minera de Bolivia en 2012 bajó a 3,46 por ciento cuando en 2008 alcanzó a 8,18 por ciento; sin embargo, esa industrialización es básica pues alcanza sólo a la metalurgia, es decir, a la transformación de los minerales en metales, según datos del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla).
Falta de infraestructura industrial, de planificación a largo plazo, de inversión en exploración, de competitividad, una ley sin mandatos expresos y nulo acercamiento al sector privado, son algunas de las causas identificadas por dos analistas y un empresario, para la escasa industrialización minera en el país.
El exministro de Minería, Dionisio Garzón, señaló que si bien la exportación de concentrados genera divisas para el país y aumenta las reservas internacionales, la minería boliviana ha sufrido un retroceso a los años 70, cuando era un mero exportador de materia prima.
Más radical aún, el analista Rolando Jordán considera que la industrialización minera en Bolivia es un mito y coincidió con Garzón en que el rol del país sólo es de exportador.
“La realidad es que no hemos industrializado nuestros minerales aún. El problema es delimitar acciones. La minería termina en metalurgia, en Bolivia hay metálico de oro, plata, antimonio, bismuto, estaño y cobre. También hacemos dióxido de antimonio, pero todo son materias primas para industrializarse”, explicó Garzón.
Los datos del Cedla señalan que el 90,6 por ciento de la producción minera en el país es demandada por los rubros de metales comunes, cementeras, joyería y construcción, lo que significa que la industrialización del sector no está ligada a la producción de maquinaria, equipos o producción manufacturera.
Lo único que el país produce es peltre, utilizado para adornos o souvenirs. En caso de que se pudiera fabricar calaminas o acero recubierto no hay infraestructura que supone tener, por ejemplo, servicios paralelos, energía, mano de obra calificada y suministros. Esa carencia se debe a que “siempre pensamos a corto plazo” y a que “no hay planificación para el sector”, dijo Garzón.
La falta de competitividad es otro factor en contra, sobre todo porque los costos de transporte para llegar a mercados externos son muy altos y el mercado interno está saturado con productos importados.
Tanto Jordán como el presidente de la Cámara Departamental de Minería, Javier Bellott, coinciden en que la nueva Ley Minera no supone ningún impulso a la industrialización.
“La Ley Minera es un salto al vacío. El Estado no tiene capacidad para firmar contratos que sustituyan a las exportaciones”, afirmó Jordán y explicó que “la base para una negociación conveniente” es saber el potencial minero; pero no se invirtió en exploración, por tanto el Estado no tiene información sobre sus reservas que le permita negociar. Además, dijo, la actividad minera tiene tecnología obsoleta y no genera actividades adicionales.
Para Bellott, la nueva ley sólo es enunciativa pues carece de mecanismos reales que estimulen las iniciativas privadas para hacer minería con valor agregado. “Faltan mandatos expresos para cada uno de los actores. Se debería reglamentar y generar mecanismos más adecuados”, apuntó.
Por otra parte, también ve falta de decisión política, ya que el actual ministro de Minería, César Navarro, “está más abocado a atender y entender la problemática del sector minero occidental, sobre todo de los cooperativistas” y tampoco muestra intención de interactuar con el sector privado.
OPCIONES DE INDUSTRIALIZACIÓN
Las piedras semipreciosas son una buena opción de industrialización para Bolivia, según el exministro de Minería, Dionisio Garzón.
Explicó que es un rubro en el que el país puede ser competitivo y puso como ejemplo la bolivianita, que trabajada con oro puede tener mercado y venderse a buen precio, pues es un producto que no se ofrece en el mercado internacional.
El bismuto es otra opción, ya que el país tiene grandes yacimientos y tiene uso industrial, inclusive en medicina, algo similar sucede con el antimonio.
Sin embargo, insistió en que todo proyecto de industrialización deber partir de una rigurosa planificación, que prevea escenarios mínimamente con un horizonte de 10 años.
Falta de infraestructura industrial, de planificación a largo plazo, de inversión en exploración, de competitividad, una ley sin mandatos expresos y nulo acercamiento al sector privado, son algunas de las causas identificadas por dos analistas y un empresario, para la escasa industrialización minera en el país.
El exministro de Minería, Dionisio Garzón, señaló que si bien la exportación de concentrados genera divisas para el país y aumenta las reservas internacionales, la minería boliviana ha sufrido un retroceso a los años 70, cuando era un mero exportador de materia prima.
Más radical aún, el analista Rolando Jordán considera que la industrialización minera en Bolivia es un mito y coincidió con Garzón en que el rol del país sólo es de exportador.
“La realidad es que no hemos industrializado nuestros minerales aún. El problema es delimitar acciones. La minería termina en metalurgia, en Bolivia hay metálico de oro, plata, antimonio, bismuto, estaño y cobre. También hacemos dióxido de antimonio, pero todo son materias primas para industrializarse”, explicó Garzón.
Los datos del Cedla señalan que el 90,6 por ciento de la producción minera en el país es demandada por los rubros de metales comunes, cementeras, joyería y construcción, lo que significa que la industrialización del sector no está ligada a la producción de maquinaria, equipos o producción manufacturera.
Lo único que el país produce es peltre, utilizado para adornos o souvenirs. En caso de que se pudiera fabricar calaminas o acero recubierto no hay infraestructura que supone tener, por ejemplo, servicios paralelos, energía, mano de obra calificada y suministros. Esa carencia se debe a que “siempre pensamos a corto plazo” y a que “no hay planificación para el sector”, dijo Garzón.
La falta de competitividad es otro factor en contra, sobre todo porque los costos de transporte para llegar a mercados externos son muy altos y el mercado interno está saturado con productos importados.
Tanto Jordán como el presidente de la Cámara Departamental de Minería, Javier Bellott, coinciden en que la nueva Ley Minera no supone ningún impulso a la industrialización.
“La Ley Minera es un salto al vacío. El Estado no tiene capacidad para firmar contratos que sustituyan a las exportaciones”, afirmó Jordán y explicó que “la base para una negociación conveniente” es saber el potencial minero; pero no se invirtió en exploración, por tanto el Estado no tiene información sobre sus reservas que le permita negociar. Además, dijo, la actividad minera tiene tecnología obsoleta y no genera actividades adicionales.
Para Bellott, la nueva ley sólo es enunciativa pues carece de mecanismos reales que estimulen las iniciativas privadas para hacer minería con valor agregado. “Faltan mandatos expresos para cada uno de los actores. Se debería reglamentar y generar mecanismos más adecuados”, apuntó.
Por otra parte, también ve falta de decisión política, ya que el actual ministro de Minería, César Navarro, “está más abocado a atender y entender la problemática del sector minero occidental, sobre todo de los cooperativistas” y tampoco muestra intención de interactuar con el sector privado.
OPCIONES DE INDUSTRIALIZACIÓN
Las piedras semipreciosas son una buena opción de industrialización para Bolivia, según el exministro de Minería, Dionisio Garzón.
Explicó que es un rubro en el que el país puede ser competitivo y puso como ejemplo la bolivianita, que trabajada con oro puede tener mercado y venderse a buen precio, pues es un producto que no se ofrece en el mercado internacional.
El bismuto es otra opción, ya que el país tiene grandes yacimientos y tiene uso industrial, inclusive en medicina, algo similar sucede con el antimonio.
Sin embargo, insistió en que todo proyecto de industrialización deber partir de una rigurosa planificación, que prevea escenarios mínimamente con un horizonte de 10 años.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)