lunes, 20 de octubre de 2014

El próximo lunes Mineros trabajarán en plan de contingencia


Mineros en pleno trabajo, separando los minerales.

La economía mundial todavía no se recupera de la crisis, lo que se refleja en la poca demanda de materias primas que se registra en los mercados internacionales, bajos precios de minerales y petróleo, que ha provocado preocupación en países exportadores de productos primarios.

Bolivia no es la excepción, ya que alrededor del 70 por ciento de los productos exportados corresponden a materias primas y el resto a no tradicionales.

La minería sería el sector más afectado, ya que en los últimos meses ha tenido dificultades, por lo bajos precios que registran los mercados internacionales; tanto trabajadores como empresas se encuentran preocupadas por la coyuntura internacional.

Reunión

Después de alertar de un posible cierre de empresas mineras a causa de los precios bajos de los minerales, el secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fstmb), Miguel Pérez, informó que el próximo lunes 26 de octubre habrá una reunión entre los actores de este sector, incluido el ministro César Navarro, para delinear un “plan de contingencia” ante la caída del precio internacional de minerales y evitar despidos.

“Con carácter urgente se ha fijado una fecha, el lunes 26 de este mes, para establecer una estrategia y un plan de contingencia nacional con las empresas estatales y ver una reunión con empresas privadas”, afirmó Pérez.

El dirigente indicó que el objetivo de la reunión es delinear un plan alternativo para garantizar la estatalidad laboral de los trabajadores. Para ello, se analizará las cifras de utilidad de las empresas, los programas operativos actuales, el alcance de la producción y el presupuesto para “colchón” económico, según informa ANF.

“No vamos a permitir el despido masivo en las empresas, sino vamos a preparar un plan alternativo técnico-económico de las empresas”, aseguró.

Como se recordará, Pérez informó del posible cierre de cinco empresas mineras privadas y las consecuencias sociales que ocasionarían, por el bajo precio de los minerales.

La minería necesita política de inversiones

Tras el ajetreo del periodo electoral y con resultados propiamente definidos, lo que se espera son decisiones concretas para encarar los proyectos más importantes en el país, que están marcados en el uso racional, pero dinámico, de nuestros recursos naturales, hidrocarburos, gas y minería.

Si bien se desarrollan proyectos en el campo gasífero y se disponen de fondos del Estado para esos fines, también se mantienen por un lado y se incentiva por otro la inversión privada, lo que está permitiendo salir adelante con planes que aseguran el cumplimiento de nuestros compromisos externos para la venta de nuestro gas, sin descuidar – por supuesto – el abastecimiento interno para satisfacer una siempre creciente demanda interna.

Instituciones internacionales especializadas en lo que se denomina "calificación de riesgo o confianza", han hecho conocer no hace mucho sus apreciaciones en torno al desempeño de la economía boliviana, asegurando que el país está avanzando con seguridad hacia metas de consolidación de su economía y la seguridad de ese efecto se traducirá en bienestar para mayor número de habitantes.

El país debido a su ritmo de crecimiento económico, con ventajas especiales en función de tiempo y espacio, pasando por una época de buena cotización para sus recursos naturales, el caso del precio internacional del petróleo y de los minerales, estos últimos hasta hace poco y ahora con cierta declinación, pero no con fuerza de estrangulación productiva, permitieron consolidar un proceso de seguridad financiera con un cúmulo de importantes reservas.

De acuerdo con una de las calificadoras externas, la situación macroeconómica los factores estructurales y reformas económicas, las finanzas públicas, las políticas monetarias, el control de cambios y las finanzas externas determinan la capacidad de riesgo crediticio y consiguientemente definen el grado de confianza que los inversores extranjeros tienen en un país.

De acuerdo a esas apreciaciones se estima que la "calificación de riesgo en el caso de nuestro país, es un buen indicador de calidad crediticia y de seguridad para las inversiones", al margen por supuesto de los "movimientos sociales" que tienen otras connotaciones que alteran las garantías específicamente económicas y pueden ahuyentar a inversores especializados.

La recomendación de entendidos en la materia, es la aplicación urgente de una política específica, en este caso correspondería una determinación muy concreta para reactivar la minería a partir de organizar su administración desde una empresa, seguramente la Comibol, que pueda delinear toda una estrategia de acción, respaldada profesionalmente y realizable en periodos específicos para lograr resultados absolutamente efectivos.

Por su parte, ejecutivos de "las calificadoras" coinciden en recomendar que "para mantener una buena nota a mediano y largo plazo se debe generar mayor inversión en el principal motor de la economía boliviana: La exploración y explotación de recursos naturales"

Se destaca que la alta dependencia de los hidrocarburos y la minería, genera un riesgo permanente si no se adoptan medidas especiales para fortalecer proyectos de inversión en la búsqueda de nuevos yacimientos para incrementar los índices de producción, en tanto la riqueza natural pueda ser extraída y en su caso procesada con fines industriales.

En la proyección referida a los commodities bolivianos, se deben tomar en cuenta algunas estadísticas que merecen consideración especial, por ejemplo el hecho de que baja la producción de gas y tal efecto se sentirá con dramática realidad entre los años 2017 al 2019, que están próximos. Lo preocupante es que la explotación y exportación de hidrocarburos representa para el país el 80 por ciento de nuestras exportaciones.

En el caso específico de la minería, este rubro merece un tratamiento urgente, considerando el periodo de cinco años que nos separa de una crisis energética y la opción de reemplazarla con la operación de la minería boliviana, que para entonces tendría que estar adecuadamente prospectada, tras una exploración que determine la explotación de nuevos yacimientos mineros.

Indudablemente que este proceso seguirá siendo parte de la dependencia económica boliviana de sus materias primas, pero sin lugar a dudas que los planes que se apliquen de aquí adelante, tienen un objetivo muy especial y es que, los beneficios que se obtengan ahora de los hidrocarburos y muy luego de la minería, deben ser direccionados a fortalecer una diversificación industrial que signifique garantizar el emplazamiento de factorías, que utilicen nuestras materias primas industrializadas y con valor agregado, para mantener toda una cadena productiva con seguridad financiera, dependiente en mayor porcentaje de una múltiple actividad industrial y en reducida proporción de la materia prima no renovable.

Ahora lo que falta es cumplir promesas, establecer condiciones favorables de seguridad jurídica y garantías para las inversiones.

Como en la línea de los hidrocarburos, la minería requiere también de millonarias inversiones para cumplir planes completos de prospección, exploración, adecuar la explotación de los yacimientos y recién comenzar a sentir los beneficios de grandes operaciones. Un último ejemplo, el caso San Cristóbal, demoró más de 10 años en su implementación antes de entrar en su fase de producción. Actualmente es la mina más importante del país.

Como se puede apreciar, el asunto es cuestión de tiempo, pesarán positivamente las decisiones acertadas de las autoridades de Gobierno, en función de los intereses nacionales en corto y mediano tiempo.

No hay dónde perderse, la minería es cuestión de inversión para concretar su futuro rendimiento. Las recomendaciones de entendidos así lo señalan y las acciones prácticas, serán muestra de responsabilidad, con criterio profesional.

domingo, 19 de octubre de 2014

Se definirán mejoras en Mina Las Luces

A comienzos de 2015 debieran comenzar las obras de mejoramiento de la Mina Las Luces, yacimiento cuprífero de Minera Las Cenizas S.A. emplazado a unos 45 kilómetros al sureste de Taltal, en la Región de Antofagasta (Chile). La compañía está avanzando en la Ingeniería de Detalle para un proyecto de actualización y modificación de la mina, que considera trabajos en el botadero de estériles y una ampliación de la captación agua de mar, entre otras obras complementarias.

Según la información disponible en la Base de Proyectos y Licitaciones de Portal Minero, la empresa está avanzando en la compra de equipos y alista las bases para convocar a diversas empresas a una licitación para la construcción; proceso que podría comenzar en el mes de noviembre. Para el desarrollo de la iniciativa Minera Las Cenizas estima una inversión cercana a los USD 18 millones. Actualmente en la Faena Las Luces comprende la explotación y una Planta Concentradora que se abastece también de la contigua Mina Altamira. Las modificaciones al proyecto permitirían prolongar la vida útil de ambos yacimientos. Según señalan desde la empresa, estas mejoras permitirían absorber también, eventualmente, el procesamiento de minerales de terceros.

sábado, 18 de octubre de 2014

Presidenta Bachelet inició operaciones en nueva mina de Cobre

"Llegamos aquí siguiendo los pasos de nuestro gran compatriota Ignacio Domeyko". La emotiva presentación del Presidente de KGHM, Herbert Wirth, evocando la figura de quien es considerado el Padre de la Minería en Chile; era apenas un preámbulo de la gran sorpresa que guardaba la inauguración de la Mina Sierra Gorda, controlada por la empresa polaca.

El 1 de octubre, junto con el inicio oficial de su operación en una ceremonia que estuvo encabezada por la Presidenta Michelle Bachelet; el nuevo yacimiento fue bautizado con el nombre del destacado geólogo, que fue Rector durante 15 años de la Universidad de Chile y un prominente académico, impulsor de la formación de ingenieros y específicamente de los primeros profesionales mineros.

Es que no se trata de cualquier proyecto. Ubicada en las afueras de Sierra Gorda -distante a unos 50 minutos de la ciudad de Calama en la Región de Antofagasta- la mina es la principal apuesta cuprífera de KGHM, que a través de su filial KGHM Internacional (55%) comparte la propiedad de Sierra Gorda SCM con dos japonesas: Sumitomo Metal Mining (31,5%), y Sumitomo Corporation (13,5%).

La mixtura es interesante y a ella hay que agregar también la especialización y tradición minera con que aportarán los profesionales y técnicos chilenos, una gran mayoría de los cerca de 9.000 trabajadores que intervendrán en la operación de Ignacio Domeyko.

La presencia de la Presidenta Bachelet, y de importantes autoridades, entre ellas incluso algunos Viceministros de Polonia y Japón; además del Subsecretario de Minería, Ignacio Moreno; los principales ejecutivos de las tres empresas socias de Sierra Gorda SCM, más representantes de organizaciones sectoriales y gubernamentales; le dio realce a la ceremonia. No todos los días se inaugura una mina en Chile. Y no es necesariamente obvio que una inversión de USD 4.200 millones logre llegar a puerto, en un contexto con numerosos proyectos entrampados.

viernes, 17 de octubre de 2014

Karachipampa: El "elefante blanco" no quiere avanzar

El complejo metalúrgico de Karachipampa confronta otro problema que obligó a paralizar parte de sus operaciones, a casi cumplirse un mes (efectivo) de la puesta en marcha del horno Kivcet que ahora colapsó y derramó plomo fundido en uno de sus frentes.

El hecho sucedió hace una semana debido al asentamiento del horno Kivcet, lo que provocó el rebalse del plomo fundido y un daño en el sifón de sangría del metal. El daño podrá repararse en un tiempo de 20 a 30 días y a un costo de por lo menos 3 millones de bolivianos.

De acuerdo a opinión de expertos en la materia, el problema es característica en el uso de equipos propiamente obsoletos, dadas sus condiciones de montaje que terminaron en el año 1985 y que no funcionó desde entonces, lo que significa prácticamente trabajar con un equipo fuera de servicio. Se atribuye también el último desastre a deficiencias de diseño en la planta y sin reconocerlo aún, a factores técnicos negativos en la instalación más reciente del horno Kivcet, trabajo efectuado por técnicos chinos con apoyo de personal boliviano. El problema está hecho y sólo corresponde su remediación que ocasionará otro gasto, aunque se confirmó la existencia de presupuesto para cubrir este nuevo desfase en la economía de la Empresa Metalúrgica de Karachipampa.

Lo que se aclara es que técnicamente no se paralizan todos los trabajos, pues la fase de fundición es la que resultó dañada, pero el proceso de refinación de plomo y plata continuará con regularidad al existir más de 180 toneladas de bullones de plomo que se transformarán en lingotes.

No hay muchos comentarios en Karachipampa, sin embargo se han tomado algunas previsiones especialmente de control en la planta para evitar otros inconvenientes y se verá con mucha seriedad la manera de eliminar factores provenientes de la obsolescencia de los equipos.

Lo cierto es que el famoso "elefante blanco" se niega a caminar, no quiere avanzar y sigue ocasionando millonarios gastos para ponerse en condiciones.

Los mineros piden plan de contingencia nacional

La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) exigió ayer al Gobierno la urgente elaboración de un plan de contingencia nacional, para evitar el cierre de empresas mineras y masivo despido de trabajadores, a consecuencia de la baja cotización de los minerales en el mercado internacional.

La demanda sectorial se intensificó en las últimas horas, luego que la empresa Emirsa-Inti Raymi con operaciones a cielo abierto en Oruro, decidiera entregar 185 avisos de despido directo, aduciendo que no existen condiciones económicas para continuar debido a la constante baja del precio de los minerales./ANF

jueves, 16 de octubre de 2014

Hay grandes riesgos en la minería boliviana

Cuando se habla de la minería, a veces de manera general y en voces de algunos analistas, la situación del sector tiene muchos riesgos primero porque aún no está plenamente definida la aplicación de la nueva Ley Minera 535, a la que le falta la complementación de dos elementos importantes e insustituibles, el reglamento por una parte y la escala tributaria que deberá aplicarse para todos los sub sectores, de manera equitativa y de cumplimiento inexcusable.

En el otro frente, el oficial, la cosa se presenta con otras características, los encargados del manejo minero en diferentes niveles se esfuerzan por mostrar condiciones de viabilidad absoluta para los proyectos mineros y metalúrgicos del sector estatal, empero los hechos reales y que se "destapan" con inusitada frecuencia muestran una serie de contradicciones elementales al pretender justificar lo injustificable.

El tema minero cobra importancia efectiva en el consenso nacional tomando en cuenta que se trata, en cuestión de reservas estratégicas, de recursos naturales, la segunda fuente generadora de divisas, después de los hidrocarburos y especialmente del gas, coyunturalmente en el control de las estadísticas de exportación, en temporadas ocupando un tercer sitio luego de la exportación de manufacturas.

Se habla de la importancia de algunos proyectos y se los muestra como ejemplo de inusitada actividad en los niveles de acción ejecutiva del rubro, caso ministerio de minería y algunos vice ministerios o la Comibol como ente que en el nuevo esquema de la actividad debe responsabilizarse de toda la compleja política minera boliviana. Se mueven algunos elementos afines a la minería como si se tratara de un periodo de auge, cuando la realidad es otra y las dificultades son latentes y altamente preocupantes.

Hay que tocar el tema de la imprevisión y recordar que en el periodo del auge de los precios se lograron buenos ingresos pero no se tomó ninguna previsión para crear un fondo de reserva estratégica que permita a los sectores mineros más vulnerables, acceder en tiempos difíciles a empréstitos de soporte temporal para salir de la crisis y enfrentar un repunte de producción hasta nivelar los efectos negativos que se originan en las duras políticas externas.

A propósito las variantes económicas mundiales, la despiadada competencia industrial y la obtención de materias primas para sostener ciertos ritmos de alta producción mueven circunstancialmente grandes capitales que se manejan sin embargo, en función a los intereses empresariales, es decir que unos quieren vender más en un determinado periodo y otros prefieren "estocar" sus productos, expectantes de los ciclos de la demanda mundial, de ahí que los precios de los commodities en su variada gama, llámense concentrados minerales o metales con cierto valor agregado, se fijan en base a la política productiva internacional, que ejerce fuerza al imponer sus precios.

Pasó un ciclo de buenos precios y comenzó una paulatina reducción de los mismos, colocando a los productores frente a una realidad que debe enfrentarse con estrategias preventivas delineadas técnicamente como sucede en países vecinos con alto rendimiento minero, donde el tema de los precios se siente, pero no influye con la fuerza que afecta a nuestra minería nacional, debido a que las grandes inversiones que se hacen en los proyectos mineros toman en cuenta el vaivén cíclico de los precios y sus consecuencias inmediatas y futuras.

Las dificultades de nuestra minería se arrastran desde hace varias décadas, basta recordar lo que ocurrió en los años 80 cuando se vino "al suelo" el precio del estaño y se cayó la Comibol. Después de un periodo de incertidumbre y penuria, para miles de ex mineros, se encontró un paliativo al problema entregando las minas a trabajadores que se organizaban en cooperativas y comenzaban a explotarlas sin ninguna dirección técnica, sin capital, con ausencia total de tecnología y de asesoramiento profesional. El mal se hizo crónico y ha persistido en el tiempo que también se cuenta en décadas.

Al presente las minas de antaño tan ricas como la de Huanuni que sigue produciendo estaño y que muy pronto diversificará su actividad a la obtención de otros minerales, ante la cruda realidad de una disminución de su riqueza tradicional, la que además será explotada intensivamente con un nuevo ingenio para cubrir la necesidad de materia prima de la metalúrgica de Vinto, empresa ésta última que mantiene aún pendiente su deuda con Huanuni.

Y si de problemas se trata, lo de Huanuni es serio, recordando lo que en mayo de este año manifestó el actual ministro César Navarro, confirmando que en el primer trimestre del año en curso (enero a marzo), la producción de Huanuni bajó de 800 toneladas métricas por día a sólo 250, lo que representaba un 68,7 por ciento de reducción productiva. La solución fue la concesión de un fideicomiso de 50 millones de dólares para compra de equipos y mejoramiento de la tecnología, tomando en cuenta el nuevo ingenio que aumentará el tratamiento de concentrados a 3.000 TMF.

Lo que todavía no se resuelve es la cantidad de trabajadores efectivos que debe tener Huanuni. Según apreciación del ejecutivo de Comibol, bastarían 3.000 mineros para obtener, inclusive mejores resultados que los que se registran ahora con 4.500 trabajadores. Una medida de reducción de personal será la jubilación de aproximadamente 500 trabajadores. Sin embargo la Federación de Mineros anunció su rechazo a la reducción de mineros en Huanuni, claro que el tema tiene justificativo estrictamente sindical y no técnico.

La medida socio política que se aplicó en un momento coyuntural, con el contenido revolucionario de nacionalización, que en los hechos era ya una re-nacionalización aumentó la cantidad de casi 1.000 mineros a casi 5.000. Los expertos advirtieron del exceso de trabajadores, pero la medida no podía cambiarse. Lo grave del asunto es que además se estableció una "planilla millonaria" con sueldos excesivos por encima de los 15 mil bolivianos, sólo como parámetros pues el informe del ex ministro Virreira, señala sueldos por encima de los 30 mil bolivianos, ese es otro de los problemas que sin embargo en la experiencia laboral, se dice que son ajustados a la relación de esfuerzo - producción.

Pero los mayores riesgos en la minería están en los precios, en la falta de normativas para el desarrollo de la actividad, se esperan garantías y seguridad para inversiones, adecuadas reglas tributarias y sobre todo definiciones concretas para elaborar y ejecutar toda una estrategia minera, respaldada en políticas apropiadas que valoricen la cuantía de la riqueza minera, que necesita ser prospectada, explorada con tecnología moderna y extraída en condiciones seguras para su exportación, mejor aún con valor agregado a través de la metalurgia.

Hay mucho por hacer en la detección de yacimientos, la minería demanda largo tiempo de preparación y fuerte inversión, por eso un país como el nuestro con enormes reservas minerales, no se puede dar el lujo de perder más tiempo en la ejecución de políticas adecuadas para el uso racional de sus recursos naturales no renovables.