miércoles, 14 de julio de 2010

Hay que recuperar confianza para las inversiones mineras

Si no se reconoce la importancia del apoyo fundamental de inversionistas en la actividad minera se estaría equivocando el camino para el fortalecimiento del sector y para su crecimiento armónico y efectivo.

La minería es uno de los más sensibles sistemas de producción allí donde se ejecutan proyectos, que casi siempre están bajo las circunstancias variables de precios internacionales manejados por poderosos intereses continentales, que puede impulsar el ascenso temporal de valores o empujar hacia abajo las cotizaciones para controlar sus propias economías.

Países como el nuestro están sujetos a tales variantes que se presentan en los mercados internacionales, donde lo menos que se hace es pensar en la situación de los países “meramente productores”.

En el caso boliviano, fuera de los peligros y perjuicios provenientes del juego de valores en las pizarras de Londres o Nueva York, hay otros síntomas internos que afectan a nuestra minería y son las condiciones de inestabilidad que se producen con atentados directos a la propiedad privada, a la del Estado y a los derechos laborales ahora se tipifican tales actos ilegales sólo como “avasallamientos” o con una variante sencilla de “movimientos sociales”.

Los hechos registrados en el último tiempo muestran que varias minas ilegalmente ocupadas no han sido restituidas a sus directos responsables, son los comunarios de poblaciones aledañas a operaciones mineras que al no tener condiciones apropiadas para cumplir adecuadamente sus tareas productivas agrícolas y ganaderas optan por la vía más sencilla de ocupar las minas y convertirse en mineros o en otros casos recoger el ejemplo de los bloqueos para interrumpir violentamente otras operaciones mineras, con perjuicios para centenares de familias y miles de personas que dependen de esas labores.

El hecho es que en la nueva Carta Magna se consigna un derecho permisible, pero mal interpretado, sobre la propiedad de la tierra y territorio sin considerar el caso del suelo y el subsuelo y la prioridad de exploración y explotación de nuestros recursos naturales.

Cada oportunidad que tenemos para tratar el tema nos permitimos recordar una justa reacción del Primer Mandatario del país, cuando comunarios “originarios” de una población, en la que se estima la existencia de gas y petróleo, se opusieron a tareas de prospección y amenazaron con evitar los trabajos futuros de explotación de recursos. Evo Morales les dijo entonces. “Que no puede haber oposición al uso de nuestros recursos naturales porque estaríamos perdiendo la oportunidad de generar ingresos para todos los bolivianos”. La lógica del buen uso de lo que tiene el país y de los beneficios a que tenemos derecho todos, absolutamente todos los bolivianos.

Frente a ésta realidad solo corresponde exigir la elaboración de un Código Minero que sustancie la importancia de la actividad minera y garantice su operabilidad en condiciones de plena seguridad para inversionistas, para trabajadores y para el Estado en conjunto, como beneficiario de los réditos que serán generados por el buen uso de nuestros recursos. Hay que recuperar la confianza en la seriedad del Estado para impulsar los futuros emprendimientos mineros.

martes, 13 de julio de 2010

Hay que enfrentar la inestabilidad que se presenta en el rubro minero

No es uno sólo sino varios los factores que deben cuidarse en adelante dadas las condiciones de crisis que se presentan en el sector y que amenazan con crear variantes negativas en un sistema productivo que parecía avanzar sin problemas.

Hasta hace poco más de un mes todo se presentaba con características muy favorables para iniciar algunos emprendimientos mineros, tanto así que ciertas políticas de Estado” parecían flexibilizarse para permitir una apertura a las empresas que han estado buscando “colocar capitales” para encarar una etapa de emprendimientos, ajustándose a las alternativas expuestas por las autoridades de gobierno que anunciaron admitir inversiones en base a contratos de riesgo compartido o el arrendamiento de concesiones.

El último periodo los bolivianos cifraron sus esperanzas en la minería nacional tanto así que los réditos del sector alentaban un resurgimiento económico con estricto sostenimiento desde el ámbito minero. La gigante operación de la mina San Cristóbal era parte de las alentadoras perspectivas de alcanzar muy buenos índices financieros y se logró tal propósito pues las regalías de la minera San Cristóbal apuntalaron los índices del Producto Interno Bruto (PIB) del país, ratificando el poder de la minería en la economía.

El caso del litio en los salares de Uyuni y Coipasa sobrepaso toda expectativa de interés nacional que por supuesto sigue siendo importante, pero se ubicó en el nivel internacional obligando a las empresas especializadas competir “tempranamente” en la posibilidad de formar parte del proyecto boliviano para la explotación e industrialización del litio.

El otro impacto minero se vislumbró en la explotación del hierro en el Mutún y ese proyecto avanzó incluso hasta la conformación de empresas societarias, una para la explotación del hierro y la otra para convertir esa materia prima en acero y satisfacer la demanda externa de ese estratégico material, que dicho sea de paso está ubicado en sólo el 50% del área delimitada para que opere la hindú Jindal Steel & Power. El otro 50% puede ser la parte que explote de manera directa nuestro gobierno, con recursos provenientes de las reservas “económicas y estratégicas” que tenemos. De momento se esperan soluciones que puedan consolidar los proyectos en marcha.

Hay que agregar el caso del cobre en Coro Coro y posibilidades de habilitar otros yacimientos que permitirían avanzar en la industrialización “masiva” de este mineral. Se aguarda financiamientos externos que acepten las reglas de juego del gobierno central.

A lo ya señalado y repetitivamente, hay que incluir las posibilidades que se abren en el sector de la minería chica que sólo espera un equitativo plan de incentivo financiero para la exploración y explotación de nuevos yacimientos mineros, como ya está sucediendo con las cooperativas mineras que han recibido importante apoyo desde el sector oficial y están desarrollando tareas de producción minera de alta capacidad.

Hasta ahí una brillante posibilidad de la minería como fuente generadora de ingresos, pero, como se dice en minería, no todo lo que brilla es oro, algunos hechos nos confirman los límites de este sector y la urgencia de tomar previsiones para enfrentar una posible crisis coyuntural.

En lo estrictamente descriptivo del orden que utilizamos para exponer lo que significa avances en minería, el caso San Cristóbal afectado por un prolongado bloqueo y serios perjuicios a la empresa y sus trabajadores, la causa originada en descontento de “movimientos sociales”.

Lo del litio que se considera un patrimonio nacional de todos los bolivianos ahora está en pugna regional alentada por incomprensibles “celos” de los hermanos potosinos que pretenden desconocer la presencia de Oruro en parte del Salar de Uyuni.

El Mutún con un problema de orden legal, posiciones radicales entre partes de una sociedad “accidental”, con recíprocas denuncias de incumplimiento de partes y anuncios para cambiar inversionistas y formalizar un proyecto nacional que sea solución a las expectativas nacionales.

Otros movimientos “originarios” alteraron un corto lapso de tiempo la operación de Coro Coro, hecho que sin embargo sirvió para que el Presidente Morales reflexione a los “bolivianos originarios” en el sentido de no interferir en tareas de explotación de recursos naturales… señalando textualmente “Si no explotamos lo nuestro de dónde sacamos el dinero”. Una justa apreciación.

La situación actual se plantea de ese modo y hay que reconocer que hay crisis en la minería nacional y problemas emergentes particularmente de la falta de reglas claras de juego primero para los inversionistas que exigen garantías y seguridad jurídica y segundo que al no definirse una política minera cuanto antes, la situación puede complicarse con un tercer elemento que constituye la variable de precios de minerales en el mercado internacional, poniendo en riesgo la economía nacional, pues la generación de divisas y regalías por efecto de la actividad minera puede disminuir ostensiblemente el Presupuesto General de la Nación (PGN).

Seguridad jurídica, tributación justa, cero avasallamientos y contratos que respeten las condiciones de uno o más socios en las operaciones mineras, permitirán enfrentar las alternativas de otra crisis coyuntural en la minería.

(Agencia Uru).

lunes, 12 de julio de 2010

Francesa Bolloré reitera interés en litio boliviano y pide acelerar proyecto

Ejecutivos de la empresa francesa Bolloré reafirmaron en La Paz su interés en participar de la extracción de las enormes reservas bolivianas de litio y exhortaron al gobierno de Evo Morales a iniciar lo antes posible el proceso de industrialización.

Cedric Bolloré, director de actividades industriales de la compañía, dijo el martes a la prensa que se le planteó al gobierno un proyecto global de industrialización de litio en el salar de Uyuni, el mayor desierto de sal del mundo.

“Lo que pedimos del gobierno es arrancar el proyecto lo más pronto posible porque creo que es una pena para el país perder el tiempo en el proceso de industrialización, porque hay mucho trabajo por hacer“, dijo Bolloré.

Este miércoles el canciller boliviano David Choquehuanca planteó: “No se ha tomado todavía una decisión política, si vamos a trabajar con ésta empresa, pero toda inversión ahora tiene que estar acompañada por la transferencia de tecnología“.

Según Choquehuanca, Bolivia busca tecnología “amigable con la madre Tierra“, lo cual ofrecería Bolloré con vehículos eléctricos -desde pequeños hasta buses- que no funcionan con carburantes.

Una misión de alto nivel del grupo Bolloré y de su socio Eramet se entrevistó entre lunes y martes de esta semana con autoridades del ministerio de Minería para relanzar su propuesta, formulada en 2009, de desarrollar un proyecto conjunto con el Estado boliviano para industrializar litio.

Bolloré ya expuso su plan el año pasado ante Morales, y desde entonces mantuvo varias reuniones con autoridades de diverso nivel, pero desde diciembre chocó con el silencio del gobierno.

“Tenemos un proyecto con varias fases, el objetivo final es de ayudar a Bolivia a extraer litio del salar de Uyuni“, dijo Cedric Bolloré.

“Lo nuestro es un proyecto global, es un proyecto a largo plazo para no solamente industrializar los evaporíticos en el salar de Uyuni sino también para tener un proyecto industrial después de la evaporación de litio“, explicó.

El consorcio puso por lo pronto a disposición del gobierno procesos de investigación para salvar la complejidad que representa la salmuera de Uyuni, que contiene “mucho magnesio, mucho sulfato“, que hace que “el proceso para industrializar el litio sea complicado“, más que en Atacama (Chile) o el Salar del Muerto (Argentina).

Bolloré quiere participar en la fabricación de carbonato de litio y en extracción de elementos que se usan como fertilizantes, al igual que instalar una planta para producir baterías eléctricas y en el futuro coches eléctricos.

Bolivia “tiene una responsabilidad importante con sus recursos naturales, como el litio. Vamos a luchar juntos contra el calentamiento climático pues el hecho de usar autos eléctricos reduce la contaminación, el ruido“, señaló Thierry Marraud, director de Bolloré.

El salar de Uyuni alberga en sus 10.000 km2 de extensión cerca de 100 millones de toneladas de litio, el 50% de las reservas mundiales, según estimaciones gubernamentales.

El gobierno boliviano tiene en su poder varias propuestas para la explotación del litio.

Con el consorcio Bolloré-Eramet compiten Sumitomo de Japón y Kores de Corea, mientras los gobiernos de Brasil y de Irán hicieron conocer su interés de participar en el negocio.

El presidente Morales señaló el año pasado que Bolivia iniciará en 2013 la producción de litio a gran escala en Uyuni, con una inversión de 350 millones de dólares, y que aspira a tener ingresos por 1.000 millones de dólares anuales.

domingo, 11 de julio de 2010

Oro desplaza al cobre como principal producto de exportación de Perú en primer trimestre

El oro desplazó al cobre como principal producto de exportación de Perú en el primer trimestre del año, sumando envíos por 1,481 millones de dólares, informó la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE).

El presidente del Comité Aurífero de la SNMPE, José Miguel Morales, explicó que las exportaciones de oro en dicho período representaron el 25 por ciento de los envíos totales del país al exterior, de un total de 5,919 millones de dólares.

“Asimismo, los envíos auríferos significaron el 41.7 por ciento del sector minero, el cual alcanzó 3,558 millones de dólares en el primer trimestre”, dijo.

Con este resultado el oro se ubica como el principal producto de exportación peruano, lo que se explica por el avance de la cotización de dicho metal en los mercados internacionales y por el volumen exportado, refirió.

En ese sentido, recordó que las exportaciones de oro crecieron 21.7 por ciento el año pasado al registrarse ventas por 6,802 millones de dólares, es decir 1,213 millones más que en el 2008, cuando se obtuvieron transacciones por 5,588 millones.

En el 2009 esta partida significó el 25.3 por ciento de las exportaciones totales de Perú y el 41.6 por ciento de las exportaciones mineras.

Actualmente, el oro peruano se exporta a 14 mercados entre los que destacan Suiza (57 por ciento), Canadá (25 por ciento) y Estados Unidos (14 por ciento).

En el período 2005 - 2009 la producción aurífera nacional alcanzó las 943 toneladas métricas, registrándose envíos por 23,698 millones de dólares, subrayó Morales(ANDINA).Portal Minero.

sábado, 10 de julio de 2010

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA: LA LIMITANTE DEL AZUFRE

Nota enviada por Mauricio A. Heit Presidente de Procesos Metalurgicos SA www.miningcons.com
Comenzaremos diciendo que: el ácido sulfúrico es básicamente un ácido mineral producido a partir de procesar azufre, convertirlo en gases, para luego hidratar esos gases con agua. Diremos también que es el producto químico de mayor producción a nivel mundial, con alrededor de 170 millones de toneladas anuales y que las implicaciones del ácido sulfúrico en la vida de las sociedades son muy importantes, al punto que un indicador de desarrollo de los países es su consumo de ácido sulfúrico.
Uno de los grandes consumos es la producción de ácido fosfórico (Bolivia cuenta con fósforo inexplotado), a partir del cual se producen fertilizantes para nuestros agro alimentos, frutos y verduras que consumimos a diariamente, así como también jabones y detergentes, y otros cientos de productos como las sales y los químicos que hacen nuestra vida diaria más fácil. Existen otros de aplicación tan importante como el sulfato de aluminio utilizado en la potabilización del agua que consumimos a diario en nuestras ciudades y el sulfato de cobre que controla plagas en cultivos en todo el mundo, en fin son innumerables sus aplicaciones.
Esta corta reseña, pretende aportar algunos datos a fin de desmitificar al ácido sulfúrico como símbolo de narcotráfico. Sin ánimo de hacer apología de ese terrible flagelo, debemos considerar que el consumo de ácido sulfúrico en esa actividad es ínfimo y reemplazable y que sin embargo la industrialización de Bolivia se encuentra limitada y postergada en muchas áreas, la falta de ácido sulfúrico desalienta las inversiones y desarrollo que tanto necesita Bolivia.
Bolivia no produce ningún reactivo o químico de base sulfuros, todo se importa con un drenaje económico enorme. En el año 2008 las importaciones de sulfato de cobre, sulfato de magnesio, sulfato de aluminio, sulfato de hierro, sulfato de plomo, sulfato de cromo, sulfato de zinc, sumaron cerca de USD 43,900,000. En el mismo periodo las importaciones de otros productos como fosfatos de calcio, fosfatos de sodio y otros sulfatos, alcanzaron los USD 19,900,000.-
Es decir, Bolivia importó en el 2008 unos 65 millones de dólares químicos producidos con ácido sulfúrico y que se podrían producir dentro del país, con solamente contar con producción nacional de este ácido en cantidad y costos adecuados.
Bolivia país rico en cobre, fósforo, zinc, hierro, aluminio, plomo, con cantidades como para producir prácticamente todos estos productos industriales, pero además Bolivia cuenta con enormes reservas de azufre natural, explotable a bajo costo.
Esto tiene un enorme valor estratégico, la fuente de materia prima está asegurada por mucho tiempo, aún con perspectivas de exportación, Bolivia tiene reservas tan enormes, que el consumo en la producción de ácido no afectaría a las mismas, estudios de “GEOBOL” hablan de hasta 50 millones de toneladas en 12 distritos, desde San Pablo de Napa hasta Cerro Michina y sobre todo el distrito Susana, todos en la Cordillera Occidental
La producción de azufre natural, independiza el desarrollo de la industria de Bolivia de los vaivenes de los precios del azufre catalítico, la mayor fuente de provisión de materia prima para la industria mundial de ácido sulfúrico. La industria podría desarrollarse con previsibilidad ya que la fuente de materia prima tiene una base de costo productivo independiente de los mercados internacionales y de la especulación del petróleo.
La producción de cobre en prácticamente todas sus formas, se hace tratando los minerales con ácido sulfúrico y este tema merece un análisis especial. El cobre se ha convertido en uno de los commodities metálicos más importantes del mundo y su valorización no cesa de la mano de la industria eléctrica y electrónica.
Bolivia cuenta con varias decenas de yacimientos identificados con potencial económico, sin embargo el desarrollo no llega. Los países vecinos, Chile y Perú, actualmente primero y segundo productores mundiales de cobre respectivamente, no cesan de habilitar yacimientos y plantas de cobre, mientras tanto la escasez, los costos, los trámites y controles del ácido sulfúrico mantienen postrada la producción boliviana de este, hoy valioso metal.
La producción mundial de cobre actualmente es de 15,6 millones de toneladas y la demanda no cede, sosteniendo los precios internacionales. Si bien los recursos de Bolivia no son del volumen de los vecinos citados, hay prospectos e inversores listos para poner en producción proyectos por 20 mil toneladas anuales de cobre refinado, generando exportaciones al país por 140 millones de dólares sólo en esta primera etapa.
La valoración del zinc es otra deuda pendiente en tecnología minera, esta podría generar importantes recursos, la recuperación del zinc por vía hidrometalurgia, además del valioso Indio contenido en muchos concentrados de Bolivia que se van para ser procesados en el exterior, son un anhelo que requiere en gran medida del ácido sulfúrico para su concreción.
Finalmente y no menos trascendental, es el uso del ácido sulfúrico en la producción de fertilizantes.
Los superfosfatos simple, triple, el fosfato mono amónico, el fosfato di amónico, el sulfato de amonio, el sulfato de manganeso, el sulfato de zinc y otros nutrientes y micronutrientes requieren del ácido sulfúrico para su producción.
Algunos hechos son irrefutables como consecuentes: Bolivia tiene los más bajos rendimientos agrícolas de América, la menor aplicación de fertilizantes por hectárea de América, Bolivia no alcanza la meta de Soberanía y Seguridad Alimentaria, tiene los fertilizantes más caros de América, totalmente importados pues no produce ninguno de ellos, y todos estos hechos tienen consecuencias graves en el desarrollo del país.
Como se ve, hay varios aspectos involucrados, el ácido sulfúrico puede generar industrias de sustitución de importaciones por decenas de millones de dólares y puede a la vez generar desarrollo en la producción de alimentos e industrias de alto valor agregado de exportación.
El ácido sulfúrico debe ser en Bolivia, como en los otros países del mundo, sinónimo de desarrollo y crecimiento, no de narcotráfico y corrupción.

La importancia de la minería: En el sector oriental del país comienzan a buscar la veta minera

No hay duda que los empeñosos dirigentes orientales no pierden la visión de asegurar la economía de su región y consolidar una maravillosa fuente de producción que según los expertos puede encontrarse en la riqueza minera que se halla en una vasta extensión del territorio cruceño.

El primer paso que se dio en Santa Cruz, corresponde a la explotación de hierro en lo que se considera el reservorio más grande de la región sudamericana y sin parangón en otras partes del continente, por tanto ese hecho ya significa que existe el primer gran emprendimiento en materia de minería.

No preocupa –de momento– la situación de las desavenencias en la sociedad que rige la explotación del hierro del Mutún entre la empresa hindú Jindal y la contraparte de nuestro gobierno. Actualmente con un litigio que deberá resolverse a la brevedad. Lo que se importa es que se aseguren inversiones para continuar con ese mega proyecto, sea con la Jindal o con otro consorcio, hasta llegar a la etapa de la siderurgia que nos permitirá convertir nuestro hierro en acero.

Hay otros reservorios ya detectados, de wólfram, se habla de uranio, no se descarta el oro y naturalmente las piedras preciosas, sólo por mencionar algunas fuentes que ya están en la mira de los expertos para iniciar la prospección correspondiente que avalará la potencialidad de yacimientos mineros.

Ya decíamos que en Santa Cruz hay una corriente altamente progresista que no duerme y que está a la espera de oportunidades para ampliar el sistema productivo del oriente. El paso concreto de un coloquio interinstitucional ha sido estudiar en varias mesas, las opciones que existen en el oriente para impulsar la actividad minera, diversificada y ampliada a todas las opciones posibles…sabiendo que los réditos de este negocio (la minería) son tan iguales o mejores que los relacionados con la explotación de hidrocarburos y específicamente el gas, que por diferentes razones no garantizan un abastecimiento regular y de largo plazo.

Un ejemplo de lo que debe hacerse en materia de emprendimientos productivos en la minería es la búsqueda de inversionistas para comenzar la exploración de yacimientos pasar luego a la fase de preparación, explotación y más adelante, como se observa el panorama, llegar a la industrialización de nuestros recursos mineros, lo que significará entrar en el mercado competitivo de la provisión de materiales a la gran industria mundial.

Un punto referencial interesante en la intencionalidad de impulsar la actividad minera en el oriente corresponde al deseo de “articular la iniciativa privada con la gestión estatal, promoviendo de manera prioritaria condiciones favorables a las inversiones, otorgando garantías, seguridades e incentivos”. Con esos argumentos los empresarios cruceños se han lanzado a buscar la veta de la gran minería oriental.

(Agencia URU)

viernes, 9 de julio de 2010

ENFOQUE Minería competitiva

Se presentan en la actualidad posibilidades alentadoras para encarar planes de producción minera, en todos sus sectores, el caso de la gran minería, mediana, Chica y cooperativizada, pues los precios internacionales han mejorado de manera especial, permitiendo un alivio a los productores mineros.

Se ha observado a través de las cotizaciones del primer trimestre del año en curso un repunte de la minería que permite recuperaciones en función de lo ocurrido en la gestión del 2008 cuando los precios descendieron abruptamente y ocasionaron serios inconvenientes, particularmente a los mineros chicos y los cooperativizados.

Los informes actuales muestran cifras positivas en las exportaciones de enero a marzo sumando más de 465 millones de dólares, lo que significa una subida de casi 78% en comparación a igual periodo del año 2009 cuando se facturó por exportaciones mineras sólo 262 millones, como lo registra el INE.

Otro dato importante es el que se refiere al comportamiento de precios, por ejemplo del último cuatrimestre (hasta abril) con una tendencia de ascenso que al mantenerse podría llegar a los valores máximos que se registraron el 2008 antes del descenso internacional de precios. De mantenerse el nivel actual y la tendencia señalada, indudablemente se abren perspectivas de mayores inversiones para desarrollar proyectos de prospección y explotación minera.

Ahora bien, se trata de aprovechar coyunturalmente el sistema de precios que rige en los mercados externos, de forma tal que nuestras exportaciones sean dinamizadas pero al mismo tiempo incrementadas en volumen para que se pueda “sentir” el efecto de esas operaciones de la venta de concentrados.

El gran objetivo de la minería es aumentar valor agregado a nuestras materias primas y ese proceso se logrará mejorando las condiciones de trabajo de la Fundición de Vinto, la diversificación de sus operaciones, la habilitación de algunos ingenios para mejorar la ley y pureza de concentrados y por otra parte impulsar de una vez la puesta en marcha de Karachipampa, considerado el gran “elefante blanco” del país. Se completaría la cadena productiva del mejoramiento de nuestros recursos naturales con la pronta implementación de la siderúrgica del Mutún, para convertir nuestro hierro en acero.

Estamos frente a grandes desafíos y con alentadoras perspectivas para disponer las condiciones más apropiadas que permitan captar inversiones, ofreciendo además reglas claras de juego, seguridad jurídica, condiciones tributarias de tipo real y justo, adecuación de contratos en sociedad que garanticen financiamientos oportunos y dotación de tecnología de punta para impulsar una nueva minería en todos los subsectores del sistema.

Los mercados de Asia especialmente, donde compiten China y Japón, los de Europa y también el norteamericano están pendientes de las políticas que en materia de minería vaya implementando nuestro Gobierno. Las condiciones están dadas en el nivel de precios y mercados, nos falta definir una clara y contundente política minera, altamente competitiva para recuperar en unos casos y promover en otros la captación de inversiones que consoliden los grandes, medianos y chicos proyectos de la explotación minera nacional.