i) Se puede argüir lo que se quiera pero la decisión de renacionalizar las viejas minas para hacer del Estado otra vez un productor, solo fue un buen deseo y el objetivo de potenciar la estatal minera Comibol no pasó de aquello. No se puede decir con propiedad que Huanuni, Corocoro, inclusive Colquiri, son operaciones competitivas y de alta rentabilidad, algunas ni siquiera son rentables, tampoco tienen una trascendencia más allá de nuestras fronteras como operaciones mineras importantes y la Comibol se debate entre reestructurarse, refundarse como empresa pública estratégica corporativa o perecer.
ii) Mutún y Salar de Uyuni han salido del control corporativo y son unidades aisladas de futuro incierto a juzgar por su grado actual de avance. En el caso del Mutún que es ejemplo de indefinición, a esta altura del tiempo resulta paradójica la decisión política (una de las primeras de la administración actual) de expulsar del país a EBX Capital Partners del empresario y capitalista Eike Batista (quien ya había instalado una planta de arrabio y hierro esponja en Puerto Quijarro, Santa Cruz), para diez años después poner en agenda un proyecto estatal similar para una acería que produciría acero crudo, hierro laminado y perfiles de acero para el mercado interno, en asociación con una empresa china (Sinosteel) poco conocida en el exclusivo círculo del hierro y el acero. Al margen de las ventajas concedidas a EBX en la época para operar en Zona Franca y a los problemas medioambientales de su proyecto por el uso de carbón vegetal -que dispararon la resistencia popular al emprendimiento- ¿no se podía negociar con Batista un acuerdo más pragmático para utilizar su planta, mejorar parámetros medioambientales y acceder a relaciones con la industria del acero de Brasil? Hay que tener en cuenta que por la ubicación de nuestro proyecto estaremos obligados a relacionarnos con ese país si queremos tener alguna posibilidad de rentabilidad y mercados.
iii) En el caso del Salar y en relación al punto de oportunismo de mercado, hemos hecho todo lo contrario a lo recomendable: nos hemos limitado de tal manera por la Ley 535 (v. g. Art. 73- IV) que Comibol está obligada a completar la investigación de química básica antes de poder asociarse con otra empresa para desarrollar el proyecto industrial. Aún hoy nos debatimos en el pilotaje y en el diseño de la futura planta, perdiendo más de una década donde la industria ha sentado reales en Argentina y Chile y hoy ambos países tienen acuerdos de largo alcance para la venta de carbonato e hidróxido de litio, carbonato de potasio, plantas de ensamblaje de baterías e inclusive la infraestructura de fabricación de autos híbridos y eléctricos, con los íconos del tema: Tesla, Nissan, General Motors o Hyundai para citar algunos (Continuará).
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