La información de entonces realizada en una conferencia de prensa por el gerente general de la EMV, añade que "en ese horno (Ausmelt), luego de fundir el zinc lo volatilizarán (transformar un cuerpo en vapor), para obtener un óxido de zinc a través de un proceso de lixiviación". El ejecutivo agregaba: "vamos a disolver este óxido de zinc con ácido sulfúrico, ahí vamos a tratar de recuperarlo para un posterior proceso del zinc y obtener un sulfato de zinc, en una parte que se llama la electrodeposición: y en los lodos anódicos prácticamente van a estar todos los subproductos" anunció.
Pero hay algo más en la misma nota cuando se afirma que, "con este horno la metalúrgica estatal ya no quiere dedicarse sólo a la fundición de estaño, sino al zinc y sus derivados para que de esa manera se convierta en un verdadero complejo metalúrgico que al futuro ocupe el quinto lugar de las refinerías del mundo".
Por supuesto que se trata de una compleja explicación técnica, pero al mismo tiempo rodeada de un marcado optimismo por elevar el nivel productivo y diversificado de la EMV, un objetivo sin lugar a dudas plausible pero de cuyo proceso de avance y cumplimiento poco se ha dicho en el tiempo transcurrido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario