Mencionó que el pueblo boliviano no debe olvidar que la sangre derramada de los obreros del subsuelo en los campamentos, posibilitó la vigencia del actual proceso democrático.
El dirigente relató parte de la historia de la fatídica madrugada de San Juan de 1967, cuando fuerzas militares ingresaron a los distritos mineros Siglo XX, Catavi, Huanuni y otros, para asesinar a los mineros con el propósito de evitar que apoyen la naciente guerrilla del Che Guevara.
Aseveró que las tropas militares desplegadas en los bastiones de la resistencia revolucionaría de Siglo XX y Catavi provocaron el genocidio más grande ocurrido en el país, con la muerte de decenas de obreros, mujeres, ancianos y niños.
Indicó que en esta oportunidad se intentó callar a los mineros, situación que se replica en la actualidad, pero advirtió que esta figura no será permitida y la lucha por las conquistas sociales continuará.
"Ahora no podemos aceptar que desconociendo el sacrificio de los trabajadores del subsuelo se pretenda descalificar a los mineros como si estos fueran parias en su propia Patria y los enemigos de un sistema político demagógico, incapaz de resolver y atender las necesidades de un pueblo que soporta estoicamente la imposición de medidas económicas y sociales que liquidan paulatinamente las conquistas sociales logradas con esfuerzo y lucha constante" aseveró.
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