Dos de los cuatro sujetos fueron agredidos físicamente, por ello tienen severas lesiones, mientras que uno estaba ensangrentado y el otro mostraba un surco equimótico en el cuello debido a que probablemente pretendieron colgarle o asfixiarle.
El episodio violento ocurrió la madrugada de ayer, miércoles, a la 01:00 cuando trabajadores mineros los llevaron a la plaza central de ese poblado para castigarlos primeramente en vista de la gente.
Los cuatro sujetos de 17, 18, 19 y 20 años fueron amarrados a los postes y árboles de la plaza central de la tercera sección de la provincia Antonio Quijarro. Sin embargo, el linchamiento de los cuatro presuntos delincuentes no fue consumado debido a que las autoridades originarias de la población intercedieron oportunamente para no victimarlos y entregarles a la Policía.
Una comisión de fiscales y policías viajaron al lugar con la finalidad de rescatar a los cuatro sujetos, ya que aún existía la intención de asumir justicia por propia mano contra los delincuentes.
Los fiscales Eulogio Mamani y David Quiñonez llegaron conjuntamente con el subcomandante departamental de Policía, coronel Denis Duchen, quienes al principio orientaron a la población para que puedan entregarles a la Policía.
“No podemos combatir un delito con otro delito”, dijo Mamani dirigiéndose a la muchedumbre que, estaba apostada en la plaza central de la población minera y pedía justicia.
No bastó la explicación sucinta de la autoridad para que los cuatro sujetos fueran entregados a la Policía, y en ese marco el fiscal David Quiñonez fue más efusivo al detallar qué iban a hacer con los sujetos.
Dijo que al igual que los demás “jucus” que fueron detenidos iban a ser presentados a la justicia ordinaria y entregados a una autoridad judicial para que determine la situación jurídica legal pertinente.
A la vez, el coronel Denis Duchen, habló a los habitantes de Porco aduciendo que realizaría una inspección a las oficinas policiales para implementar con más efectivos y, de ese modo, mejorar la seguridad ciudadana. Actualmente existen cuatro policías para cerca de 10.000 habitantes.
Finalmente los pobladores accedieron a entregarles a los policías e inmediatamente fueron introducidos a un vehículo particular para trasladarles hasta la capital potosina en medio de amenazas. “Si vuelven no saldrán vivos está vez”, vociferaba una personas y las demás decía “que no vuelvan más por aquí”.

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