viernes, 24 de febrero de 2017

La fundición de zinc para Oruro

Hay un proyecto que en Oruro cobró importancia y por lo mismo despertó las esperanzas del sector minero al anunciarse, hace tres años, la decisión gubernamental de emplazar dos plantas fundidoras y refinadoras de zinc, una en Oruro y la otra en Potosí, aprobándose una inversión de 500 mil dólares, para ambas, lo que significaba tener asegurado un presupuesto de cuarto millón de dólares para desarrollar el proyecto, que se fue postergando sin mayores explicaciones, pero en ningún caso quedó fuera de la estrategia metalúrgica para ampliar el desarrollo industrial de la minería regional.

En el tiempo del anuncio de poner en marcha las fundiciones de zinc, el titular de minería de entonces, señalaba que ambas plantas tendrían una capacidad de producción de 200 mil toneladas métricas finas por año. En ambos casos la idea era procesar el 50 por ciento de la producción nacional de zinc, con una utilidad que permitiría recuperar al menos el 30 por ciento del valor que hasta hoy perciben las empresas de fundición del exterior. Oruro tendría una participación del 50% en el plan de refinar y fundir el zinc boliviano, aunque una observación técnica de un viceministro, señalaba que las dos plantas sólo procesarían el 33, 3 por ciento de la producción del mineral, por lo mismo la perspectiva obligará a una ampliación del proyecto para tener más capacidad de fundir el mineral, rescatando de ese modo las ganancias que hasta ahora benefician a fundidoras extranjeras.

Lo señalado es parte del proyecto "original", cuando se lo lanzó de manera oficial como una alternativa de rápido proceso para ganar tiempo al tiempo e incorporar al país en la cadena industria del zinc.



LA OPERACIÓN

ACTUALIZADA

Cómo referimos en párrafos anteriores, el proyecto se mantuvo, como también la ilusión orureña de ampliar su cadena metalúrgica, de ahí que en una referencia más actualizada sobre el tema, casi finales del pasado año, se "reconfirma" la instalación de la planta fundidora de zinc en Oruro, ubicándola estratégicamente en los terrenos de la Empresa Metalúrgica de Vinto (EMV), donde realmente se establecerá un complejo de magnitud, para el procesamiento de nuestros concentrados minerales.

Algunos datos han variado, seguramente en función a la actualización de un estudio elaborado por profesionales de la EMV, al señalar que la nueva planta de fundición y refinación de concentrados de zinc, tendrá una capacidad de 62 mil toneladas anuales, pudiendo obtener además subproductos que acompañan a los concentrados de zinc, tales como el indio, galio, germanio, plomo, cobre y un porcentaje de estaño. Con lo que se ampliaría la capacidad productiva de Vinto y por supuesto el retorno financiero, que consignado como utilidades, tendrán un mayor beneficio en regalías, impuestos y de manera general ingresos para el país y la región.

En lo que corresponde a la inversión, hay una modificación sustancial y es que de los 250 millones de dólares previstos al lanzarse el proyecto, ahora se estima que lo necesario será de 345 millones de dólares, con lo que se podrá emplazar el proyecto que está siendo esperado por Oruro y que puede concretarse en su fase inicial, una vez que el anuncio de gobierno sea formalizado, lo que significaría un regalo de la magnitud que necesita Oruro para entrar en el proceso de industrializar sus concentrados minerales para exportarlos con valor agregado, pero además con la opción más próxima de tener a mano materia prima para la diversificación industrial, que colocará a nuestro departamento en la línea productiva de la recuperación minera y el avance de su metalurgia.

Hay ventajas que serán aprovechadas en el nuevo proyecto, como el caso de servicios ya instalados y en uso, el caso de energía, gas natural, adecuada infraestructura, vinculación caminera de primer nivel, conexión a la red ferroviaria y un aeropuerto internacional a pocos kilómetros de la planta, es decir en criterio de los expertos, todo lo necesario para arrancar con un proyecto que mucha falta le hace a Oruro en el tiempo presente.

Un proyecto de la magnitud de la fundición de zinc, necesita asegurar la provisión de la suficiente materia prima, en este caso se mencionan a las minas de Colquiri y Bolívar como proveedoras de concentrados, pero se estima que en el tiempo que tarde la implementación del proyecto, se activarán más fuentes productoras de zinc, Huanuni podrá sumarse a esos planes, como también lo harán algunas cooperativas y una de las empresas más importantes de la minería privada.

En lo que corresponde al financiamiento de más de 300 millones de dólares, se estima que los detalles serán divulgados a tiempo de oficializar la puesta en marcha del proyecto, aunque recordando algunas alternativas propuestas por ex ejecutivos de los organismos de la minería nacional, señalaban la posibilidad de crear sociedades de inversión, Estado y empresa privada, bajo algunas condiciones de garantía para las dos partes, en función de concretar la instalación de la fundición de zinc, su modo de producción, administración, tiempo de recuperación de inversiones, garantías y otros detalles, afines a la modalidad de financiamiento, sin descartarse la invitación directa e incluso el sistema "llave en mano", que por la magnitud de la inversión, implica medidas de seguridad, para Estado y empresa.

Pueden darse varias formas para encarar el proyecto, lo importante es que exista definición y voluntad política para su concreción, luego reglas claras y su cumplimiento bajo normas de seguridad que garanticen alcanzar el objetivo de dotar a Oruro, de una moderna fundición de zinc.


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