martes, 17 de enero de 2017

Mineros asalariados plantean apoyo estatal para reactivar el aparato de producción minera

El año recientemente concluido, no ha sido totalmente malo para la minería en términos globales, la caída de precios causó serios problemas, pero ya en el segundo trimestre del 2016 comenzó una elevación de precios que sin ser una solución total a los problemas, permitió, por lo menos en el sector estatal nivelar los gastos de operación y sostener un ritmo productivo que de mantenerse podría facilitar -en el caso Huanuni- una recuperación económica para cubrir la deuda contraída por la pérdida de la gestión pasada y de principios del 2016 y luego remontar ingresos para registrar utilidades.

Colquiri está en ese ritmo, no perdió, pero disminuyó sus ingresos, pese a esa situación permitió ciertas utilidades consideradas importantes, dadas las adversas condiciones en que se desenvuelven todavía las actividades mineras, con relativa estabilidad en las cotizaciones.



REESTRUCTURACIÓN DE COMIBOL

Hay que recordar que los mineros asalariados a través de su máximo organismo sindical, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fstmb) inmediatamente que se oficializó la caída de precios y ante la alternativa de que tal proceso se prolongue por mucho tiempo, como sucede todavía, plantearon al Gobierno, a través del Ministerio de Minería y Metalurgia (MMM), una urgente reestructuración de la Corporación Minera de Bolivia. (Comibol).

El planteamiento fue de conocimiento oficial de las autoridades superiores de minería y por supuesto también de la planta ejecutiva de la cuestionada Comibol, habiéndose dispuesto la conformación de una comisión, por lo menos eso se dijo entonces, para trabajar en la reestructuración de la estatal minera.

Ha pasado bastante tiempo y a la fecha no hay indicios fehacientes sobre ese importante trabajo que si bien merece mucho cuidado, tampoco puede extenderse de manera indefinida y sin resultados positivos que generen el cambio que necesita la burocratizada Comibol, que debe convertirse en un organismo técnicamente operativo, para ocuparse en delinear una nueva política minera, productiva, rendidora y totalmente desburocratizada, para no seguir en la línea de sostener una planta de funcionarios con tareas de oficina, cuando lo que se necesita es un plantel profesional técnico y un número adecuado de empleados en tareas de apoyo logístico y de administración.

Del plan de reestructuración de Comibol no se dice nada oficialmente, tanto así que un ex ministro y actual miembro del directorio de la Comibol, mencionó la posibilidad de "refundar" la Comibol, posiblemente con un obligado cambio de razón social, que en realidad, es lo menos importante para que ese organismo asuma responsabilidad en la dirección de la política minera, su ejecución y la evaluación de su efecto productivo, en beneficio de la economía nacional.



FONDOS PARA

REACTIVACIÓN

Como no se ha dicho nada de manera oficial sobre la reestructuración de la Comibol, los mineros asalariados han optado ahora, por plantear al Gobierno el "apoyo estatal" para "reactivar la minería" y que tal proceso tenga ejecución desde los primeros meses del nuevo año 2017.

A los mineros asalariados se han sumado los cooperativistas, coincidentemente preocupados también de la necesidad de aumentar y efectivizar las tareas de prospección, exploración y explotación de nuevos yacimientos mineros, para generar un nuevo esquema minero con proyección a los años venideros, cuando se haga necesario el reemplazo obligado de las unidades tradicionales en constante proceso de agotamiento.

Los trabajadores mineros asalariados a través de su principal ejecutivo hicieron saber que "en la gestión del 2016, ese sector no sintió de manera efectiva un apoyo del Gobierno que les hubiera permitido mejorar sus condiciones laborales", reconoció que existieron fideicomisos para apoyar a las empresas de manera global, pero que tal apoyo se diluyó en la compra de alguna maquinaria y en herramientas y materiales que temporalmente evitaron la paralización de labores, en la mina de Huanuni y en algunas cooperativas.

En la actualidad, el pedido tiene un objetivo más concreto y es permitir a los mineros asalariados dedicar sus tareas a la prospección y exploración de nuevos yacimientos para "manejar" nuevos proyectos que sean productivos y que además se desarrollen sin interferencias de sectores comunitarios, que como ya sucedió alteran los planes y perjudican su desarrollo.

Una parte de la ayuda que se demanda al Gobierno, se utilizará en el cumplimiento de programas de preservación del medio ambiente, tomando como ejemplo el caso de Huanuni, que echa sus aguas a un río que en largo recorrido contamina muchas tierras de sembradío de varios alimentos para consumo humano y de forraje para el ganado de la zona. Se tratará de remediar ese problema que por muchos años, es el dolor de cabeza de autoridades de una vasta región y la queja y sentimiento de abandono de una población que pide limpiar su territorio, sanear el agua, recuperar y cuidar la salud de centenares de familias que están ubicadas en proximidad del contaminado rio Huanuni.

En realidad lo que se precisan son recursos para encarar planes mineros, pero al mencionar tal hecho, para los expertos, las cosas tienen un orden inevitable e ineludible que cumplir y es que lo primero es lo primero, no se podrán desarrollar proyectos mineros, si antes no se cumple con la verificación de potencialidad de nuevos yacimientos y para encontrarlos, hay que invertir en prospección y exploración y en estos dos pasos, que a veces son desalentadores, se juegan dos elementos imprescindibles, inversión y tiempo.



LA GRAN INCÓGNITA

Más allá de interesantes propuestas y de muy buenas intenciones, en el negocio de la minería se necesita además formalidad en el desarrollo de programas de investigación de yacimientos, lo que demanda gastos especiales que deben ser desembolsados en la medida que avancen las tareas de ubicación, verificación de nuevos yacimientos, asegurar su potencialidad y establecer con adecuado respaldo, la inversión para la puesta en marcha de su explotación.

Cuáles son los posibles proyectos que entren en la lista de las opciones más favorables, en qué lugares del país, bajo qué auspicios, privados o estatales, posiblemente mixtos, inclusión de por medio de algún inversionista externo, porque hay varios que esperan conocer reglas de juego para proponer su inclusión en los futuros planes mineros, por lo mismo, posibilidades hay, pero lo que falta es "ordenar la casa por dentro", para que definiendo un responsable del proyecto, que debería ser la Comibol, pueda encararse el pedido de los mineros asalariados, la reactivación de nuestra minería nacional.

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