miércoles, 14 de diciembre de 2016

Sector de minería Embajador reconoce presencia de empresas chinas en Bolivia

El embajador de la República Popular China en Bolivia, Wu Yuanshan, admitió escuetamente ayer que, “hay empresas mineras chinas trabajando, colaborando”, en el sector de la minería en el país. Empero, el diplomático dijo que “desconoce” la existencia de capitales asiáticos en la explotación minera en el nevado, Illimani, ante una pregunta de los periodistas.

PRIVADOS

El Embajador reveló –asimismo- que las empresas que llegaron de su país a Bolivia para explotar minerales “son privadas”.

“En realidad de esto no conozco mucho”, afirmó. Como conoce la opinión pública, en las últimas semanas se denuncia la presencia de empresas chinas en el nevado.

DENUNCIA

Al respecto, el ministro de Minería, César Navarro, declaró, el mes pasado, que la Compañía Amazónica Minera Boliviana (Comabol S.A.) habría transferido derechos mineros que logró certificar a través de la Autoridad Jurisdiccional de Administración Minera (Ajam) en favor de empresas con capitales chinos en una extensión de -al menos- 25 cuadrículas mineras.

Hasta ahora, empero, la autoridad no oficializó la denuncia e informó que dispuso una investigación, cuyos resultados se desconocen hasta la fecha.

VISITA

El mes pasado, EL DIARIO visitó el nevado Illimani y los pobladores del lugar aseguraron que llegaron súbditos chinos hasta el nevado en busca del metal precioso.

Empresarios chinos habrían propuesto al presidente de la Cooperativa 14 de Septiembre, Arturo Salas, conformar una sociedad en el macizo andino, que trabaje parajes –de punta a punta- y explotar “1.000 toneladas” de wolfram, zinc, antimonio, plata, e incluso oro, según conoció este periódico en la mina ubicada a los pies del nevado.

TESTIMONIO

“(Los chinos) me vinieron a proponer, querían procesar a lo grande, vinieron y me dijeron vamos a perforar el cerro (el nevado Illimani), entraremos de acuerdo, (sin embargo) por (querer) recibir $us20.000, por decir así, para mis socios (hubiera aceptado pero), la plata se acaba, pero un trabajo no se acaba. (Por eso) los chinos se fueron hace tres años, tuvieron un campamento de calamina y querían procesar 1.000 toneladas, relató entonces Salas.

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