domingo, 25 de diciembre de 2016

Para vender metales Bolivia depende de fundidoras en EEUU, España y Asia

Simón I. Patiño, el barón de la minería boliviana durante el Siglo XX, si volvería a la actividad en los tiempos del presidente Evo Morales, no extrañaría nada, pues el país continúa dependiendo de la comercialización de metales en el mundo de plantas de fundición que operan en los Estados Unidos, España y el Asia. Así lo certificaron a EL DIARIO el ministro de Minería, César Navarro, pero también el asesor de la presidencia de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), José Pimentel.

“Entre el 70 al 75 por ciento de la producción nacional de minerales deben salir inexcusablemente al exterior como concentrados, es decir carga sin procesar, para que puedan ser fundidos como metales y sólo desspués ser comercializados”, comentó Pimentel.

Así, por ejemplo, el 43% de los concentrados que extrae San Cristóbal, la primera operadora privada de la transnacional japonesa Sumitomo, que explota el mayor filón de plata en el sudoeste del departamento de Potosí, salen al exterior para que pueda ser refinados en hornos de fundición norteamericanos, españoles o asiáticos, expuso lo que pasa el asesor de la estatal minera.

Este volumen de minerales que salen fuera del país para ser procesados en plantas extranjeras, sube más para el caso de la empresa minera Sinchi Wayra, filial de la suiza Glencore, otro emprendimiento privado que tiene bajo control los más importantes grupos mineros del país, pues opera más de cinco minas en los departamentos de Oruro y Potosí.

Según Pimentel, la empresa lleva hasta un 50% del mineral que explota al exterior para que pueda ser refinado en plantas de fundición, complementó. Sinchi Wayra extrae principalmente estaño, plata, plomo y zinc, todos minerales destinados a la exportación.

PÉRDIDAS MILLONARIAS

Llevar minerales como concentrados para que puedan ser refinados en plantas de fundición del exterior, generó otro gran problema para el Estado: pérdidas millonarias de divisas, que se traducen en una reducción sustancial de regalías mineras y pago de impuestos.

Debido a esta situación, el país debe subrogarse costos, por ejemplo, operativos, de pago de seguro para prevenir robos o extravíos del mineral, pero además, los gastos que significa procesar minerales y refinarlos en plantas de fundición del exterior, describió Pimentel.

¿A cuánto llegan las pérdidas para el Estado?, ¿de qué cantidad de volumen de mineral estamos hablando que salen fuera del país?, preguntó EL DIARIO a Pimentel.

La cifra es poco más que impresionante. Aproximadamente, el 57% del costo del mineral no llegan a las arcas del Estado, por el contrario, salen al exterior y se diluyen en costos adicionales que los comercializadores privados, o en su caso, las empresas privadas, asumen para refinar los minerales, gastos que después tiene que pagar el país, recibiendo sólo un porcentaje, estimado entre el 10 al 12 por ciento, respondió Pimentel.

Para ser más descriptivo apeló los números. San Cristóbal, por ejemplo, exporta minerales por un valor anual de 1.000 millones de dólares, de los cuales, $us570 millones quedan para la empresa, mientras que para el Estado llegan tan sólo $us120 millones, un poco más del 12%, del valor en bruto que tiene el mineral, en divisas, regalías e impuestos, precisó datos la autoridad.

PROBLEMA COLONIAL

La realidad de la industria minera fue también reconocida por el ministro de Minería.

“Uno de los grandes problemas (que tenemos) es que dependemos de los hornos de fundición de España, Estados Unidos y el Asia”, admitió Navarro.

El problema es colonial, pues hasta ahora el Estado no pudo vencer el umbral de la explotación sólo de materia prima. La industrialización que es sinónimo de construir plantas de fundición, está aún lejos, dijo.

A pesar de esta situación, informó que en la fundición de Vinto, el 95% de la producción de estaño ya es procesado como metálico.

En busca de levantar banderas de independencia y soberanía, el ministro anunció también que el próximo año el país comenzará a implementar dos plantas de fundición, en Oruro y Potosí, para procesar y refinar concentrados de zinc.

“Ya no vamos a depender de EEUU, España o Asia. El proyecto que estamos presentando está en esa lógica, la de contar con plantas de fundición y refinación de zinc, para lo cual se están haciendo gestiones de financiamiento al más alto nivel en el Eximbank, el mayor ente financiero de la República Popular de China”, dijo Navarro.

“Finalmente, un círculo de la cadena minera que no teníamos desde la época colonial”, subrayó.

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