viernes, 4 de noviembre de 2016

El "rol productivo" que debe cumplir Comibol

Tras un largo proceso de hechos que provienen desde la creación de la entidad minera estatal, la Corporación Minera de Bolivia, (Comibol) y la nacionalización de las minas, se han establecido algunas normas para encarar lo que se ha definido como la construcción de un nuevo patrón de desarrollo diversificado e integrado y dirigido a eliminar la pobreza, la desigualdad social y la exclusión, basado en el uso de nuestras riquezas naturales, especialmente el petróleo y el gas, pero también los minerales.

En el primer caso, la ubicación de varios pozos productivos, han permitido a la estatal petrolera, Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia, YPFB, entrar en el negocio de la exportación de esa materia prima, logrando contratos importantes con Brasil y Argentina, que se cumplen con algunas variables especiales pero que se mantendrán vigentes por algunos años más.

El proceso es interesante, pues en la medida en que los técnicos mencionan la reducción productiva en algunos pozos, hay noticias alentadoras sobre el descubrimiento de otros que seguirán alimentando la provisión de energéticos a los dos clientes importantes, pero además se han extendido algunas operaciones y se definen convenios por ejemplo para exportar gas licuado de petróleo, GLP al Paraguay y se cumple otro contrato con el Perú, satisfaciendo la importante demanda interna de los productos que YPFB controla en el país.



LA MINERÍA EN EL

CÓRNER

No es el caso de la riqueza minera que se agota paulatinamente en los antiguos yacimientos, algunos desde la Colonia y que todavía entregan sus cargas de concentrados para la exportación, pero bajo condiciones que obligan a mayor esfuerzo y reforzamiento financiero para mejorar tecnología y productividad.

La situación de la minería avanza muy lentamente porque carece del impulso necesario que equiparándose con el rubro petrolero le permitiría competir de manera abierta en el rendimiento extractivo y productivo, para recuperar la condición nacional de "país minero por excelencia", pero con réditos efectivos que sean la respuesta concreta a inversiones para renovar los viejos yacimientos y empezar nuevos emprendimientos de perspectiva a largo plazo.

La minería, como se dice "está en la esquina", se sabe de la existencia de una importante riqueza de minerales diversos, pero se necesita prospección y agresiva exploración, utilizando tecnología de punta, además de contar con un respaldo que se aproxime al destinado para realizar el mismo proceso en el caso de gas y petróleo.

Hay que considerar que un proceso de prospección técnicamente elaborado, puede demorar entre 3 a 5 años, mientras que la fase siguiente de exploración y evaluación se extendería por otros 5 años o más, lo que significa una década o más para consolidar un nuevo emprendimiento rendidor y efectivo, por lo mismo preocupa que esta fase imprescindible para la nueva minería se demore por más tiempo, por falta de una adecuada política minera y la aplicación normativa que está contenida en la Ley 535, promulgada en mayo del 2014 y sin aplicación práctica hasta el presente por falta de reglamentación y definición de una apropiada escala tributaria.

Para los expertos, algunas ex autoridades de minería, analistas y también para dirigentes mineros en actual ejercicio de funciones, el tiempo que se pierde en poner en ejecución un proyecto minero nacional, conspira contra los intereses del desarrollo nacional y la seguridad financiera a largo plazo, cuando la minería tendría que estar en el proceso de adecuación hacia su pronta reactivación.

En otra mirada al tema, se menciona el "Proceso de Cambio" y las acciones iniciadas por el actual Gobierno, para que la Comibol recupere su histórico "rol productivo". Lo cierto es que se trata de un histórico rol que en la actualidad merece medidas sustanciales para avanzar hacia metas de rendimiento productivo en el marco y cumplimiento de varios anuncios sobre inversiones para impulsar tareas de diversificación en yacimientos en actual trabajo, pero sobre todo en el financiamiento de programas de prospección y exploración a gran escala, que es lo que importa para asegurar la minería del futuro.

La Comibol ya debería estar cumpliendo ese rol que se le asigna para encarar la modernización de nuestra minería tradicional, pero ineludiblemente lo que tiene que hacerse es "reestructurar la estatal minera", para que, como en el caso de YPFB, arrolle con proyectos exploratorios, los que deben tener un financiamiento extraordinario, pues la migaja porcentual que tienen las gobernaciones en materia de regalías, no alcanza para encarar un proyecto minero nacional de envergadura



DISPOSICIONES

DE APOYO

Cuando se revisan documentos sobre la materia, hay algunos que son nomas vigentes, pero, lamentablemente, sin aplicación práctica. Por ejemplo el que se transcribe a continuación señala: Con el propósito de preservar los recursos naturales no renovables, se dictó el Decreto Supremo 29117 de 1º de mayo de 2007, estableciendo que " el objetivo es declarar reserva fiscal minera a todo el territorio nacional, comprendiendo los recursos mineralógicos, metálicos, no metálicos, evaporíticos, piedras preciosas, semipreciosas y salmueras, siendo el Estado en ejercicio del derecho propietario de la reserva fiscal quien otorga a la Comibol la facultad y potestad de su explotación y administración, salvándose los derechos preconstituidos sobre las áreas mineras otorgadas anteriormente en concesión, exceptuando a los áridos y agregados que se encuentran bajo jurisdicción municipal".

Hay otra medida que se dictó más adelante el mismo año 2007, el 31 del mes de julio, disponiendo que la Corporación Minera de Bolivia, participará directamente en la cadena productiva con las funciones de prospección y exploración, explotación, concentración, fundición y refinación, comercialización de minerales y metales y finalmente administrar las áreas fiscales.

Parecería que todo está normado para la recuperación de Comibol y el cumplimiento de su rol productivo, sin embargo, en los hechos, todavía no se pasa de la teoría a la práctica y en menos de dos meses concluirá otra gestión en la que ojalá se defina la suerte de la estatal minera, para que el año próximo se cumpla el propósito impostergable de "reactivar la minería boliviana", que en criterio generalizado debe ser parte del desarrollo sostenible del país.

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