lunes, 4 de mayo de 2015

La proyección hacia la Industrialización minera

Entre los grandes retos de la minería nacional está su paso de la extracción de concentrados a la concentración de minerales, encarar la fundición con mayor tecnología y luego la industrialización de esa materia prima nacional que ya tendría cierto valor agregado para su exportación, pero que en un futuro mediato pueda ser la base de la diversificación productiva completando así una cadena de muchos rubros que nos permitirían crear más de empleo y suprimir la importación de una variedad de materiales, desde los más simples de ferretería, quincallería y otros que ahora nos proveen países vecinos.

A propósito de este tema, César Navarro, que el mes pasado cumplió un año a la cabeza del Ministerio de Minería y Metalurgia (MMM), es un convencido de la necesidad de establecer un cambio entre la vieja minería del siglo XIX por una renovada minería acorde a los adelantos del siglo XXI, aspecto que constituye el principal reto de la gestión.

Se admite en el nivel ministerial que la minería debe avanzar de manera activa con responsabilidad del Estado y los actores regionales, eso significa que la minería no puede desarrollarse independientemente de un entorno social y material. La minería no solo tiene que satisfacer la necesidad de los productores, también tiene que responder a las necesidades del colectivo nacional y por lo tanto, según el ministro Navarro, es un reto vinculado a desarrollar las capacidades de los hombres y mujeres con una adecuada cualificación de recursos humanos.

Esa interesante apreciación hace suponer que –por fin- se están tomando providencias para fortalecer la base de acción de una nueva minería, es decir aquella que permita avances sustanciales en el salto de la extracción hacia la fundición y la industrialización.

Lo que se impone es definir estrategias, aprobar una política minera renovada, que ajustada a la nueva Ley Minera 535, debidamente reglamentada, abra un proceso hacia la diversificación del sector, permitiendo e incentivando las inversiones tan necesarias para encarar nuevos emprendimientos mineros, que por su magnitud demandarán cierto tiempo, pero garantizarán operaciones de magnitud, que se convertirán en miles de empleos, miles de regalías y muchas posibilidades de alcanzar los objetivos de convertir nuestros concentrados en metales y estos en materia prima con valor agregado para apuntar hacia la creación de múltiples industrias, manejando nuestra producción de estaño, plomo y plata en lingotes, la fabricación de elementos en base al litio y la gran transformación del hierro que tenemos en el Mutún en acero de alta calidad. Hay que hablar de las plantas de zinc en Oruro y Potosí, como complemento imprescindible para la diversificación de la minería industrial.

Hasta el momento es un conjunto de sueños, por supuesto no lejanos en su cumplimiento, por lo mismo impostergables en su consideración real para que se conviertan en patéticos y tales objetivos sean parte del cambio anunciado en el estratégico e importante sector de la minería, considerado además como parte del presente y el futuro de la economía boliviana.

Foto Nº 2.- Vista de la Fundición de Vinto.- Panorámica.

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