sábado, 2 de junio de 2012

Minería responsable y competitiva, aliada del desarrollo de Colombia

Sería irresponsable no apalancar parte del desarrollo de Colombia en el sector minero. Es la gran conclusión del evento "Minería responsable: aliada del desarrollo de Colombia", organizado por la Asociación del Sector de la Minería a Gran Escala (SMGE) el pasado mes de febrero en Cartagena.

El sector minero colombiano, no obstante ser modesto en el escenario internacional, cuenta con un enorme potencial de crecimiento, lo cual se ratifica con el "boom" de inversión que vive el sector minero latinoamericano. Las perspectivas son halagadoras pues según el instituto chileno Cesco, en la región se proyecta inversión extranjera por unos $US 22.000 millones a 2020.

Pero lo más importante es que este sector, más que aportar a las cifras macroeconómicas, puede convertirse en una palanca de desarrollo y contribuir con la disminución de la pobreza en el país. El Gobierno Nacional es consciente de esto y definió a la minería como una de las locomotoras de la economía.

Lograr que este sector se convierta en un aliado del desarrollo sostenible del país, supone retos para los diferentes actores: se requiere de un acompañamiento del Estado, a quien corresponde garantizar la seguridad y unas instituciones públicas de calidad que lideren y orienten un desarrollo equilibrado y competitivo de la minería; se necesita igualmente un sector privado responsable y comprometido con el desarrollo sostenible; y, tal vez lo más importante, es imprescindible una alianza público-privada en la que trabajen ambos sectores hombro a hombro para lograr ese propósito común: ayudar a mejorar la calidad de vida de los colombianos con base en una actividad digna y legal.

Los compromisos de autorregulación firmados en el evento de febrero en Cartagena por las 13 empresas afiliadas al SMGE, es una muestra de que hay unas compañías comprometidas y dispuestas a continuar trabajando por el mejoramiento de sus desempeños en materia social, ambiental, de salubridad, de transparencia económica y de respeto de los derechos humanos, superando los mínimos legales y de acuerdo con estándares internacionales. Este documento evidencia que éste es un sector que quiere hacer las cosas bien.

El Gobierno ha avanzado con medidas importantes para superar los cuellos de botella que han dificultado un desarrollo más rápido del sector, como la creación de la Agencia Nacional de Minerales y el Viceministerio de Minas; los cambios en el sistema general de regalías; el establecimiento de una regla fiscal para las rentas mineras; la creación de áreas de reservas estratégicas y los planes de choque para agilizar consultas previas, licenciamientos y catastro minero. En este contexto, no es que falten los rieles de la locomotora minera, sino que éstos están en plena construcción.

El sector de la minería puede llegar a ser, sin duda, un verdadero aliado del desarrollo de Colombia, como lo fue el cobre para Chile. Pero para ello se requiere que todos lo queramos: autoridades públicas, dirigentes políticos, empresarios, comunidad, academia, medios de comunicación.

Las empresas de la minería a gran escala han aceptado el reto de aportar a la equidad y al crecimiento de Colombia de una manera responsable, y a la oportunidad de ser grandes no solo desde el punto de vista de su tamaño sino grandes por ser responsables con la gente, con el medio ambiente y con el país.

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