viernes, 28 de enero de 2011

La minería y metalurgia se consideran factores estratégicos en el plan de desarrollo nacional

De manera general el tiempo presente con excelentes precios de minerales en el mercado internacional representa una garantía para impulsar al sector en el crecimiento de sus operaciones. Por lo menos eso es lo que señalaron las autoridades del Gobierno y las del área específica de minería y metalurgia, al confirmar que está en elaboración un “ambicioso plan minero”.

La parte sustancial del documento merece responsable tratamiento, toda vez que el conjunto de normas que se emita servirá para reencaminar la actividad minera por derroteros particulares que afirmen la economía de los productores sean estos mineros chicos, medianos o grandes y pertenecientes de manera indistinta al sector privado, estatal o cooperativizado.

Uno de los propósitos que alienta el gobierno para la minería es alcanzar su industrialización de la manera más amplia, de forma tal que la producción de concentrados se convierta en producto con valor agregado para su exportación a los grandes mercados externos donde se aprecia la provisión de una gama de metales listos para convertirse en materia prima de la enorme industria especialmente norteamericana y la asiática que ahora compite abiertamente en surtir al mundo con la más increíble variedad de productos.

Hay un tiempo para aprovecharlo y que se ha perdido en parte por la carencia de normas, reglas de juego diseñadas para incentivar inversiones pero también garantizarlas, de modo que esos recursos tan necesarios sirvan para impulsar abiertamente la minería en todos los subsectores, pasando a formar parte de la maquinaria más importante para producir divisas para el estado y regalías para las regiones.

Los proyectos en desarrollo actualmente están centrados en los denominados minerales “tradicionales”, es el caso de la plata, el estaño, oro, zinc, cobre y plomo, pero se abren las perspectivas para explotar en breve los minerales “estrella” como el hierro que ya se lo procesa y luego será el litio como uno de los macro proyectos más ambiciosos de nuestra minería moderna. No se descarta la búsqueda de uranio, metal estratégico del que se dice existe en buen a cantidad en varias zonas de nuestra geografía.Lo que está faltando es definir la estrategia legal y técnica para que todas las operaciones del futuro estén plenamente garantizadas, desde las que estén enmarcadas en la tutela oficial, como las del sector privado y el cooperativista, con tratamiento de iguales y equitativos incentivos para fortalecer el aparato de la gran minería boliviana.

Actualmente se perciben dudas y hasta incertidumbre en el más importante sector de la minería, el privado, sabiendo que más del 60 por ciento de la producción minera nacional está en el proceso de la “transición obligada” por el D.S. del pasado 6 de diciembre que definió la liquidación de las concesiones y determinó la migración de las mismas a contratos específicos con la Comibol.

Hay preocupación porque paralelamente se esperaba la nueva Ley Minera, proyecto que sin embargo se demora en su aplicabilidad pues el mismo no ha sido debidamente consensuado entre los protagonistas directos de la actividad y tal situación amerita un responsable manejo del documento para que en su contenido se consignen planteamientos específicos de los subsectores y se admitan las sugerencias que sean formuladas y que harán flexible, aplicable y admisible al nuevo cuerpo normativo que regirá el destino y el desarrollo de toda nuestra minería.

Todavía hay barreras que vencer y son aquellas que “por más paja que troncos” separen a los actores del hecho minero en sí. Menos mal que hay quienes se acordaron de la existencia de un “plan minero” que configura la vigencia de un organismo múltiple que debe reunir a los técnicos del rubro, los empresarios, representantes del gobierno a través del Ministerio del ramo, la Comibol y las gobernaciones, los mineros chicos y medianos y por supuesto los cooperativistas, sentados todos en torno a una mesa de análisis que permita dialogar, debatir y consensuar criterios afines al desarrollo minero nacional.

De aquí adelante faltan las condiciones favorables a establecer las nuevas reglas de juego, pero considerando que la minería más tarde o más temprano se convertirá en el pilar productivo nacional y por tanto en la seguridad de la economía boliviana.

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