domingo, 17 de octubre de 2010

EN AYOPAYA TRABAJAN DOS COOPERATIVA MINERAS Cochabamba: explotación es artesanal

En el departamento de Cochabamba, la explotación de oro localizada en las regiones de Ayopaya, Cocapata y laderas del río Sucumbaya (límite fronterizo con La Paz) se realiza de manera informal, artesanal y sin ninguna asistencia técnica ni planificación, dice la Federación Departamental de Cooperativas Mineras y la Secretaría de Minería de la Gobernación de Cochabamba.
Los yacimientos de filón y veneros localizados cerca de los ríos de la zona están siendo explotados actualmente por 40 socios de las cooperativas mineras Flor de Valle y Salvador y alguna empresa pequeña, en volúmenes que aún no se pueden precisar debido a la intermitencia en las labores productivas, indica Alain Torrico, presidente de las cooperativas mineras.
“Las dos cooperativas necesitan apoyo técnico, equipos y maquinaria porque lavando arenas en ch’uitas poco se explota. Los molinos de bolas y compresores que tienen no es garantía de una producción sostenida”, señala y agrega que la venta es directa a las joyerías de Cochabamba, Quillacollo y La Paz.
Varios mineros chicos indicaron que la extracción de oro en el sector fue suspendida abruptamente hace cinco años debido a que varias comunidades campesinas avasallaron  áreas concesionadas a una docena de afiliados, los mismos que optaron por cambiar de rubro debido, dicen, a que no existen garantías ni seguridad jurídica para sus inversiones.
ANÁLISIS
“EBO, nueva señal que desalienta la inversión privada”
Gary Antonio Rodríguez, Gerente del Instituto de Comercio Exterior
El debilitamiento del dólar a consecuencia de la crisis financiera que impactó severamente en la economía estadounidense, a partir del último cuatrimestre de 2008, trajo como consecuencia la búsqueda de “refugios de cartera” para los inversionistas a nivel mundial, así como también entre los especuladores que incluso acudieron a los commodities para tal efecto.
Las medidas adoptadas por el Gobierno estadounidense para recuperar a su sector bancario e inmobiliario, y a su economía en general con miras a generar empleo, ha significado la inyección de tal cantidad de dólares en el mundo que ha arrastrado también a otras monedas a su debilitamiento.
Todo esto ha favorecido al oro, que ha ido destacando al ir adquiriendo cada vez una mayor relevancia y atracción, lo que se ha reflejado en la subida de su cotización a niveles históricos. Incluso las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia han crecido por el alza del oro al estar expresadas parte de las mismas en el precioso metal.
En relación al anuncio del Gobierno sobre la creación de la Empresa Boliviana del Oro (EBO), esta determinación está acorde con la lógica de la intervención del Estado sobre áreas de la economía que considera “estratégicas”. Claramente, su interés fundamental es el de hacerse con importantes yacimientos.
Que EBO servirá para “sentar soberanía en zonas fronterizas” a fin de no permitir la explotación y exportación ilegal del oro suena a un buen argumento, aunque para lograr esto no era necesario avanzar por este nuevo cauce estatizador, sino simplemente hacer cumplir lo que prescribe la ley.
Así las cosas, ¿será beneficioso contar con una empresa estatal en este campo productivo? Podría serlo desde el punto de vista del interés del país de captar recursos por sí mismo, incursionando en su exploración, explotación, industrialización y comercialización.
Sin embargo, además de ser una nueva señal que desalentará al capital de inversión privado, su éxito dependerá de la capacidad de gestión de sus administradores. Y es que muchas empresas estatales comenzaron bien –no sólo en el país– pero fracasaron por su deficiente manejo.

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