jueves, 1 de julio de 2010

ENFOQUE Hay que impulsar la actividad minera


Parecería una contradicción hablar de impulsar la minería sabiendo que existen algunas causas que justamente se oponen a ese buen propósito que entre otras cosas merece atención especial de nuestras autoridades para superar las condiciones que impiden avanzar en los grandes proyectos.

No se trata de majaderías, como insinuó algún estadista del gobierno; reclamar seguridad jurídica, garantía a inversiones, respeto por la propiedad privada y condiciones favorables para dar paso a emprendimientos societarios debe ser la consigna de un esquema que visualiza el desarrollo seguro del país, en base al uso de los recursos naturales.

Tenemos ejemplos claros de algunos intentos que todavía no se han consolidado como fuentes de alta producción y lógico rendimiento. La primera Empresa Nacional de Fundiciones en Oruro, que produce desde el inicio de operaciones lingotes de estaño de alta pureza reconocida mundialmente, necesita ampliar sus operaciones y tal parece que encarará ese objetivo, aunque la habilitación de un nuevo horno que le permita diversificar sus operaciones tiene observaciones técnicas que deben ser aclaradas para no hacer inversiones inútiles que afectarían la economía de la empresa y el país.

En la pretensión de industrializar nuestros minerales está el “famoso complejo de Karachipampa”, que todavía no funcionó para procesar minerales de plata, plomo y zinc. Una gran inversión calificada en su momento como el “elefante blanco” de la gran minería o como un técnico describió la fundición señalando que sólo se trata de un “armazón de fierros ordenadamente colocados” pero sin uso práctico. En la actualidad una empresa está por concretar el anhelo de ponerla en marcha tras dos décadas de inutilidad total.

De aquí adelante y con los ejemplos prácticos de lo que tenemos y lo que pretendemos, no hay dudas sobre la necesidad de priorizar la definición de políticas de Estado para la atracción de capitales, con claras reglas de juego, así sean las que marcan características especiales para establecer contratos de riesgo compartido o de otras modalidades en las que prevalezcan, respeto y seguridad.

Hay varias posibilidades de encarar grandes proyectos, el caso del Mutún, el litio, el cobre y el wólfram sin olvidar otros yacimientos argentíferos y auríferos que sólo están esperando el impulso financiero que haga posible su concreción.

El país necesita asegurar su desarrollo y las inversiones harán posible activar la minería y la industrialización de nuestros recursos naturales, que junto a los hidrocarburos significarán garantizar nuestra independencia económica como Nación en desarrollo.

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