martes, 23 de diciembre de 2008

¿Cómo compensar el tiempo perdido de buenos precios?

ENFOQUE MINERO

El tiempo pasó inexorable y nos dejó total desesperanza al no haber aprovechado oportunamente el auge de los buenos precios en los mercados internacionales de los minerales que marcaron excelentes utilidades en las operaciones mineras de países vecinos, donde ahora existen márgenes de interesantes reservas para soportar el ciclo de los precios bajos.

No se trata de un periodo breve, al contrario los síntomas del auge se dieron casi con el ascenso del actual gobierno, pero después de dos años se notaban variantes en las cotizaciones mineras, lo que se consideró por los entendidos como un claro síntoma del inminente descenso de los precios, lo que se alertó oportunamente sugiriendo medidas de emergencia para enfrentar la crisis que llegó y nos “pescó” sin planes concretos de previsión, habiendo perdido la oportunidad de incrementar sustancialmente los ingresos de divisas para el TGN y de regalías para las regiones mineras.

De nada vale “llorar sobre la leche derramada”, lo que pasó, pasó y los efectos de tal situación se sienten en la actualidad cuando hay problemas con los cooperativistas mineros, la minería chica está contra la pared y la otra minería, denominada mediana, tiene también limitaciones para el sostenimiento de sus proyectos, tan grave es el problema que inclusive el proyecto gigante de San Cristóbal en Potosí, está replanteando su capacidad operativa y esto significa ligar el hecho a fuentes de empleo y resultados financieros.

Una vez más hay que recordar que los problemas de la minería están ligados directamente con los precios externos, pero en el nivel interno con una serie de factores que incluyen la seguridad jurídica, las garantías de operabilidad, la urgencia de establecer normas tributarias de competencia y no de ataque al sector, además buscar las condiciones propicias para mejorar las operaciones mineras con la incorporación de tecnología de punta y garantía profesional que hagan viable el desarrollo de cualquier emprendimiento en la zona occidental.

Estamos hablando del interés de regionalizar nuestra actividad minera tomando en cuenta que una mayor parte de las reservas mineralizadas del país, y que han sido verificadas inclusive por sistema satelital, se hallan en esta vasta región del altiplano boliviano esperando nada más que una buena política de tipo gubernamental, priorice su explotación y abra el mercado de competencia con países vecinos para diversificar nuestra minería tradicional.

Los lamentos ya no tienen ningún efecto, lo que corresponde es definir una estrategia regional y departamental para priorizar la minería como el sistema productivo más importante del tiempo presente, inclusive confrontando el ciclo de precios bajos.

Para esto se necesita determinación y voluntad política que ponga en práctica la dotación a Oruro y Potosí de los instrumentos más concretos para viabilizar el sostenimiento y un próximo despegue de nuestra minería, con financiamiento canalizado a través de un organismo bancario y con medidas jurídicas y de orden social que garanticen inversiones y la propiedad civil. La minería seguirá siendo el sostén de la economía nacional.

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