lunes, 31 de diciembre de 2007

Bolivia registra sólo 50% del mineral que exporta


Bolivia pierde aproximadamente mil millones de dólares al año por la exportación de minerales no registrados oficialmente. Según el ministro de Minería y Metalurgia, Luis Alberto Echazú, en 2006 el valor de las ventas fue de 1.072 millones de dólares, pero los “reportes internacionales” dan cuenta de que las exportaciones bolivianas superaron los 2.000 millones de dólares. Para evitar esta evasión, el Gobierno ajustará el Código de Minería y pondrá en marcha el Servicio Nacional de Registro de la Comercialización Minera (Senarecom).

“Las salidas ilícitas provocan pérdidas para el país de unos 70 millones de dólares anuales”, dijo el Ministro, y reveló que la diferencia del 50 por ciento entre lo que Bolivia registra como envío y lo que efectivamente llega a los compradores se debe a que “no existe un control riguroso” de las exportaciones.

El director general de Minería, Freddy Beltrán, explicó que el problema de fondo es que existen fallas en el control de la ley (pureza) del mineral exportable.

La Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) señala que para sacar la producción, el empresario sólo requiere de una declaración jurada sobre la cantidad y la calidad de los concentrados (mineral en bruto). Este trabajo se lo hace a través de empresas privadas y no existe un laboratorio oficial o una compañía que verifique esa información.

La Caneb es la entidad que se hace cargo de todos los trámites de exportación; el Estado sólo recibe los reportes diarios sobre la cantidad de productos que sale del país. Las estadísticas de las ventas se sustentan en esos datos, pero contrariamente en los países existe otra escala, según las investigaciones realizadas por el Ministerio de Minería.

Los mercados más importantes para los minerales bolivianos son Japón, Estados Unidos, Argentina, Bélgica, Corea del Sur, Reino Unido y países asiáticos como China. A esas naciones, según la base de datos del Instituto Nacional de Estadística, se enviaron 600 millones de dólares hasta noviembre de este año.

La mayor parte de los productos metálicos que exporta Bolivia no tiene valor agregado y sale en forma de concentrado (en bruto, con arena y roca) con una ley intermedia o 50 a 60 por ciento de pureza. Sin embargo, el Director General de Minería indicó que “nadie sabe cuánto (mineral) realmente está saliendo porque no existen laboratorios que certifiquen la calidad del concentrado, aunque eso debería hacer la Aduana”.

Beltrán precisó que donde pierde más el Estado es en la calidad del mineral, porque para establecer si la pureza que se declara es la correcta se debe recurrir a un laboratorio donde se analicen las muestras extraídas de la carga exportable.

El funcionario añadió que “en la declaración de calidad existe mayor evasión impositiva porque el exportador solamente paga por la cantidad jurada cuando en realidad esa carga tiene más minerales de lo estimado”.

Además, comentó que en la carga preparada (mineral bruto para exportar) existen otro tipo de moléculas, como el indio, y de alto valor, como el oro, y complejos que no son declarados al momento de la salida. “En el exterior tienen la tecnología necesaria para recuperar el oro, el indio y otros minerales raros y no pagan nada (es decir que por la exportación de estos otros minerales Bolivia no recibe ingresos)”.

El viceministro del sector, Pedro Mariobo, explicó que las normas internacionales obligan a los empresarios que operan en el país a declarar sus exportaciones, pero aseguró que “mienten. Declaran el mineral de menos valor, cuando sale otro, o bien declaran plomo, pero hay indio, titanio, que van como basura, pero separados en el exterior, eso tiene más valor que lo que declaran”.

Puso como ejemplo la exportación de indio. Según las estadísticas nacionales, el país no vende ese mineral, pero en los reportes internacionales “aparecemos como principal exportador de indio y la libra de indio cuesta 370 dólares. El indio salía gratis para los empresarios”.

Estos desajustes, según la autoridad, serán corregidos a través de la ley que sustituirá al Código de Minería y mediante el Senarecom. “Tiene que ser información pública y transparente. El exportador minero no sólo va a declarar el mineral que saldrá en mayor cantidad, sino de todos los componentes que estarán allí. Esperamos tener un laboratorio de calidad internacional que pueda certificar eso a través del Senarecom”.

Bolivia exporta principalmente concentrados, casi 220 mil de las 480 mil toneladas de minerales salen como materia prima y son refinadas en el extranjero. El valor de estos productos es menor a la de los lingotes. Una parte de los no metálicos, como la ulexita, ácido bórico, trióxico arsénico, baritina, piedra pizarra, azufre, amatista, tantalita, pirita, cuarzo y sal, sale sin ningún valor agregado, según el reporte estadístico del Ministerio de Minería y Metalurgia.

El ministro Echazú sospecha que la evasión, que genera millonarias pérdidas económicas, comienza en las principales minas del país, como Huanuni, donde existen aproximadamente 12 rescatiris (acopiadores) que compran mineral a los jucus (ladrones). La carga en bruto es entregada a las empresas comercializadoras. “El producto pasa por tres o cuatro manos”, complementa el viceministro Mariobo.

Las cooperativas mineras también entregan sus concentrados a estas empresas acopiadoras que funcionan en Oruro, Llallagua y Potosí en un número aún no precisado, porque para operar no precisan de una licencia, sino sólo una autorización de la Alcaldía. Nadie controla el trabajo ni el movimiento del mineral.

El presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), Andrés Villca, sostuvo que los afiliados a la organización producen grandes cantidades de concentrados y que más del 90 por ciento de la materia prima que genera este sector (se estima que la producción es de 500 toneladas) es entregado a las comercializadoras. Éstas, a su vez, transfieren una parte a fundidoras como la Empresa Metalúrgica Vinto (EMV), Tecme y Operaciones Metalúrgicas (OMSA), entre otras, que la procesan y la convierten en lingotes.

Otra parte de esta carga sale en bruto a otros países. Según el Ministerio de Minería, las comercializadoras compran hasta 400 toneladas de mineral no procesado de zinc, estaño, plata, wólfram y no metálicos. En Oruro funcionan 22 empresas y en Potosí, 49. El presidente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras de Oruro (Fedcomin), Isaac Meneses, dijo que estas compañías no les pagan un precio justo por su producción.

Hasta agosto de este año, la Cámara de Exportadores de Oruro (Cadexor) tenía registrados a 22 comercializadoras de mineral, pero de éstas sólo seis tienen autorización para vender al exterior. Entre ellas está la Compañía de Minerales Industriales, Bien Venid Company, Cominor, Mimetco, Promexbol, Promexsud y Minroc. Este año vendieron estaño, plata, plomo, zinc y otros minerales.

El contrabando es otro factor

Otra de las razones para que Bolivia pierda grandes cantidades de dinero es el contrabando. Según el ex ministro de Minería Dionisio Garzón, anualmente, entre dos y cinco toneladas de oro salen del país por la vía ilegal, es decir, sin que el Estado reciba beneficio alguno por esa comercialización. La mayor incidencia de este fenómeno está en el departamento de La Paz.

Esta actividad ilegal también afecta a otros minerales como el estaño y complejos de zinc y plata. Según el testimonio de los trabajadores de las comercializadoras, existen “compradores” de minerales concentrados que vienen desde Perú. “Se llevan lo que tiene buena ley”.

El Control Operativo Aduanero (COA) no detectó hasta la fecha el tránsito ilegal de concentrados, aunque existe un reporte de la Aduana Nacional que señala que el año 2005 fue hallado zinc que pretendía ser llevado a Argentina.

El gerente regional de la Aduana Oruro, coronel (r) Mario Quiroga, aseguró que este año no se detectó la salida ilegal de minerales en Oruro, aunque la frontera de Bolivia es amplia y el control es dificultoso para esta unidad.

La autoridad justificó el poco control porque esta entidad está encargada de vigilar la salida y el ingreso de otros productos, tal el caso de gas licuado y diésel o la internación de mercadería de contrabando.

El viceministro Mariobo admitió que una parte del mineral sale sin registro, aunque no dio mayores detalles. El contrabando, dijo, se da por la falta de participación del Estado en el control de la comercialización interna y de exportaciones.

Beltrán admitió que hacia el Perú sale una cantidad indeterminada de oro de las minas auríferas del norte de La Paz. El Gobierno también tiene información de que el mineral es desviado hacia Chile. Según fuentes del Ministerio de Minería, una parte de los minerales que explotan las cooperativas en el distrito de Atocha, sur de Potosí, en Telamayu y otras poblaciones de ese departamento tienen como destino final Argentina, país en el que existen plantas fundidoras y volatilizadoras de concentrados.

En el sur de Potosí, según el dirigente de los cooperativistas, Andrés Villca, se extrae del subsuelo complejos de plata zinc y plomo, aunque también hay un número de cuentapropistas que trabajan en los desmontes y colas de minas abandonadas. El representante cooperativista aseguró que sus compañeros venden sus concentrados en la Villa Imperial a los comercializadores a precios bajos que no compensan el trabajo que realizan en el interior de los cerros.

El Gobierno considera que con la implementación del Senarecom no habrá más evasión de impuestos y bajas recaudaciones como ocurre en la actualidad. Esta oficina tendrá la misión de fiscalizar y controlar la venta de minerales en el mercado interno, y verificar las exportaciones.

Otros detalles

LOS MINERALES, como el estaño, plata, zinc y otros, salen por la vía del contrabando hacia Chile, Perú y Argentina.

SIN EMBARGO, no se tienen datos precisos sobre la cantidad de concentrados (mineral en bruto) que sale ilegalmente del país, ni su procedencia.

EL GOBIERNO da cuenta de que anualmente cientos de toneladas se pierden del cerro Posokoni del departamento de Oruro.

LOS JUCUS o ladrones de mineral se internan en las noches en el cerro para robar la carga que es extraída por los trabajadores.

SÓLO ESTE 2007 fueron enviadas a la cárcel unas 30 personas sorprendidas in fraganti robando en el interior de la mina.

HASTA LA FECHA, el distrito minero es el único que funciona bajo tuición del Estado. El resto está con arrendamiento o concesión.

EL EJECUTIVO anunció este año que controlaría la comercialización de minerales, pero hasta la fecha este objetivo no fue cumplido.

ÉSTA ES LA PARTE de la cadena productiva que aún no logra establecer. Ya tiene la producción con Huanuni y la fundición con Vinto.

COMIBOL tiene previsto rehabilitar otras minas y otros ingenios no solamente en el departamento de Oruro, sino también en Potosí.

HASTA LA FECHA se puso en marcha el ingenio de Machacamarca y se tiene previsto que el de Santa Elena funcione a partir de 2008.

Rehabilitan otras minas e ingenios

La planta fundidora de Karachipampa, que está ubicada cerca de la población de Chaqui (Potosí), será rehabilitada al igual que la de Palca, en el mismo departamento, y el ingenio de la mina Pulacayo, que está situado a 22 kilómetros al noroeste de Uyuni. Así lo anunció el director general de Minería, Freddy Beltrán.

La fundidora de Karachipampa fue construida en 1983 por el consorcio alemán-belga Klockner-Sidech-Menchin con un costo que supera los 130 millones de dólares. Las maquinarias nunca entraron en funcionamiento porque no había suficiente estaño en bruto para fundir. Actualmente, la firma norteamericana Atlas Precious Metals, bajo un contrato de riesgo compartido con la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), pretende reactivar los hornos con una inversión que supera los 140 millones de dólares, aunque la compañía todavía no entregó la boleta de garantía. Esta empresa está readecuando la planta para que procese plomo, plata y zinc.

La planta tiene capacidad para procesar anualmente 51 mil toneladas de plomo, plata y zinc.

Los accionistas de esta empresa extranjera también prevén instalar una refinería de zinc y una fábrica de ácido sulfúrico. El proyecto prevé tratar los complejos de plomo y plata a través de un sistema mejorado que se llama “kivcet”.

La reactivación de esta metalúrgica puede generar unos 650 empleos directos y mayores recursos económicos para departamento de Potosí.

Esta planta tiene previsto recibir concentrados de varias minas. Las cooperativas del sur de Potosí, las minas San Bartolomé, San Vicente, Amayapampa, Japo, Poopó y Pulacayo entregarán su producción a esta fundidora que es considerada como una de las más grandes de América Latina.

El presidente de la Comibol, Hugo Miranda, informó que probablemente el 2 de enero de 2008 esta empresa estadounidense se haga cargo de la administración previa presentación de la boleta de garantía.

El Ejecutivo también pretende rehabilitar la planta volatilizadora de estaño de Palca que en 1979 sufrió una catástrofe, pues un cerro cercano se deslizó y ocasionó graves pérdidas materiales.

Según las proyecciones del Ministerio de Minería, esta metalúrgica también procesa complejos metálicos y podría aportar con más de un millón de dólares anuales, aunque el Gobierno todavía no tiene financiamiento para su reparación.

En estos hornos se procesarán los minerales rescatados de desmontes y relaves. La planta reanudará su trabajo en el centro minero potosino de Colavi Canutillos que generará fuentes de trabajo para profesionales y obreros del sur del país.

El Director General de Minería adelantó que también existe un proyecto para la reactivación del ingenio de la mina Pulacayo, que está situado en el sur del departamento de Potosí. La mina dejó de funcionar en 1959, aunque todavía hay cooperativas mineras que explotan plata.

Unos 30 jucus, en la cárcel por robo

Durante este año, la Fiscalía de Huanuni envió a la cárcel a unos 30 jucus (ladrones de mineral). El fiscal de ese distrito minero, Ponciano Alcalá, informó que de este número, 24 fueron aprehendidos in fraganti, por lo que el Ministerio Público los acusó de hurto.

Entre los implicados se encuentran menores, pero no se detalló el número ni las edades. Éstos fueron remitidos a un albergue del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) de la capital del folklore. Los jucus fueron detenidos con concentrados de estaño y otros que hacen un total de 300 kilos que pretendían ser sacados de la empresa. Alcalá sostuvo que el hurto de mineral está catalogado como un delito común y no existen agravantes. Sugirió introducir modificaciones en el Código Penal para que las penas sean ejemplificadoras.

Los casos

Los vigilantes del Sindicato de Trabajadores de Huanuni sorprendieron el 20 de octubre a ocho ladrones a la altura del nivel 120, con 10 kilos. Un día después, cuatro jucus fueron capturados en el nivel -80, y el 26 de octubre ocurrió el caso más grave. Un oficial y un efectivo de la Policía fueron sorprendidos en la tranca de Playa Verde con 82 kilos de concentrados.

Ese mismo día se descubrió a dos vigilantes en el nivel -240 con cinco kilos de mineral que estaban listos para ser extraídos. El 28 de octubre, seis personas fueron arrestadas en una zona alta de Huanuni cuando pretendían trasladar seis sacos de mineral hasta un punto de venta.

Hasta ahora suman 30 las personas detenidas por el delito de hurto de mineral que está estipulado en el artículo 223 del Código de Procedimiento Penal. Desde la nacionalización de la Empresa Minera Huanuni (EMH), este yacimiento le pertenece al Estado boliviano y el estaño es su patrimonio.

Aunque el gerente de la EMH, Roberto Montaño, dijo que el juqueo disminuyó en los últimos meses en la mina Posokoni gracias al resguardo de los efectivos militares, todavía existen ladrones que sustraen mineral del yacimiento.

La Corporación Minera de Bolivia (Comibol) aseguró que en Huanuni operan alrededor de 300 delincuentes, quienes roban del cerro Posokoni hasta 200 toneladas de concentrados al mes.

Los jucus operan en grupos de entre 10 y 20 personas que se internan en los oscuros socavones en busca del mineral acopiado por los trabajadores mineros.

En una sola noche un ladrón de mineral puede extraer hasta 50 kilos de concentrados. La carga extraída de los socavones es transferida a los rescatadores o a las empresas que se dedican a la comercialización.

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